viernes, 20 de agosto de 2010

El caso de Turman Pey V



(Imagen NOTIMEX)



Pálidos, a la mañana siguiente, los tres hombres viajaban a la finca de su jefe, “el Señor Jesucristo” se encontraba protegida por capos desde un kilómetro a la redonda que fueron fácilmente reconocidos por los tres hombres, estos fungían como en estaciones de aviso de situaciones extrañas y viajaban en parejas por la carretera o en las zonas verdes que circuncidaban a la zona. Su pago era extremadamente alto para tan solo estar dando vueltas todo el día por la zona o atendiendo puestos como misceláneas que fungían a modo de máscaras a su trabajo real y coordinándose con una estación central vía radio cada treinta minutos.
Entraron por el ostentoso portón en el que cuatro hombres con Ak-47`s, lentes de aviador y sombreros tipo cowboys les reconocieron rápidamente para dar la orden vía radio del arribo de los sicarios.
El encargado de recibir las pedradas siempre era Richie, usaba en esta ocasión una camisa polo entallada color amarillo canario, unos pantalones cafés a cuadros y zapatos deportivos finos color crema, lo que incomodaba a Sulky y a Diego Armando que iban con ropa cómoda y nada llamativa.

-A veces creo que es demasiado afeminado-Dijo Diego Armando a Sulky cuando Richie bajó del automóvil.

Tras treinta minutos tensos Richie salió de la casa como niño regañado y se desquitó con Sulky y con Richie. Subió al auto, su camisa en la parte de las axilas estaba empapada, en silencio se quedó sentado si mirar a nadie hasta que tras cierto tiempo Diego Armando preguntó:

-¿y?-

El silencio inundó el auto.

Nada-

-¿Nada?-Preguntó Diego Armando nuevamente.

Si, tenemos un día.-

-¿Un día?-

¡Joder!, ¿solo sabes preguntar?-Dijo Richie notablemente enojado.

Después de la rabieta de Richie todos se quedaron callados.
Una mujer se acercó al carro, usaba ropa cómoda y una trenza larga.

¡Muévete puñete!- Le dijo a Diego Armando para entrar al automóvil.

¡Anda!, ¿No escuchaste?, ¡No tenemos tiempo idiota!-Ordenó la mujer a Richie cuando había entrado al automóvil, era obvio que los roles habían cambiado aquí.

K, así era llamada ella, una huérfana criada por la violencia, el desamor y la desolación de un mundo oscuro.
Quizá en su vida habían visto jamás a una persona con tan poco apego a la vida, esta mujer era una asesina especial del señor Jesucristo; ella jamás había tenido miedo de morir. Quizá deseaba morir algún día de hecho.
Colocó sus piernas cuan largas eran y los estiró por encima del asiento de Richie, los recargó en su hombro y estas pasaban casi enfrente de la jeta de Diego Armando que enseguida probó suerte.

-¿Te hago masaje?-Le dijo tocando el tobillo de la mujer, se le notaba claramente excitado por la situación.

¿A ti te gustaría saber lo que se siente ser mujer?- Contestó K mientras colocaba la punta de un cuchillo entre las piernas del hombre.

Sulky miró la escena por el retrovisor y encendió la radio, el auto esta vez era un Gremlin color arena, saco del bolso de su pantalón un casete de Elvis Presley, encendió un cigarrillo e invitó uno a su nueva jefa.
Esta asintió y comenzó a echar humo en la jeta del regordete de Diego Armando mientras Sulky cantaba All Shook up.

¡Como amo a ese mariquete!-Dijo sobre Elvis mientras sacaba las piernas por la ventana, adoraba que los acompañase una mujer.

¿Adónde vamos?- Pregunta Sulky.

Haremos lo que tenían que hacer hace mucho-dice K mientras todos la escuchan atenta.

martes, 13 de julio de 2010

Cuando las vacaciones no alegran del todo.

