miércoles, 10 de marzo de 2010

De los terremotos, la terrible sed, el insolante calor y la muerte al presidente de la república.






¿Por qué abrí dos correos cadena hoy?
No lo sé, solo lo hice y ahora les contaré lo que me dio tanta risa (y miedo) cuando los abrí.
Esta mañana desperté con este terrible calor, hace unos días ya que sufro de un espantoso insomnio, de estrés y de salpullido provocado (creo) por calor, hace mucho no escribía queridos lectores, y hoy que caminaba al trabajo me di cuenta que me nacía contarles lo que me ha pasado hasta este momento:
Siempre reviso mis correos en la mañana, tengo tres correos electrónicos y los reviso todos (cada uno tiene un uso distinto).
Lo que me sorprendió es que en el de icaro-triste, ese que usa Camila como msn y que compartimos para cualquier pavada no personal, encontré de mi prima un correo titulado: "ALERTA TODOS terremoto en mexico en 15 dias‏"; este correo infiere que canal 11 pasó un programa en el que "científicos" predicen un terremoto en la ciudad relacionado con las demás catástrofes ocurridas en el mundo en estas épocas.
Quiero compartir algunos fragmentos de este correo:

"DE ESTO YA SE HA HABLADO Y LOS CIENTÍFICOS QUE ESTUDIAN EL CASO LO PRONOSTICAN SIN DAR FECHA, PERO NADIE HASTA EL MOMENTO, HA PODIDO PREDECIR CON EXACTITUD, SOLO TÓMENLO COMO UN RUMOR, PERO SIEMPRE HAY QUE ESTAR PENDIENTES.
QUE DIOS NOS PROTEJA A TODOS!!"

Y si, efectivamente, que Dios nos proteja a todos con esos textos deductivos que para mí son alarmistas, idiotas y risibles en demasía. Quisiera saber cuales son esos científicos que he visto miles de veces en textos "informativos" que inclusive se muestran en portales medio reconocidos como notas del momento.
Después de la base "científica" dicen que la astróloga "Giovanna", que predijo:

* El ataque a las torres gemelas, de hecho cuando sucedió el atentado a las torres, ella estaba en E.U. y estuvo detenida por que creían que era parte de los terroristas porque ella sabia lo que iba a pasar..... hasta que comprobó que era astróloga y la única certificada en L.A.
* El terremoto del 85 en México
* El asesinato de Luís Donaldo Colosio,
* Así como predijo la muerte de la esposa del Enrique Peña Nieto, Gobernador del Estado de México
* Y que Felipe Calderón iba a ser el presidente de México
* Pero la más conocida es la de Laura Esquivel autora del libro como agua para chocolate a quien le dio fecha y hora para escribir y publicar la novela....
Un temblor muy fuerte en efecto domino desde San Francisco hasta las Costas de Perú y según dice que va a ser entre las 11:00 y 11:30 del día que ha esa hora estemos pendiente o que estemos en la planta baja, no quiere revelar el día, por el pánico que pueda ocasionar.

Yo la acabo de ver en otra entrevista, se dice que predijo el sismo del 85, lo de las Torres Gemelas, la muerte de 3 de sus hijos, la muerte del esposo de su hija, de la muerte de Colosio, la elección de Calderón, también dijo que un famoso cantante se suicidaría después de una boda y harían una estatua en Guerrero en su honor, y se me viene a la mente Luís Miguel ....
También vi el programa y encontré esto en Internet:

La Astróloga Asegura que... El terremoto afectará en gran medida la ciudad de México y la alarma sísmica entrará en funcionamiento casi un minuto antes de que se sienta; sin embargo, será imposible que el aviso llegue a tiempo para proteger a la Población de las dos Costas del Estado de Guerrero.

En la capital,

* En la Colonia Roma, sólo se escucharán gritos de dolor,
* Así como en Col. La Condesa, Un grupo de edificios se desplomará y nos quedaremos sin electricidad..
* Los edificios coloniales permanecerán, sin embargo; caerán las viejas vecindades del centro.
* Durante este siniestro, las estaciones de radio serán las que informen y llenen de aliento a la población.
* San Rafael y Santa María la Rivera sufrirán una gran tragedia.
* Se salvarán varias Iglesias y Museos, pero la parroquia de San Cosme quedará dañada, dice Giovanna.
* Al temblor más grande le seguirán unos menos intensos.
* El terremoto en la ciudad de México será entre las 11 y 12 del día.
* Oaxaca, Guerrero y Michoacán serán los estados más afectados.
* Debido a los terremotos, Pinotepa Nacional y la Costa Chica de Guerrero desaparecerán casi en su totalidad, todo estará en ruinas.
* La zona desde Baja California hasta Oaxaca se verá sumamente afectada y quizás la primera se desprenda del continente.
* La Sierra Madre comenzará a desmoronarse.

