viernes, 25 de septiembre de 2009

De los legados.

De pronto, pensando sin -pensar- hacerlo demasiado, me doy cuenta que no sé quién soy.
Que he dicho mil veces que lo mío son las letras, pero que más allá de eso, jamás le he dicho a nadie que es lo que quiero dejar.
Y no son los cuentos, ni novelas, ni diarios poéticos, mucho menos mis pensamientos, -que si, a pesar de que- los comparto, no creo sean importantes para ustedes,pero si para mí, que se los entrego como mi tesoro más valuado.
No sé cuando moriré, sé que algunos algún día que los vea, me dirán-si es que han leído esto- que ustedes tampoco o que siempre mis fatalidades les hacen pensar que será la última vez que los mire.
Pero hoy me parece importante decirselos.
Más allá de mis letras, de mis historias, relatos o tonteras-como quieran llamarlos-, lo valioso para mí es la capacidad de creación.
Es el momento en que escucho a mi cabeza-sin consultarme jamás- detallitos y paisajes que de pronto me forman una historia, algo, cualquier cosa para contarla.
Y después me veo sentado en la máquina escribiendo a una gran velocidad, escuchando el tipeo de la máquina y en ese momento amo lo que hago.
Es como al músico el escuchar y reproducir, como al danzante cuando el telón abrirá, o al soñador cuando ve que la noche ha caído.
Eso lectores, es lo grande para mí.
El tipeo, el sonido que hacen las letras cuando están siendo escritas: un sonido uniforme que después leído es completamente distinto y pretende ser igual de armonioso.
Porque para el escritor es un deber hacer lectores fuera de cualquier tontera que digan otros escritores. La obra se hace para uno, pero jamás se la queda "uno".
Y es que, como lo he dicho mil y un veces, amo escribir los sonidos.
Pero lo escribo porque me gusta cómo suena.
Ese es mi círculo vital de existencia.
Gracias por leer.
REmi

martes, 22 de septiembre de 2009

"Estefan King"