Querido lector:
Este día desperté de nueva cuenta con las ganas de tener una buena plática, de esas que acostumbro compartir con sus ratos de ocio, inscritas en un pasado que usted vuelve presente cuando las comenta en su presente que yo ignoro hasta que con gusto inmenso, me deleito enterándome vía correo electrónico, red social o inclusive aquí mismo (que si usted gusta también puede escribirme dando click en el comentario del blog) alguna opinión sobre mi querida labor evocada a las letras.
La plática vía texto nace como un monólogo hasta que usted lee y deja algún imaginario por más vago que sea en su pensamiento, mejor aún, este monólogo se rompe y crece cuando sé de algún modo que usted ha llegado a leerme, lo que me llena de júbilo y me alimenta en demasía a seguir escribiendo.
Hoy estaba leyendo mis nuevos textos, en forma tengo dos nuevas historias que van avanzadas y una más que retomé por la temática pesada con la que la hice por naturaleza.
Los textos no me son malos, sin embargo desde ayer en la noche que comencé a leer un nuevo libro (que no le diré cuál es hasta que lo termine para darle mi completa opinión)me di cuenta que apriori de mi trabajo rutinario y diario, debo darme unas vacaciones de las letras. -Aclaro: no de todas las letras, dejaré de escribir pero jamás de leer-
La razón de estas vacaciones que me llevarán a desertar de mi pasión por un mes o dos es que no tengo más ideas de momento. Quizá me sentí demasiado cuadrado y espero que la angustia de no escribir me influya a tener ideas divertidas con las cuales llenar los espacios en blanco que las hojas de papel y electrónicas me regalan a placer.
No creo que en esta ocasión mi lío sea de naturaleza de bloqueo literario; pueden creerme que no es que no pueda escribir más. De hecho mis manos y mi cabeza me lo piden, pero por respeto a usted que tan amablemente gusta de compartir cualquier cosa que surge de mi cabeza leyéndome -Y como dije, algunas veces escribiéndome en respuesta-
decidí buscar por las calles que todos recorremos nuevas cosas que contarle, nuevos episodios y viandas que compartirle en forma de letras. Sucesos que la vida me influya para relatarle después y así asegurar su atenta lectura, para que usted jamás se sienta agredido por leer cosas que al final le falten al respeto por la falta de calidad.
De momento me despido no sin antes pedirle que no olvide mi blog, que se lo pase a revisar de vez en cuando hasta que un día, pueda volver a disfrutar de estos diálogos que le comento, cuando me sienta contento y satisfecho con cualquier cosa que sepa deba relatarle, lo haga cada vez con más calidad.
Un abrazo y hasta pronto.

