viernes, 5 de noviembre de 2010

Silencio II

Me encontraba tirado en la cama, eran las dos de la tarde del sábado y aún no me movía ni un pelo, por eso cuando desperté me sentí más cansado que nunca.

Dormir y hacer que parezca que estas muerto no es complicado si lo que ves con los ojos abiertos no me interesa del todo.

Decídete joder-pensaba mientras sentía como mis ojos se abrían lentamente y recibían de golpe la luz que entraba por el ventanal.

Algo me decía que esta vez me había equivocado.

La tarde estaba callada, parecía el único hombre en todo el planeta, cuando me di cuenta de esto me sentí abrumado. Quizá si era el único hombre de todo el planeta.

Entonces asustado me levanté y me dirigí a la ventana:

¡No vayas! Me decía mi conciencia.-No soportarás darte cuenta que estás solo.

Pero mi morbo me decía que abriera, me empuja a menudo contra mi voluntad.

Entonces fui a la ventana, acerqué mi mano con cautela y moví el pedazo enmohecido de tela expectante siempre a la terrible realidad.

Una profunda tristeza me inundó…

lunes, 1 de noviembre de 2010

Ahí

Algunas cosas cambian lo queramos o no.
Por ejemplo; cuando era niño amaba el helado de uva, ahora el sabor me parece falso, plàstico, de hecho no me gusta ya el helado. La cosa acà es que la vida hace cosas al azar y nos prueba, no tengo idea de que quiera probarnos lo cierto es que odio eso.
Por eso estoy acá contándoles que algunas cosas han cambiado y no lo quiero así, pero lo hecho está ahí y no creo que esta época de mi vida vuelva a ser parecida. Es como cuando no queremos crecer, no queremos estar un día trabajando o salir de preprimaria, pero inevitablemente suceden esas cosas.
Creo sinceramente en que las cosas que dejan de ser lindas no vuelven a serlo jamás.
Pero llegan otras a su debido tiempo.
Mientras tanto a cumplir penitencia.

miércoles, 6 de octubre de 2010

El verdadero crimen del país.

La verdad (y disculpe el lenguaje empleado estimado lector) es que los mexicanos estamos hasta la madre de tanta farsa y circo por parte de las autoridades y de los medios de comunicación.
“La famosa guerra contra el narco” se ha convertido desde Septiembre en un discurso de doble sentido y se lo explico a continuación ya que nuestro querido presidente no ha tenido la molestia de explicarle su “ligero cambio” de campaña bandera durante su gestión. Vea un poco de televisión, si le gusta bien, si no es su caso espere unos diez minutos en horario estelar y podrá ver al presidente diciendo que “los mexicanos estamos ganando esta guerra contra el crimen”, una guerra que no es más que muestra del infortunio que vive nuestro país en un estado de democracia fallida, inconsistencias políticas al por mayor y un discurso que cambió de confrontación al narco a confrontación al crimen no por hacerlo también en sus objetivos. Cambió porque en forma todos los mexicanos sabemos que lo que nos afecta directamente, día a día y con cifras más alarmantes es el crimen, no tanto el narcotráfico.
“Que las drogas no lleguen a tus hijos”, si bien es cierto que esta idea de entrada es válida, no olvidemos que mientras Calderón se dedica a cortar cabezas de personajes menores en las ligas del narcotráfico, el resto de los habitantes vivimos en la misma ola de robos, secuestros y violaciones a los derechos que desde tiempo atrás vivíamos con otro partido en el poder. ¿Dónde está el cambio?
Las cifras son alarmantes, en tres años de guerra contra el narco el país ha gastado 10 billones de dólares y ha decantado sangre al por mayor, 28 mil muertos ha costado una guerra que de fondo es tan solo un maquillaje caro que pretende enmascarar una administración presidencial pésima y falta de objetivos claros y concisos. En cambio, el resto de los mexicanos seguimos sufriendo entre 1.4 y 1.6 millones de delitos sufridos a manos del ampa que tristemente se sostiene en una base policiaca en la que ni el propio presidente confía. Muestra de ello es justamente la utilización del ejército contra el narcotráfico, aquí vienen otras cifras alarmantes: Según Wallace no se ha dado ni un secuestro en el que al menos un policía no sea cómplice. Mientras el presidente juega a la guerra los mexicanos sufrimos del crimen que según se combate en esta guerra y las cifras son pésimas, pero nada de esto sucede justamente porque en la televisión no nos hablan ya de robos y secuestros en número como antes con otros gobiernos que pretendían combatir al crimen.
Ahora vamos, existen sindicatos que comen a manos llenas de lo poco que tiene el país; ahí tiene a PEMEX, que supuestamente pertenece al país, pero dígame cómo hacer para conseguir un trabajo en este, que hasta los encargados de limpieza gozan de pagos groseros en comparación al resto de los trabajadores del país de la misma rama y ni se diga de los administradores. El sueldo de un obrero en PEMEX es altamente estimado, pero el sindicato ha creado una mafia a tal grado que las plazas son defendidas a escudo y espada porque justamente PEMEX se encarga de repartir su patrimonio entre pocos y además en algo parecido a lo que hacía la monarquía de proteger la riqueza entre la misma familia. La verdad es que PEMEX no es de México, PEMEX es de quienes pertenecen a él y vaya usted a saber qué pasará con ellos cuando el petróleo se acabe, la economía del país se sustenta justamente en la venta de crudo y hasta el momento nadie ha preguntado qué pasará con el país después de que este se acabe.