Y bueno, este fue un CUT_COPY de mi correo, lo dejé para que vieran la mala redacción de un aviso tan importante que aparece firmado por una tal "Ana María Arenas Romero Subadministración de Protección Civil".
(hic)
Ya, en verdad, dejen estas pavadas, los desastres ocurren o no, nadie los predice, está descendiente de Nostradamus (si acaso salió en canal 11 en realidad) es una oportunista como miles que juegan con el pánico de las personas.
Además es increíble que solo por el motivo de que sea transmitido en canal 11, piensen que tiene más credibilidad, hasta si ven el History Channel,se darán cuenta que apesta y que trata de descubrir los mil modos en que los humanos se pueden extinguir. (lo he visto en mis viajes y termina hartándome lo suficiente para no verlo en mi casa).
Pienselo, aquí la única tragedia real sería que el Sol, Luis Miguel se muera, pobrecito, su suicidio me afectaría tanto...
(y por favor Giovanna-¿quién cree en alguien con ese nombre?-dime cuando publicar una novela y cuando comenzar a escribirla también.)
PD: no creo que como agua para chocolate sea una novela como tal, una obra literaria, pero bueno...
Y si usted lee un texto, -no correo electrónico necesariamente, también los ve en revistas, páginas "renombradas" y a veces en periódicos- que asegure que científicos aseguran algo escandaloso, e impredecible, recuerde que existen pseudo científicos que jamás se autonombran así.
(Ojo,lo del calentamiento global si es cierto, no sea tan guey y cuide a su planeta, no tire basura, no use productos químicos en demasía y trate bien a los animales, ya quisiera verlo en el planeta de los simios.)
Después vi uno de esos correos de hippies "activistas" que de seguro se la pasan fumando mota, mentándole la madre al "sistema" y pensando en mundos mejores por los que jamás lucharán en realidad más que reclamando en alguna oportunidad ante un auditorio mediocre del que no pasará su reclamo. (recordando alguna conferencia de medios de comunicación en la que participé hace un año ya)
Me llegó un correo que decía:
"Muera Calderon q empieze la Revolucion‏" (Chequen como lo escriben, eso me da más seguridad de que el pana que "redactó el mensaje" es un gran pendejo)
Llaman a Calderón FEcal, si, es cierto, nuestro presidente es un hijo de puta, un pendejo-quizá no tanto que se asegura el futuro de su familia por generaciones-, vende patria, puto (con todos sus significados y significantes), marica, etcétera.
Cierto, no merece mi respeto, pero vamos, seguramente es el correo treinta que recibo de este asunto en lo que va del año, fuera de ahí ¿qué?
Reclamos, guerreos, señalamientos y todo sigue en pique.
Quizá nadie se ha dado cuenta que estos correos de "conciencia" no han servido desde que se inventó el internet para mejorar nada.
Al principio del blog aparece una imágen contenida en este correo que quizá sea obra de "los mexicanos al grito de guerra" un grupo de personas (creo) que modifican anuncios políticos para lanzar mensajes de que todo en la "polaca" es igual sean los colores que sean.
Lo que México necesita (como cualquier nación, así lo demuestra la historia), es un tipo con pantalones que se dedique a hacer algo por su país-no, correos no-, un tipo movimiento que luche por cambiar las cosas con acciones.(repito; no con correos)
El caso es que el mensaje de la fotografía se me hizo muy gracioso también, me dio mucha risa, tiene su simpatía.
También pensé en un correo que alguna vez leí, "no uses tu celular, TELCEL es una mierda" o una cosa así, el caso es que ese era el mensaje y me pregunto:
¿Acaso no la compañía de Slim es la que brinda internet a un 75% de la población mexicana? (los "café internet" no se salvan)
Pero bueno, después de criticar estas "acciones" contra el "sistema" (que no lo aprecio, no lo crean, pero seamos sinceros y francos con lo que reclamamos) platico que el calor me ha causado insomnio y una sed terrible por lo que aquí les doy un pequeño tip de postre refrescante (que cuando los hagan espero me inviten a comerlos por eso de los créditos y el agradecimiento católico y/o amistoso):