Diego-REmi

icaro-triste@hotmail.com

lunes, 21 de junio de 2010

El caso de Turman Pey IV




La primera habitación fue abierta de tajo por Sulky, una patada de la bestia de casi dos metros con su corpulencia valuada en casi 150 kilogramos bastó para que la puertucha vieja y apolillada se derrumbara de tajo. En ella la escena resultó harto terrible para los hombres: un hombre casado de unos 45 años se encontraba inclinado con un atuendo sado masoquista mientras un jovencito delgaducho con el cabello pintado de rojo y bikini negro de piel le daba golpes en las nalgas con un cuero negro también.
El hombre casado intentó darse vueltas pues se encontraba amarrado y sometido:
“¿Ana?”-Dijo, el que seguramente era el nombre de su esposa y el chico delgado peli teñido se fue corriendo al baño en cuanto vio aquella escena.
Diego Armando soltó una risotada, el hombre amarrado sobre la cama gritaba continuamente ese mismo nombre de “Ana”, tenía los ojos vendados y se notaba harto angustiado, por ahí dicen que el miedo no anda en burro.
Sulky después, siguió la risa de Diego Armando y salió dando risotadas tremendas también, Richie, nuestro hombre de la camisa color azul cielo, que también disfrutaba de tener noches pasionales sado con prostitutas que rentaba de vez en cuando y terminaba matando por pecadoras, se dio cuenta que odiaría estar en esa situación algún día por lo que se disculpó sinceramente y se retiró de la habitación.
¡A callar!, ¡Parecen niños!-Dice a los hombres que se encuentran recargados sobre unas columnas de madera en las entre habitaciones, los hombres se incorporan y siguen su búsqueda en la siguiente habitación.
Mientras tanto, la hetera que había pasado la noche con Turman Pey, se asoma por la ventana, esta da justamente hacia el patio común del hotel, los tres hombres que tumban la segunda puerta de tajo en ese instante, la mujer recuerda su pasado próximo y piensa inmediatamente que son hombres de “El Dientes”, su antiguo proxeneta al que le dio una patada en la entrepierna hace tres meses y después salió huyendo para hacer negocios por su propia cuenta. Sale hecha un rayo, Turman se da cuenta de ello:
¿Qué pasa?-
¡Vienen por mi!- Dice la mujer asustada y de inmediato alerta a Turman que si algo jamás había sido era valiente.-
¡Dale, te saco de aquí!-Dice Turman que abre una puertecita escondida en un closet desde la cual el dueño a menudo espiaba a sus clientes para vendérselos a un cineasta porno amateur de la zona como ingreso extraordinario.
Turman conocía esa puerta pues llevaba una amistad entrañable –y decían las malas lenguas que de tono romántico-secreto-desde hace mucho con el dueño del hotel ese que le contó sus secretos sobre los negocios de mala muerte tras una amistad de muchos años.
En la habitación se quedó una truza amarillenta propiedad de Turman Pey, esto era obvio puesto que el hombre bordaba su nombre en toda su ropa esperando algún día regalársela a alguna grupie como trofeo cuando se la pidieran, asunto que en su vida, jamás habría de ocurrir.
La hetera con todo y su inmensa tristeza tras correr en la motocicleta de Turman Pey semidesnuda por casi tres millas en el fresco matutino del desierto y observar a la maravilla de la naturaleza con sus colores vivos, tras sentir su negro cabello volar con el viento y limpiarse de la pestilencia del obeso viejo aquel, decidió entregarse a su muerte finalmente.
Turman se detuvo, el hombre sudaba a chorros, su peluquín se ladeaba por su calva, el desierto detrás de él, y su sombra expandiéndose sobre lo que parecían diez metros de dunas de arena.
La mujer se levantó de la motocicleta, llevaba sus senos descubiertos, unas bragas color azul y una camisa grande de Turman color beige, el hombre le tira el pago de la mujer en el piso, descartando tres dólares por la camisa y sigue su camino sin ningún cargo de conciencia.
La mujer camina sin rumbo fijo, con lágrimas es sus grandes ojos, de pronto, cuando se siente fatigada y percibe el golpe de sol de tajo, se tira sobre su espalda y cierra los ojos.
Una serpiente coquetea al cuerpo de la mujer, se acerca, la muerte baila junto a ella cadenciosamente. En unos días sería encontrada por la policía con la camisa de Turman Pey rodeando su cuerpo.
De cualquier forma el hombre estaba completamente jodido.
Cuando Richie, Sulky y diego Armando entraron al fin a la habitación en la que minutos antes estaba su perseguido encontraron sus amarillentas truzas, fueron levantadas con asco por Diego Armando. De inmediato se les vino a la cabeza lo que parecía más lógico: Turman Sabía que era perseguido, alguien lo había avisado de la venganza y no era una presa tan fácil como ostentaban lo era apenas unas horas antes.
Esa tarde los tres hombres viajaban silenciosos en el Impala 76 color naranja atardecer con música de Roberto Carlos que aclimataba el ambiente como si viajaran en cámara lenta.
Era hora de pedir ayuda extra al jefe “Jesucristo”, esperaban un espantoso e inevitable regaño.

miércoles, 16 de junio de 2010

Presentimientos...