¿Será acaso la droga lo que saque adelante a este país?

Basta ver los casos del Chapo Guzmán o de Caro Quintero, el primero que escapó sospechosamente de la cárcel durante el comienzo del mandato del presidente Vicente Fox, del mismo partido que nuestro presidente actual Felipe Calderón, y el segundo durante el mandato del PRI Hace unos años más atrás y que ambos, a cambio de su libertad se ofrecieron a pagar la deuda externa y liberar las calles del crimen.

¿A qué crimen se referían si supuestamente el narcotráfico es un crimen en sí?

Yo le diré: ellos se referían a los robos, a los secuestros y a los fraudes con los que las autoridades buscan banderarlos para justificar que tienen sumido al país en el infierno y entonces los gobiernos con el pecho de águilas han salido a responderles que no les tienen miedo y que bajo ninguna circunstancia negociarían con el crimen. Quizá el gobierno no negociaría bajo ninguna circunstancia darle la oportunidad a ese narco de exhibirlos a ellos mismos como unos delincuentes, porque es muy cierto y todos lo sabemos, que esos “sueldos trabajados” en sí por diputados, senadores y compañía, al igual que los sueldos que gozan muchos sindicatos en el país (como el mencionado PEMEX) son un robo directo a los bienes de la nación no a dos, a cientos de manos llenas.
Así que la próxima vez que usted vea en la televisión al presidente diciendo que estamos ganando la guerra, pregúntese si esa guerra es también la suya, que día a día lucha por mantener a su familia a sabiendas de que otros poco se esfuerzan en ganar ese dinero a manos llenas y que encima lo que la administración está haciendo con sus impuestos es tirar monedas a un pozo sin fondo en una guerra que al final no ganará nada más que enaltecer a un gobierno lleno de mafiosos que están perdiendo al país y lo dividen cada vez más en un estado de pánico, apatía o desinterés.