-La cultura se vende más cara en el metro-
"Uno por tres, dos por siete"
Dice una vieja que vende chicles en el metro, -específicamente en la línea cinco- sin darse cuenta de su feo error, por lo que he visto desde hace ya varios meses que la he visto.
Quizá se moleste si alguien le haga ver su error, o puede que nadie jamás se ha tomado la molestia de decirle o que-incluso que ella- lo haga a propósito, también es posible.
El metro de la ciudad de México es-definitivamente- un sitio en el cual se comprenden muchas razones y cuestiones del mexicano como tal. Muestra los bajos grados de educación que el grueso de la población tiene, explica con un simple paseo de cualquier día entre semana- a eso de las siete de la noche- del porqué el mexicano no lee ni consume cultura, -al contrario- sobrevive gracias a ella.
Trabajadores dormitando de pie en vagones-sardina, damas maquillándose y desayunando al mismo tiempo; cantantes ciegos frustrados y vendedores de todo tipo de accesorios se mezclan en la red de la ciudad, en esta telaraña en la que se está convirtiendo el metro ya que, ¿quién?, dígame usted si alguien podría pensar que esta ciudad crecería tanto algún día l grado de que las adaptaciones al servicio de transporte público parecen más responder desesperadamente al crecimiento que razonablemente a lo que puede pasar en el futuro en cuanto a límites territoriales capitalinos se refiere.
Si uno ve el mapa del metro de la ciudad de méxico se da cuenta que carece de orden, al igual que la ciudad de México, también que obedece a erratas y parches en carencias de transporte por todos lados y que tristemente, a pesar de su extensión y crecimiento constante, aún muchas partes de la ciudad están desconectadas del resto de la capital.
Ante esto han surgido nuevos transportes revolucionarios como el Suburbano , el RTP y el metrobus. ¿Pero qué sería del metro sin sus vendedores ambulantes?
Dueños de parajes propios a todos, los vendedores ambulantes han demostrado que no paran en recursos e imaginativa para satisfacer los caprichos de propios y extraños con productos diversos y en algunas ocasiones impresionantes debido a que -dudo mucho- que las tendencias sociales se marquen tanto en otros sitios como se logra apreciar en el gran gusano anaranjado come hombres de la ciudad de México.
El precio base para los artículos pende de los diez pesos, de ahí se existe una gama de productos diversos: discos de muchos géneros; instrumental de ayer y hoy, éxitos de Michael Jackson, éxitos de los noventas, baladas de ayer y hoy, los mejores corridos norteños, Inolvidables de la salsa de los 70´s a los "2miles", clásicas del rock alternativo, lo mejor del rock urbano..., páquete de plumas, marca textos con marca discos, kit de cortauñas, porta credenciales, mapa de la ciudad de México, entre otros.
Algunos alcanzan precios inferiores como los son los dulces que oscilan entre el peso hasta los cinco pesos, las "perlitas de hidrogel" que se hacen tan populares sin yo poder explicarme el porqué y otras tantas chucherías.
Hace poco vi algo que me desconcertó completamente:
"Biblioteca con clásicos de ayer y hoy, más de doscientos clásicos de la literatura; entre los que podemos encontrar a Maquiavelo, García Marquez, Estefan King, J.J. Benitez, entre otros a tan solo 20 pesos...
Y entonces me quedé completamente aturdido.
Este producto, ofrecido para los "conocedores y estudiantes" rebasaba no por poco; duplicaba el precio base del resto de los productos ofrecidos comunmente en el metro de la ciudad de México, alcanzando otros de distinta naturaleza como lo son lámparas o un "revolucionario instrumento, cinco herramientas en una".
Peor aún: Esto es entendible.
Un simple viaje en Metro, -como había dicho antes- explica muchas realidades de la ciudad.
En primer término pensemos: con jornadas de trabajo exigentes y pesadas para el obrero en general, salarios reducidos y las crisis constantes que nos hacen ver las mediocres "estabilidades" económicas como momentos de alivio para el bolsillo, ¿quién quiere llegar a casa a leer?
Con una industria literia adolecida por el incremento de impuestos, resulta imposible la reducción de costos, de los libros, no solo eso, en muchos casos también hace que el tener una editorial, más que un negocio sea un sacrificio para los que emprenden esa labor social.
Con medios de comunicación tan desvirtuados, con un gobierno que da el ejemplo base al desaparecer parte de la historia mexicana de tajo sin remordimiento alguno de los libros de texto y sobre todo, con una gama de productos tan sostenibles comercialmente en el metro ¿Cuando cree usted que la biblioteca virtual tendría el mismo precio que el resto de los productos ofrecidos -Según- ilícitamente en el Metro?
Esto me explica muchas cosas querido lector:
Este producto es más caro porque se vende menos y va -según esto- drigido a compradores en potencia, con un distinto nivel social.
El mexicano promedio no consume cultura, la vende para llevar el alimento a la boca.
Diego Christian Pérez Morales.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Matalobos

Estan todos muertos.
Una lluvia cae, el matalobos se tira en medio de la carnicería completamente vencido.
La física, densidad, sangre caliente corre pesada por agua enlodada helada, está quemándose por dentro, pero su piel cada vez se hace más fría.
Casi está dormido o muerto, lodo ensangrentado lo rodea como si fuera líquido amniótico. Siente su corazón latir a galope, seguro que hoy morirá.
Doménico lo mira de pie. Ha llegado demasiado tarde para salvar a más matalobos.
En el suelo los canes y los matalobos se hacen una sopa apestosa, uno de ellos está respirando. Se mueve.
Lame sus garras.
Doménico se acerca, encontró al fin lo que buscaba: tiene un hijo que alimentará con unos cuantos enemigos.
Es padre del último matalobos.

ikedelaspalabras.blogspot.com

martes, 8 de septiembre de 2009

Los esquimales no existen.