Hoy tuve el día más bello de todo el año.
Fíjese usted querido lector, que le quiero contar algo bonito, una cuestión de fe y de coincidencia, un suceso provocado por la magia del arte.
Esta mañana recibí la llamada de la persona que menos recordaba de mi infancia, una amiga que tuve de chico y que, tenía alrededor de doce años que no la veía, es una persona que según lo recordaba hasta hoy, me caía bien, era simple, sencilla y poética.
Isabel me marcó diciendo que consiguió mi número por suerte, de alguna persona que traté hace algunos meses para asuntos de CONfeTI y que tenía por lo tanto mi móvil, de ahí en una exposición, de una foto de recuerdo (para ser más específicos) me reconoció y por lo tanto pidió mi dato para reestablecer contacto.
A ella la recuerdo muchas veces como mi compañera de mesa, solía sentarse junto a mi y platicarme de caricaturas y "cosas de niñas" que a esa edad a mi no me importaban siquiera, pero debido a que no me caía mal la escuchaba con cierta atención hasta que algún día llegué a considerarla mi amiga.
Su llamada jamás la esperé, cuando marcó tardé un buen rato en recordar quien era, acepté verla porque resulta que estamos asignados al mismo grupo de patronaje artístico y por lo tanto de hoy en adelante trabajaré con ella en algunos proyectos de Conaculta.
Ella vive con su hermana desde hace tres años y según esto, un día tomó el violín de su abuelo y desde entonces no se pudo separar de él. Hablamos del destino, de la suerte que uno tiene de reencontrarse con la gente por cosas tan magníficas como el arte, habló de mi obra, me dijo que había leido algunas cosas de mi trabajo y entonces tras desayunar un plato enorme de ensalada y frutas que ella misma preparó, me mostró su propio arte.
Su corte de cabello es exactamente el mismo que usaba a los ocho años, de un negro abismal, medio largo, como en media luna, no sé de hecho si así se llame el corte, pero con eso asociaba su cabello cuando niños. Su piel es blanca, pálida, sus ojos grandes, redondos y cafés.
Aún saca la lengua cuando está concentrada, de momento sentí que viajé al pasado.
Su casa es singular, todo tiene duela de madera menos el baño, es un cuadro grande en el que se reparte la sala, la cocina y el comedor sin división alguna, de lado Sur una línea formada por una pared se subdivide a su vez en el baño y dos pequeñas recámaras a cada lado de este que son la suya y la de su hermana. El techo de la construcción era alto y blanco, detrás de ella se encontraba un ventanal rectangular y vertical por el que se hacía notar la fuerte lluvia que acontecía en una ciudad con toques londinenses de momento. Concentrada, cerró los ojos y me deleitó con una composicion de su autoria conformada por cuatro movimientos que iban de un turbulento inicio hasta un desolador final en el que se me ocurrieron mil historias.
Al final Isabel abrió los ojos nuevamente y me vio ahí, un completo desconocido-antes conocido- al que había mostrado lo más sincero de su ser.
Me sentí halagado por esta situación, le agradecí y le auguré un futuro magnífico en las viandas del arte.
Ella hizo lo mismo con mi trabajo, y después quedamos deacuerdo en que los dos estamos en una época de una calma tensa, ambos esperamos resultados esta semana de asuntos que hemos cosechado con esfuerzo durante años.
Así como yo me siento justo ahora ella se siente, tranquilo, con un pequeño piquete en el pecho de incertidumbre y fe, a sabiendas de que si las cosas no van como esperamos podríamos tardar cierto tiempo en salir de una tristeza y frustración provocada por desaires.
Nos deseamos suerte, nos dimos el hasta luego y al final de esta mañana me di cuenta de que, en el mundo existe también mucha gente que hace arte con fe y no con soberbia. Hoy agradecí el recibir esa llamada porque Isabel hizo que me diera cuenta que aunque no está jamás la seguridad de que las cosas salgan como uno desea a pesar de esfuerzos y sacrificios, siempre existen colegas que entienden lo que son las calmas tensas.
Hoy viajé a mi infancia y recordé cuanto me divertía de niño, recordé que también jugaba y que a diferencia de hoy, algún día, en algún lugar, en algún tiempo, existió un Diego que reía y corría, existió un yo que jamás se cansaba.

martes, 18 de mayo de 2010

El caso de Turman Pey III





Le gustaban las mujeres tristes, aquellas con la cara demacrada y sumida en una tristeza profunda y extensa, que cuando las vieras a sus verdes ojos notaras una pradera solitaria debajo del abrasivo sol, pastos secos y dorados siendo abatidos por una leve brisa apenas perceptible por la piel. Con labios cálidos y mejillas frívolas en las que las lágrimas parecían deslizarse por una pista de pálido hielo.
A la luz del alba que entraba por el cuartucho destartalado, el hombre obeso y calvo, el buscado Turman Pey disfrutaba de su dinero mal habido en compañía de una jovencita prostituta de dieciséis que lloraba en el baño del cuartucho del hotel forrado con alfombra gris y manchas en el piso. Él amaba esos lugares decadentes, espantosos y tiernos en los que este tipo de heteras recordaban sus ayeres y lloraban casi automáticamente tras ser poseídas por su deforme y diminuto falo.