Diego Pérez Morales

viernes, 20 de agosto de 2010

El caso de Turman Pey V



(Imagen NOTIMEX)



Pálidos, a la mañana siguiente, los tres hombres viajaban a la finca de su jefe, “el Señor Jesucristo” se encontraba protegida por capos desde un kilómetro a la redonda que fueron fácilmente reconocidos por los tres hombres, estos fungían como en estaciones de aviso de situaciones extrañas y viajaban en parejas por la carretera o en las zonas verdes que circuncidaban a la zona. Su pago era extremadamente alto para tan solo estar dando vueltas todo el día por la zona o atendiendo puestos como misceláneas que fungían a modo de máscaras a su trabajo real y coordinándose con una estación central vía radio cada treinta minutos.
Entraron por el ostentoso portón en el que cuatro hombres con Ak-47`s, lentes de aviador y sombreros tipo cowboys les reconocieron rápidamente para dar la orden vía radio del arribo de los sicarios.
El encargado de recibir las pedradas siempre era Richie, usaba en esta ocasión una camisa polo entallada color amarillo canario, unos pantalones cafés a cuadros y zapatos deportivos finos color crema, lo que incomodaba a Sulky y a Diego Armando que iban con ropa cómoda y nada llamativa.

-A veces creo que es demasiado afeminado-Dijo Diego Armando a Sulky cuando Richie bajó del automóvil.

Tras treinta minutos tensos Richie salió de la casa como niño regañado y se desquitó con Sulky y con Richie. Subió al auto, su camisa en la parte de las axilas estaba empapada, en silencio se quedó sentado si mirar a nadie hasta que tras cierto tiempo Diego Armando preguntó:

-¿y?-

El silencio inundó el auto.

Nada-

-¿Nada?-Preguntó Diego Armando nuevamente.

Si, tenemos un día.-

-¿Un día?-

¡Joder!, ¿solo sabes preguntar?-Dijo Richie notablemente enojado.

Después de la rabieta de Richie todos se quedaron callados.
Una mujer se acercó al carro, usaba ropa cómoda y una trenza larga.

¡Muévete puñete!- Le dijo a Diego Armando para entrar al automóvil.

¡Anda!, ¿No escuchaste?, ¡No tenemos tiempo idiota!-Ordenó la mujer a Richie cuando había entrado al automóvil, era obvio que los roles habían cambiado aquí.

K, así era llamada ella, una huérfana criada por la violencia, el desamor y la desolación de un mundo oscuro.
Quizá en su vida habían visto jamás a una persona con tan poco apego a la vida, esta mujer era una asesina especial del señor Jesucristo; ella jamás había tenido miedo de morir. Quizá deseaba morir algún día de hecho.
Colocó sus piernas cuan largas eran y los estiró por encima del asiento de Richie, los recargó en su hombro y estas pasaban casi enfrente de la jeta de Diego Armando que enseguida probó suerte.

-¿Te hago masaje?-Le dijo tocando el tobillo de la mujer, se le notaba claramente excitado por la situación.

¿A ti te gustaría saber lo que se siente ser mujer?- Contestó K mientras colocaba la punta de un cuchillo entre las piernas del hombre.

Sulky miró la escena por el retrovisor y encendió la radio, el auto esta vez era un Gremlin color arena, saco del bolso de su pantalón un casete de Elvis Presley, encendió un cigarrillo e invitó uno a su nueva jefa.
Esta asintió y comenzó a echar humo en la jeta del regordete de Diego Armando mientras Sulky cantaba All Shook up.

¡Como amo a ese mariquete!-Dijo sobre Elvis mientras sacaba las piernas por la ventana, adoraba que los acompañase una mujer.

¿Adónde vamos?- Pregunta Sulky.

Haremos lo que tenían que hacer hace mucho-dice K mientras todos la escuchan atenta.

martes, 13 de julio de 2010

Cuando las vacaciones no alegran del todo.