Arpovechando mi oportunismo el nueve de septiembre en la calle de Regina e Isabel la Católica se regalará poesía, por ahí andará REmi. Espero verles...
Ultimamente escucho mucho la palabra "raro" y todas su derivaciones de la gente que me rodea, ya sea que me la dan a mí o a situaciones en su vida, en nuestras vidas o en casos conocidos que a pesar de todo mantienen lejanía con su propia existencia.
Para mi la rareza es sinónimo de belleza; algunas cosas que son distintas atraen por el simple hecho de perder el aspecto común o vulgar aunque no sigan reglas de belleza marcadas inclusive por uno mismo.
Hoy tuve un día maravilloso justamente porque se me motivó la casualidad de tener un día completamente extraño, "raro" pues.
Fui a hacer una compras al centro y estando en él vi una cafetería en la calle de acueducto que llamó poderosamente mi atención por sus motivos taurinos.
Terminadas mis compras, decidí ir a tomar algo a este sitio.
Lo primero que me gustó, fue sin lugar a dudas, el estilo español del platón; costumbre bonita bareña en la que se invita a los demás a sentarse a una mesa ya ocupada a comenzar una plática cualquiera como de si de dos amigos se tratase ya.
La mesa en la que me senté, estaba un muchacho gordo con lentes pequeños al que saludé con agrado, de inmediato comenzamos una plática muy amena:
"¿gustas jamón?- Me preguntó
Gracias- afirmé para romper el hielo y tomé un poco; hablamos del tamaño del toro y de la mirada que estos dan cuando están a punto de embestir.
Al poco tiempo el rechoncho muchacho se retiró y me quedé un momento solo hasta que se acercó una chica y se sentó en la mesa.
¿Qué escribes?- me preguntó como si tuvieramos años de conocernos.
Nada- le dije y sonreí para comenzar cualquier otra plática.
¿Quieres un pan?, pediré uno-aseveró.
No gracias, bueno; ¿qué me cuentas?-
Yo también escribo, ¿Qué escribes?- me preguntó nuevamente.
Respuestas a preguntas que aún no me hacen- respondí altivo, y entonces recibí la gran lección del día.
La chica tomó mi libreta y pluma y escribió al final de la misma:

"Los esquimales no existen"
¿Por qué los restorantes de comida china tienen a tantas mujeres viejas comiendo siempre?


Cuando leí esto me quedé mutis.
Entonces ella sonrió y me dijo:
"un aporte a tu empresa, una respuesta aún no preguntada y una pregunta para tus respuestas ya hechas.

Casi nadie- si no es que nadie- se mete jamás en mis letras; quizá mi actitud impide que la gente busque, opine o pregunte de más por lo que hago generalmente, fue una agresión bella que esta mujer se metiera en mis letras sin preguntar, un asunto casi mágico.
Hizo lo que nadie hace jamás porque no me conocía.
Entonces comenzamos con las pláticas de rutina, hice mis preguntas y ella sus propias; contestamos a lo que queríamos y de pronto la sentí muy mía.
Mientras platicábamos imaginé que quizá podríamos hacer algo otro día, y otro y otro, hasta que el uno al otro nos hicieramos rutina y algún día acabaramos dormidos soñando cosas distintas y deseando estar lejos.
Una bonita historia de amor; un romance pasional y casquivano emocionante, quizá solamente una amistad duradera para siempre jamás o un tiempo del siempre en cualquier magnitud o quizá "nada".
Uno- aunque no lo acepte ve el deseo de otros hacía uno e inclusive a veces- nos esforzamos por hacerlo notar. Esta conexión se daba entre esta "escritora de la que conocí una respuesta y una pregunta" y yo. Un fanático de la tauromáquia y del café.
La mañana se agotaba y al filo de las doce vi mi reloj y partí.
Cuando me levanté ella sonrió y me dio un hasta siempre.
Y tiene razón.
Hoy conocí al amor de mi vida, a la mujer perfecta quizá porque jamás la volveré a ver.
Ha sido un día maravilloso.
REmi

martes, 1 de septiembre de 2009

3era Presentación de Migala




Revista con temas sobre el arte citadino en la que participo.
Invitados todos a la presentación que se muestra interesante y por lo tanto no creo que se aburran, además tendré la oportunidad de saludarles.

Actuaizando el blog meto acá el otro Flyer, que especifica más el evento del día sábado.
Gracias.

REmi