El humo del cigarrillo salía por la ventana, ella lloraba en cuclillas y miraba por un resquicio de la cortina aquel magnífico espectáculo que ofrecen los desiertos en las mañanas, que parece que una Tierra de hielo y de pronto comienza a ser quemada por una inmensa bola de fuego. “Anna” como se hacía llamar esa ilegal prostituta, estaba segura de algún modo que el fin del mundo sería así. De pronto a toda la frivolidad y maldad del mundo, al igual que la bondad y paz llegaría a su fin consumida por una inmensa bola de fuego que arrasaría con todo. Entonces todas las mañanas veía el amanecer esperando a que el sol un día le cumpliera ese fatídico deseo.
En esta ocasión lo hacía desnuda escuchando al fondo los ronquidos de un tipo que se dice famoso en los Estados Unidos por cantar música y carga con él discos grabables con siete canciones y una foto de cuando tenía unos veinte años, aún presumía cabellera real y al cálculo habían pasado al menos veinte años de ello.

Algunas veces iba a ese Hotel ubicado entre dos pueblos que comúnmente eran azotados por el sol. En medio de la carretera, con algunos cactus como compañía a la descolorida y fea construcción un letrero se hacía visible a unos quince metros para gente de buena vista puesto que en la noche el edificio parecía fantasma al carecer de un anuncio luminoso; el letrero con la leyenda “El Diamante” colgaba y se tambaleaba al paso de los camiones grandes que pasaban furiosos casi ignorando la existencia de aquel negocio de apenas 17 habitaciones.

Ahí, dormido como un angelito estaba Turman Pey sin saber que su muerte estaba cerca; el dueño del Hotel era un viejo conocido suyo, un tal Ramón Fernández o Fernando Ramírez, da igual, cualquier persona que respondiera a cualquiera de esos dos nombres sería el indicado para morir o en el mejor de los casos sufrir una fea tortura hasta que soltara la sopa de nuestra próxima víctima.

Hace unas horas, cuando volvieron a la casa abandonada en la que dejaron unos días antes a la mujer con las piernas fracturadas, pensaron seriamente en cambiar nuestro estilo de confesión.
Cuando llegaron la mujer que antes se veía atractiva lucía delgada, sucia y pálida.
Una de sus piernas le arrastraba por el piso de fea forma y tenía una horrible pigmentación cetrina que a cualquier hombre de estómago débil haría vomitar.

A unos dos metros de la mujer había un aroma fétido a orines y los perros furiosos y hambrientos habían olido la carne de la mujer y casi tumbaban la puerta del cuarto en la que la encerraron si no es porque llegaron a tiempo.
Quizá si llegaban dos minutos más tarde hubieran visto a los perros tomando el festín de su vida.
Cargaban con media hamburguesa y una coca cola que pusieron frente a la confesora y prometieron que a cambio de información la dejarían comerla y después podría irse en libertad.
Fue entonces cuando dijo que Turman Pey solía visitar este Hotel con muchachitas, los miércoles en las noches que al parecer eran sus días favoritos, por eso hoy jueves los tres hombres viajaban en el auto Impala 76 color naranja atardecer.
El hombre usaba esta vez una camisa color azul cielo, un pantalón amarillo con negro de tipo golf, Sulky parecía un niño gigante, usaba un short a cuadros rojos con blanco y una camisa tipo polo color blanca, Diego Armando llevaba al parecer cuatro días usando la misma ropa y su aroma claramente lo mostraba así. El hombre de camisa azul cielo adoraba en realidad ese automóvil.
Cuando llegan a la recepción se encontraba vacía, una lamparita centelleante que daba un aspecto demacrado al sitio y una campanita de las comunes en los hoteles para llamar al personal se encontraba destrozada sobre la barra de atención. Diego Armando saca una moneda y la golpea contra la barra, como resultado un hombre en calzoncillos de tez blanca y con barba larga de candado canosa y lentes, en la mano derecha cargaba una pistola a la vista para según él evitar cualquier intento de asalto

