viernes, 11 de diciembre de 2009

De entre todos los rostros, tú tenías cara...

El miercoles en la noche pasado recibí una noticia que me entristeció completamente.
La señora Consuelo, mamá de Greys, llamó a mi casa para buscarme y me contó sobre la enfermedad (o padecimiento, no sé) que aqueja a Greys desde hace dos años. El mismo tiempo que dejé de saber de ella.
Greys tiene un tipo extraño de epilepsia, que no le ha hecho convulsionarse, pero si-y esto me consta- percibir el mundo de un modo distinto a los demás.
También ha perdido al azar momentos de su vida, tras un tratamiento que recién toma, empieza, a recordar cosas que su mente había perdido en el diván de los olvidos.
Entonces la señora me pidió que hablara con Greys unas horas puesto que según esto, se acordó de mí el sábado pasado; yo le dije que mi tiempo estaba muy apretado, pero que con gusto, si iban a la presentación de libro-exposición de jueves en la noche, hablaría con Greys con mucho gusto.
Cuando la vi, supe que de algún modo era la misma persona:de Greys recuerdo cómo contaba y sentía las cosas del mundo, recuerdo que hacía cosas pequeñitas hermosas, que dibujaba de forma increíble y que sus relatos siempre me remitían a momentos aislados de mi infancia.
Sentado con ella, escuché su relato de las uvas:
El otro día iba sentada comiendome unas uvas, siempre me gustaron mucho y cuando estaba chiquita mi mamá siempre me compraba unas cuando la acompañaba a hacer el mercado. Cuando las comía sentí una ramita entre mis dientes y la vi.
Le pregunté a mi mamá cómo era esto posible y me dijo que las pasas eran uvas viejas; entonces pensé en la vejez de las uvas, que no saben a fruta descompuesta y de pronto me acordé de ti que me compartías uvas negras de vez en cuando.
Si, esa era la Greys que yo recordaba.
Me dijo que se sentía extraña al no poder ser la misma de siempre y le dije que al menos para mí, esa era la Greys que recordaba de hace un par de años.
Me dijo que también recordaba cómo era yo, que tenía algo que siempre destacaba con mi ropa, que algo que siempre hacía que me sintiera en otro canal.
Joyce, mi amiga de CONfeTI llegó al evento y la reconoció; Joy siempre ha sido despistada, distraída, dispersa y algo indiscreta, pero siempre ha tenido también un gran corazón y nada de mala leche.
Joy Me saludo efusivamente: ¡6 meses sin verte ike!
Y saludó a Greys, ambas estuvieron en la primer junta de CONfeTI, pero Greys no se acordó de ella.
Me llevé por un momento a Joy, y le conté en aparte lo sucedido.
Cuando volvimos con Greys a platicar, me dijo:
¿Te acuerdas del día que nos conocimos?
Y le dije que si.
Entonces Joyce preguntó el modo en que nos conocimos y muy a mi sorpresa Greys fue la que llevó el relato:

Dijo que en la escuela le parecía que yo destacaba siempre, con mi sueter de plumitas o mis chamarras de pana ginda, cosas que para ella eran distintas, que de entre todos los desconocidos, de entre todos los rostros, yo tenía cara.
Siempre me sentaba en el mismo sitio a escuchar mi música solo y con mi libreta a escribir cosas que jamás mostraba a nadie.
"Ese día me acerqué y te pregunté que qué hacías, me dijiste que leías un cuento que habías escrito un día antes y que si quería que me lo leyeras"
Y recordé eso, esa época más bien, ese yo soñador que fui cuando formalicé apenas mi escritura y la tomé como mi vida; a pesar de que tenía ya un par de años escribiendo, fue hasta ese entonces que me di cuenta que no podría dejar de hacerlo jamás.
Me dijo: "en tu cuento tenías a un personaje que se llamaba Graciela,cuando acabaste de leerlo, me preguntaste mi nombre y me dio mucha risa, te dije: Yo me llamo Graciela."
Me dijo que conmigo podía decir cosas como la de la uva sin sentirse ridícula porque sentía que yo estaba en ese canal, pero más no recordaba de mí.
Ella estudia diseño industrial actualmente y hace cosas re lindas, le dije que siempre tuvo manos de creadora y que, no me extraña que estudie eso porque siento que hacer del mundo un sitio más agradable es su trabajo y vocación desde siempre.
Al final se despidió y me dio las gracias, me invitó a hacer ropa con ella algún día porque piensa que tengo un toque ad hoc para su idea sobre lo bonito y se fue.
La que olvidó parte de su pasado me hizo recordar a quién quizá odié ser, pero en su boca no me pareció tan mal tipo.
También se me quedó esa frase: "de entre todos los rostros, tú tenías cara.."
Eso es justo lo que percibí el día que vi por vez primera a Sara.
De entre en gris del mundo ella era como el verde olivo.

REmi

6 comentarios:

La poupée dijo...

Cuando leí esto, creí que no estaba pasando, me sorprendio…
Comienzo a creer que alguien puede ser el rojo, allá tú si entendiste.
Saludos

REmi dijo...

Las cosas no suceden en realidad.
Toda la verdad es una mera ilusión.

El rojo, o quizá un naranja color calabaza, o un morado gelatina de uva, o azul bonito del color del cielo por ahí de las cinco de la tarde. Peuede que hasta un azul feo como el del mar de las costas blancas.
PEro del rojo solo lo ubico en las fresas y el óxido del cielo citadino.
Allá tú más bien.

s. s. dijo...

que lindo relato, que linda cosa.

REmi dijo...

A mi me parece triste lo que le ha pasado a la pobre Greys
Es una persona que a mi juicio debe calificarse de buena.
Gracias por leer.

s. s. dijo...

creo que suelo ser sumamente superficial... a veces hasta en mi manera de expresare, dando por hecho que la h¡gente entiende a lo que me refiero porque me conoce, aunque sea mínimamente...
no quise decir que fuera lindo lo que le pasa a tu amiga, me resulta una buena cosa que recupere su memoria y que te diga algo así de lindo, me oarece una manera bella de recordarte, a eso me refiero, no me parece que tener epilepsia o cualquier otra enfermedad sea bueno.

REmi dijo...

a mi lo que me sorprende es el hecho de que ella se acordara de cosas de mí que yo ni en cuenta en mucho tiempo.
son cosas re lindas de la vida.
Gracias por leer.