Querido lector:
Este día desperté de nueva cuenta con las ganas de tener una buena plática, de esas que acostumbro compartir con sus ratos de ocio, inscritas en un pasado que usted vuelve presente cuando las comenta en su presente que yo ignoro hasta que con gusto inmenso, me deleito enterándome vía correo electrónico, red social o inclusive aquí mismo (que si usted gusta también puede escribirme dando click en el comentario del blog) alguna opinión sobre mi querida labor evocada a las letras.
La plática vía texto nace como un monólogo hasta que usted lee y deja algún imaginario por más vago que sea en su pensamiento, mejor aún, este monólogo se rompe y crece cuando sé de algún modo que usted ha llegado a leerme, lo que me llena de júbilo y me alimenta en demasía a seguir escribiendo.
Hoy estaba leyendo mis nuevos textos, en forma tengo dos nuevas historias que van avanzadas y una más que retomé por la temática pesada con la que la hice por naturaleza.
Los textos no me son malos, sin embargo desde ayer en la noche que comencé a leer un nuevo libro (que no le diré cuál es hasta que lo termine para darle mi completa opinión)me di cuenta que apriori de mi trabajo rutinario y diario, debo darme unas vacaciones de las letras. -Aclaro: no de todas las letras, dejaré de escribir pero jamás de leer-
La razón de estas vacaciones que me llevarán a desertar de mi pasión por un mes o dos es que no tengo más ideas de momento. Quizá me sentí demasiado cuadrado y espero que la angustia de no escribir me influya a tener ideas divertidas con las cuales llenar los espacios en blanco que las hojas de papel y electrónicas me regalan a placer.
No creo que en esta ocasión mi lío sea de naturaleza de bloqueo literario; pueden creerme que no es que no pueda escribir más. De hecho mis manos y mi cabeza me lo piden, pero por respeto a usted que tan amablemente gusta de compartir cualquier cosa que surge de mi cabeza leyéndome -Y como dije, algunas veces escribiéndome en respuesta-
decidí buscar por las calles que todos recorremos nuevas cosas que contarle, nuevos episodios y viandas que compartirle en forma de letras. Sucesos que la vida me influya para relatarle después y así asegurar su atenta lectura, para que usted jamás se sienta agredido por leer cosas que al final le falten al respeto por la falta de calidad.
De momento me despido no sin antes pedirle que no olvide mi blog, que se lo pase a revisar de vez en cuando hasta que un día, pueda volver a disfrutar de estos diálogos que le comento, cuando me sienta contento y satisfecho con cualquier cosa que sepa deba relatarle, lo haga cada vez con más calidad.
Un abrazo y hasta pronto.