Mientras tanto, los tres mafiosos analizan a conciencia el lugar, hasta que el hombre de camisa azul se decide y recargando un codo en la recepción comienza su persuasión:
-¿Turman Pey?
El recepcionista se queda en silencio unos segundos, reconoce el nombre pero la situación no es nada común.
¿Perdón?-contesta.
-Buscamos a Turman Pey, el cantante, nos dijeron que usted le conocía y que quizá estaba aquí.
No puedo darle información de mis clientes, ¿Quiénes son ustedes?, sería mejor que se fueran si no quieren…-Y entonces el pobre hombre coloca la pistola sobre la barra con el fusil apuntando a Richie, nuestro hombre de camisa azul cielo.
-Calme, mire que no se trata de eso, lo buscamos para una entrevista en el periódico dominical-Dice Diego Armando a lo que recibe una mirada de hielo de parte de Sulky por haber dicho tamaña estupidez.
¿Periódico?, ¡Que sorpresa!, ande que el buen Turman lleva una carrera reconocida en los Estados Unidos, mire que es hora de que se le haga justicia al pobre viejo-y agrega-Pero debe estar algo cansado justo ahora, dígame, venga mañana y entonces preparamos la sala y sirve que mencionan mi negocio, ¿Cómo ve?-Dice el hombre que más relajado quita su arma del mostrador y se muestra sonriente y amable.
-Bueno pues, es que mire; mañana saldremos justamente de vuelta al periódico y queríamos llevar la noticia caliente al editor.-Sigue Diego Armando ante la mirada atónita de Richie y Sulky que se extrañan de que aquella pésima mentira estuviese rindiendo frutos.
Pues si quiere puedo llamar a su habitación y en lo que el buen Turman se arregla yo le platico de sus inicios y de cómo se hizo cliente aquí. ¿Gusta un café?-
-Si es tan amable-Contesta Diego Armando y se sienta en el sillón viejo de piel sintética ubicado junto a una televisión prendida en una película de horror de los años cincuentas.
El hombre se mete a un cuartucho que funge como su dormitorio y comienza a preparar el café, Sulky y Richie se encuentran enojados con Diego Armando. Esto sucedía a menudo, cuando esto pasaba diego Armando los ignoraba y se divertía de lo lindo.
Tome, ¿quiere azúcar?-pregunta extendiendo una taza con mallugos en la boquilla con la leyenda de Acapulco corriendo por el dorso de la misma en diagonal con letras color rosa mexicano y una impresión de una mujer en bikini rojo tipo noventas.
-Tres por favor.- Contesta diego Armando, el hombre le extiende un palito de plástico visiblemente usado y tres bolsitas de azúcar, Diego Armando las usa y después se sale de la fea recepción bebiendo su café.
A lo lejos se escuchan tres disparos y después un fuerte golpe.
-Deberías dejar de hacer esas pendejadas-Dice Sulky que guarda su revolver en el cintillo de su pantalón mientras sale de la recepción.
El hombre de camisa azul cielo sale detrás de este y sin decir nada se dirige a la primer habitación.
Al día siguiente el dueño del negocio tendría lo que quería, una nota grande que hablaba de su hotel en el periódico…

martes, 4 de mayo de 2010

Entropìas.

........ dice:
ok
ike (Tere, soy tu fans!) dice:
ultimamente tengo la muerte muy presente miguel
has pensado que pasaria si te mueres?
........ dice:
huy diego
en este momento te mando un mail
leeelo
ahorita mismo
LA MUERTE HA SIDO MI MOTOR DESDE LOS 15 AÑOS
ike (Tere, soy tu fans!) dice:
quererte morir?
........ dice:
NO
AL CONTRARIO
SABER QUE ME VOY A MORIR
DE VERDAD TOMAR CONCIENCIA DE MI PROPIA MUERTE
Y SABER QUE NO PUEDO HACER NADA PARA EVITARLO
QUE NO EXISTO
QUE NADA TIENE SENTIDO QUE NADA ES VERDAD Y QUE NADA VA A DURAR QUE TODO ES UNA VIL MENTIRA
UNA ILUSION
ike (Tere, soy tu fans!) dice:
la verdad no existe?
........ dice:
lee esto
Desperté en este mundo en el verano del 2002 justo unas semanas antes de cumplir 15 años de edad mientras miraba un documental de discovery channel sobre el universo, el cual hablaba sobre la colisión de galaxias y la muerte de las estrellas;
mientras el narrador comentaba acerca del proceso de vida y muerte de una estrella menciono una medida estratosférica de años,algo así como 150 mil millones de años,repentinamente-como un cubetazo de agua fría-me cayo el 20 de que en verdad me voy a morir, que en esos 150 mil millones de años YO ya no voy a estar,ya no voy a ser,es mas no había que ir tan lejos,en 100 años yo ya no estaría.
Digamos que vi a la muerte de frente y a los ojos cuando no había presenciado aun ni siquiera la muerte de algún miembro de mi familia;el único roce que tenía con la muerte fue a los 8 años cuando un vecinito de mi edad murió de cáncer y recuerdo que simplemente pensé que morir era como quedarte dormido para siempre.
Pero ahora a mis casi 15 años ya no era la muerte a lado(la muerte del otro) sino mi propia muerte. Así de golpe sin esperarmelo tomé conciencia de mi propia muerte.Yo se que es algo muy difícil de explicar y que habría que vivirlo en carne propia para entenderlo,pero te aseguro que fue el golpe emocional más duro que haya sentido hasta este momento.
Sentí un vacío y un miedo abominablemente profundo ,me abisme en una inseguridad infernal que me llevo a una pérdida de realidad tan drástica que entre en estado de shock ,quedé como un maniquí sentado frente a la televisión por horas sin moverme,sin reaccionar a lo que me decían,tan sólo me escurrían las lágrimas.No me quería morir,amaba la vida, pero no podía hacer nada al respecto;me sentí comp
Sólo pensaba en lo cruel que era poder tener conciencia de mi propia muerte;que apenas ayer era un niño y ahora sin darme cuenta ya iba a cumplir quince años(y ahora casi 23 jajaj) y que esto no paraba ni duraba lo suficiente,que todo en lo que creía valía madres porque nada era real y que yo no existía,que era sólo un sueño efímero.
Me sentí como atrapado en un carro sin frenos y con las puertas selladas que va a toda velocidad en linea recta contra un muro.La vida iba muy rápido y se dirigía hacia un muro de concreto infranqueable e impenetrable, yo me quería bajar pero era imposible.
ike (Tere, soy tu fans!) dice:
pero no te has puesto a pensar
que lo magnifico del hombre
es justo eso?
que es un suceso apenas perceptible para unos cuantos
........ dice:
espera que no he acabado
ike (Tere, soy tu fans!) dice:
que son "casi" una nada?
........ dice:
lee todo eso
ah eso es precisamente a lo que voy
pero tienes que ver todo el proceso por el cual llegue a eso
ike (Tere, soy tu fans!) dice:
es que de lo que hablas
es del precio del caos
a angel se lo dije hace poco
el precio del caos
es la certeza de que ocurrira una tragedia inevitable
yo creo
que lo maravilloso de ser humanos
es que somos como secretos en el universo
no somos estrellas gigantes que se vean a millones de años luz
las estrellas se ven en el cielo
aun cuando ya no existen
........ dice:
si eso es lo maravilloso
ike (Tere, soy tu fans!) dice:
por que la luz no es lo suficientemente rapido
en cambio
los humanos
........ dice:
te voy a mandar un mail
ike (Tere, soy tu fans!) dice:
somo casi ineditos
en el universo
........ dice:
en este momento de todos modos queria hacerlo
porque quiero que me conozcas realmente
y estoy completamente de acuerdo con todo lo que estas diciendo
nos teniamos q encontrar y hacer confeti
ike (Tere, soy tu fans!) dice:
los humanos somos secretos en el todo
secretos que esperamos a ser contados
te lo juro
........ dice:
si lo se
ike (Tere, soy tu fans!) dice:
no me habia sentido nunca tan mal de salud
........ dice:
y eso es lo que me inspira
ike (Tere, soy tu fans!) dice:
sabia que no me iba amorir
........ dice:
mi movil
lee ese mail q te mande
mm te reenvie el mail q le mande a un amigo hace poco
pero tu tambien lo debes de leer
ya que lo leas tendremos mucho de que habalr
con unos tes
como abuelitos
jaja
ike (Tere, soy tu fans!) dice:
no se cuando me muera
pero me di cuenta que mi mente nunca se apaga
hace historias
buenas o malas
pero cumplen con su funcion
me di cuenta de algo que me aterrò
jamàs tendrè el tiempo que necesito
para escribir todo lo que quisiera