Diego-REmi

icaro-triste@hotmail.com

lunes, 21 de junio de 2010

El caso de Turman Pey IV




La primera habitación fue abierta de tajo por Sulky, una patada de la bestia de casi dos metros con su corpulencia valuada en casi 150 kilogramos bastó para que la puertucha vieja y apolillada se derrumbara de tajo. En ella la escena resultó harto terrible para los hombres: un hombre casado de unos 45 años se encontraba inclinado con un atuendo sado masoquista mientras un jovencito delgaducho con el cabello pintado de rojo y bikini negro de piel le daba golpes en las nalgas con un cuero negro también.
El hombre casado intentó darse vueltas pues se encontraba amarrado y sometido:
“¿Ana?”-Dijo, el que seguramente era el nombre de su esposa y el chico delgado peli teñido se fue corriendo al baño en cuanto vio aquella escena.
Diego Armando soltó una risotada, el hombre amarrado sobre la cama gritaba continuamente ese mismo nombre de “Ana”, tenía los ojos vendados y se notaba harto angustiado, por ahí dicen que el miedo no anda en burro.
Sulky después, siguió la risa de Diego Armando y salió dando risotadas tremendas también, Richie, nuestro hombre de la camisa color azul cielo, que también disfrutaba de tener noches pasionales sado con prostitutas que rentaba de vez en cuando y terminaba matando por pecadoras, se dio cuenta que odiaría estar en esa situación algún día por lo que se disculpó sinceramente y se retiró de la habitación.
¡A callar!, ¡Parecen niños!-Dice a los hombres que se encuentran recargados sobre unas columnas de madera en las entre habitaciones, los hombres se incorporan y siguen su búsqueda en la siguiente habitación.
Mientras tanto, la hetera que había pasado la noche con Turman Pey, se asoma por la ventana, esta da justamente hacia el patio común del hotel, los tres hombres que tumban la segunda puerta de tajo en ese instante, la mujer recuerda su pasado próximo y piensa inmediatamente que son hombres de “El Dientes”, su antiguo proxeneta al que le dio una patada en la entrepierna hace tres meses y después salió huyendo para hacer negocios por su propia cuenta. Sale hecha un rayo, Turman se da cuenta de ello:
¿Qué pasa?-
¡Vienen por mi!- Dice la mujer asustada y de inmediato alerta a Turman que si algo jamás había sido era valiente.-
¡Dale, te saco de aquí!-Dice Turman que abre una puertecita escondida en un closet desde la cual el dueño a menudo espiaba a sus clientes para vendérselos a un cineasta porno amateur de la zona como ingreso extraordinario.
Turman conocía esa puerta pues llevaba una amistad entrañable –y decían las malas lenguas que de tono romántico-secreto-desde hace mucho con el dueño del hotel ese que le contó sus secretos sobre los negocios de mala muerte tras una amistad de muchos años.
En la habitación se quedó una truza amarillenta propiedad de Turman Pey, esto era obvio puesto que el hombre bordaba su nombre en toda su ropa esperando algún día regalársela a alguna grupie como trofeo cuando se la pidieran, asunto que en su vida, jamás habría de ocurrir.
La hetera con todo y su inmensa tristeza tras correr en la motocicleta de Turman Pey semidesnuda por casi tres millas en el fresco matutino del desierto y observar a la maravilla de la naturaleza con sus colores vivos, tras sentir su negro cabello volar con el viento y limpiarse de la pestilencia del obeso viejo aquel, decidió entregarse a su muerte finalmente.
Turman se detuvo, el hombre sudaba a chorros, su peluquín se ladeaba por su calva, el desierto detrás de él, y su sombra expandiéndose sobre lo que parecían diez metros de dunas de arena.
La mujer se levantó de la motocicleta, llevaba sus senos descubiertos, unas bragas color azul y una camisa grande de Turman color beige, el hombre le tira el pago de la mujer en el piso, descartando tres dólares por la camisa y sigue su camino sin ningún cargo de conciencia.
La mujer camina sin rumbo fijo, con lágrimas es sus grandes ojos, de pronto, cuando se siente fatigada y percibe el golpe de sol de tajo, se tira sobre su espalda y cierra los ojos.
Una serpiente coquetea al cuerpo de la mujer, se acerca, la muerte baila junto a ella cadenciosamente. En unos días sería encontrada por la policía con la camisa de Turman Pey rodeando su cuerpo.
De cualquier forma el hombre estaba completamente jodido.
Cuando Richie, Sulky y diego Armando entraron al fin a la habitación en la que minutos antes estaba su perseguido encontraron sus amarillentas truzas, fueron levantadas con asco por Diego Armando. De inmediato se les vino a la cabeza lo que parecía más lógico: Turman Sabía que era perseguido, alguien lo había avisado de la venganza y no era una presa tan fácil como ostentaban lo era apenas unas horas antes.
Esa tarde los tres hombres viajaban silenciosos en el Impala 76 color naranja atardecer con música de Roberto Carlos que aclimataba el ambiente como si viajaran en cámara lenta.
Era hora de pedir ayuda extra al jefe “Jesucristo”, esperaban un espantoso e inevitable regaño.

miércoles, 16 de junio de 2010

Presentimientos...