lunes, 12 de abril de 2010

El caso de Turman Pey II




Casi a las cinco de la mañana nos encontrábamos en el gatas latinas, justo a esa hora, a la que todos los justos y madrugadores se levantarían en un martes, comenzaba a darme sueño. El olor de cigarrillo en mi cabeza, el alcohol y el café y pay de limón que había vomitado me tenían de un pésimo humor.
De pronto una mesera con las tetas descubiertas y en tanga morada con brillantitos muy monos se le acerca al hombre elegante; le pregunta que va a tomar.
El piensa: quiere un whisky, sin agua tónica, sin Ginger ale, sin cola, sin agua mineral, es más, sin agua rebajada, quiere un whisky en las rocas, con hielos, sin agua ni ningún rebajante que a la larga notaria con su delicado sentido del sabor.
Sin embargo siente vergüenza, piensa que a veces es demasiado exigente o específico y eso no lo acepta su religión. Debe ser humilde.
Dos horas después estaba en un privado, la mesera lo cubría como una manta sudorosa y cálida. Su cuerpo se sentía voluptuoso, corrupto y ajeno.
Ella recostada sobre su pecho juega con una cruz que cuelga de su cuello tallada en oro puro:
¿Crees en dios?-le pregunta sintiéndose inteligente.
Creo en Dios como creo fervientemente en que existen las putas como tú. Pero aún si no creyera en las putas tu seguirías existiendo, que alguien crea que existes o no, no determina que estés aquí esperando a que te pague.-Termina y la mujer se queda callada recostada sobre él escuchando como late su corazón con una sonrisa de placer.
De pronto un estruendo seguido por el rugido de un animal furioso se escucha a lo lejos, disparos y gritos le avisan que es el momento de partir de tan grata compañía.
Se pone los pantalones y la camisa rosada y cuando se asoma al área común ve a Sulky desnudo golpeando a tres tipos que seguramente lo intentaron timar.
Cuando Sulky se encabronaba daba miedo en realidad.
Alguna vez habían escuchado que había matado a un hombre de su mismo tamaño de un puñetazo por servirle un chocolate en vez de café. A Sulky el chocolate le provocaba migraña por lo que tal asunto se lo tomó personal.
Un hombre con un charco de sangre saliendo de su cabeza reposaba sobre el piso, Diego Armando salió corriendo como un mariquete al auto mientras el hombre elegante intentaba volver en si a Sulky, cuando lo logró lo llevó al Impala anaranjado amanecer y desnudo condujo hasta la casa de Diego Armando que era la más cercana.
Fue entonces cuando, como para volver al camino del señor recibimos una llamada “del mando supremo”:
-¿Habló esa puta?-Le preguntó al hombre elegante.
Aún no señor, pero ya veremos que pasa cuando vea que le quitamos la cabeza a su hermano como si fuera una muñeca de goma-
-Pues apúrense, que no tengo mucha paciencia para vengarme de ese hijo de puta-
Si, al parecer al señor Jesucristo se le había puesto de moda en la boca esa palabrita de puta y/o puto, con todos sus significados y significantes.
Si alguien se pregunta cual fue el lío que comenzó todo esto lo explico a continuación:
Truman Pey era un motociclista de 47 años que usaba peluquín y cantaba canciones country en un bar de mala muerte que nuestro jefe Jesucristo acostumbraba a visitar con su inseparable esposa Norma.
Algún día que se pasó de copas, el jefe se quedó impresionado por la calidad del cantante que quizá se encontraba igual de drogado que él y entonces, espléndido e imprudente como siempre, nuestro jefe le pagó cien mil dólares para que le compusiera una canción y acudiera a su cumpleaños una semana después.
Truman Pey no asistió al cumpleaños, al parecer ese borracho calvo no supo con quién trataba y se quiso hacer el listo, se pagó amalgamas de titanio en los dientes y una motocicleta de colección cuando estafó a un hombre ebrio en una apuesta de deportes.
La mujer que torturamos al inicio era según una mala fuente que conseguimos al azar, y que quizá nos había mentido; un cantinero con pinta de puto del barsucho en el que tocaba Turman Pey, la manager de susodicho motociclista apestoso.
La orden del jefe era recuperar lo que era suyo:
Las amalgamas de titanio, la motocicleta, la chaqueta intacta y la cabeza sin el feo bisoñé de Turman Pey.