Hoy tuve el día más bello de todo el año.
Fíjese usted querido lector, que le quiero contar algo bonito, una cuestión de fe y de coincidencia, un suceso provocado por la magia del arte.
Esta mañana recibí la llamada de la persona que menos recordaba de mi infancia, una amiga que tuve de chico y que, tenía alrededor de doce años que no la veía, es una persona que según lo recordaba hasta hoy, me caía bien, era simple, sencilla y poética.
Isabel me marcó diciendo que consiguió mi número por suerte, de alguna persona que traté hace algunos meses para asuntos de CONfeTI y que tenía por lo tanto mi móvil, de ahí en una exposición, de una foto de recuerdo (para ser más específicos) me reconoció y por lo tanto pidió mi dato para reestablecer contacto.
A ella la recuerdo muchas veces como mi compañera de mesa, solía sentarse junto a mi y platicarme de caricaturas y "cosas de niñas" que a esa edad a mi no me importaban siquiera, pero debido a que no me caía mal la escuchaba con cierta atención hasta que algún día llegué a considerarla mi amiga.
Su llamada jamás la esperé, cuando marcó tardé un buen rato en recordar quien era, acepté verla porque resulta que estamos asignados al mismo grupo de patronaje artístico y por lo tanto de hoy en adelante trabajaré con ella en algunos proyectos de Conaculta.
Ella vive con su hermana desde hace tres años y según esto, un día tomó el violín de su abuelo y desde entonces no se pudo separar de él. Hablamos del destino, de la suerte que uno tiene de reencontrarse con la gente por cosas tan magníficas como el arte, habló de mi obra, me dijo que había leido algunas cosas de mi trabajo y entonces tras desayunar un plato enorme de ensalada y frutas que ella misma preparó, me mostró su propio arte.
Su corte de cabello es exactamente el mismo que usaba a los ocho años, de un negro abismal, medio largo, como en media luna, no sé de hecho si así se llame el corte, pero con eso asociaba su cabello cuando niños. Su piel es blanca, pálida, sus ojos grandes, redondos y cafés.
Aún saca la lengua cuando está concentrada, de momento sentí que viajé al pasado.
Su casa es singular, todo tiene duela de madera menos el baño, es un cuadro grande en el que se reparte la sala, la cocina y el comedor sin división alguna, de lado Sur una línea formada por una pared se subdivide a su vez en el baño y dos pequeñas recámaras a cada lado de este que son la suya y la de su hermana. El techo de la construcción era alto y blanco, detrás de ella se encontraba un ventanal rectangular y vertical por el que se hacía notar la fuerte lluvia que acontecía en una ciudad con toques londinenses de momento. Concentrada, cerró los ojos y me deleitó con una composicion de su autoria conformada por cuatro movimientos que iban de un turbulento inicio hasta un desolador final en el que se me ocurrieron mil historias.
Al final Isabel abrió los ojos nuevamente y me vio ahí, un completo desconocido-antes conocido- al que había mostrado lo más sincero de su ser.
Me sentí halagado por esta situación, le agradecí y le auguré un futuro magnífico en las viandas del arte.
Ella hizo lo mismo con mi trabajo, y después quedamos deacuerdo en que los dos estamos en una época de una calma tensa, ambos esperamos resultados esta semana de asuntos que hemos cosechado con esfuerzo durante años.
Así como yo me siento justo ahora ella se siente, tranquilo, con un pequeño piquete en el pecho de incertidumbre y fe, a sabiendas de que si las cosas no van como esperamos podríamos tardar cierto tiempo en salir de una tristeza y frustración provocada por desaires.
Nos deseamos suerte, nos dimos el hasta luego y al final de esta mañana me di cuenta de que, en el mundo existe también mucha gente que hace arte con fe y no con soberbia. Hoy agradecí el recibir esa llamada porque Isabel hizo que me diera cuenta que aunque no está jamás la seguridad de que las cosas salgan como uno desea a pesar de esfuerzos y sacrificios, siempre existen colegas que entienden lo que son las calmas tensas.
Hoy viajé a mi infancia y recordé cuanto me divertía de niño, recordé que también jugaba y que a diferencia de hoy, algún día, en algún lugar, en algún tiempo, existió un Diego que reía y corría, existió un yo que jamás se cansaba.