El primero es una gelatina de agua.
Ingredientes:
Un sobre de preparado de gelatina de agua (cualquier marca, no hago comerciales)
Dos tazas de agua caliente (para que se disuelva la grenetina de la gelatina)
Una taza de agua fría
Una taza de agua mineral
El jugo de un limón
Preparación:
Vierta el sobre de gelatina de agua en las dos tazas de agua caliente sobre un refractario y disuelva hasta que desaparezcan los grumos del polvo.
Agregue la taza de agua fría y disuelva nuevamente hasta que la gelatina eleve su temperatura sensible al tacto a través del refractario (no sea sucio pues).
Al final agregue el agua mineral y el jugo de un limón, refrigerelo por una hora y media en su aparato refrigerador casero (si lo tiene, si no es así puede tomarlo una vez se enfría en forma líquida) y disfrute.
Ahora, si quiere invitarme y lucirse, puede agregar supremas de mandarina o toronja (de la pálida, que mientras más colora es más amarga) que seguramente agradeceré posteriormente con algún otro postre preparado por mí en alguna otra ocasión.
Hasta pronto, gracias por leerme, suerte con el terremoto, con el calor y con la próxima revolución provocada por correos enviados a través de la internet.

icaro-triste@hotmail.com (para cualquier reclamación, para los detractores de mis letras que se divierten tanto mandándome sus mentadas de madre)

jueves, 4 de febrero de 2010

De la diaria poética...

Ayer mi día fue de locos.
Cuando desperté estaba lloviendo terriblemente; eso es normal, no en estas épocas pero si en estos días, por lo que importándome poco comencé mi rutina diaria y enseguida me di cuenta que mi día no sería completamente común.
Cuando escuchaba un noticiero vagamente en la mañana -esperando la nota del tráfico antes de salir- escuché la historia de un tipo:
Resulta que era doctor, de dinero, seguramente de esos hombres raros que te dan miedo por todo, con alguna perversión sexual o desvío no aceptado. El caso es que a sus 43 años vivía solo y había sido reportado por sus vecinos varias veces, tenía cinco perros, de esos malos y grandes, seguramente su casa apestaba. El caso es que los vecinos decian que tenía muchos perros y eso era inseguro para los niños de la colonia, pero el hombre se las arregló para demostrar que sus animales no tenían nada de malo, que al contrario era unos panes de Dios. El fin del asunto es que este hombre fue encontrado muerto desangrado en su casa ayer en la mañana y los peritos determinaron que murió a causa de un ataque de sus animales por lo que estos fueron sacrificados. Yo siempre lo he dicho, esos perros no son de fiar.
Después salí de casa, a la nota le habían dado demasiada importacia, no había alcanzado a escuchar el reporte de tráfico y me encontré con la pésima noticia de que la ciudad era un caos.
Las personas a veces parecemos ratas cuando vemos la lluvia, no sabemos qué hacer.
Para llegar a la oficina recorrí media ciudad buscando "atajos".
Ya después en la oficina mientras hacía que según trabajaba, -pero no-comencé a charlar por el "chat" con la Guarjola que me decía que fueramos a beber una cerveza y a comer unos tacos, le pregunté-porque eso sabía- que si ya comía carne de nuevo(según era vegetariana) y me dijo que con el reiki pudo hacerlo pues limpia las angustias del animal mientras era matado. Jamás escuché un pretexto tan pendejo y le dije que si cuando pedía tacos les quitaba las malas vibras y me dijo que si.
Entonces gracias al anonimato del internet comencé a reír como loco pues me la imaginé haciendo una de esas hippierias con sus tacos al pastor y por lo demás me hice tonto para no quedar en una fecha. Ella me cae bien pero por internet, en persona suele desesperarme. Además es de esas personas busca pies, una vez la vi con el que ahora es su exnovio; me la encontré en la calle y la saludé, no fue una plática de más de cinco minutos pero según ella eso le bastó a su ex novio para afirmar que yo era un tipo insoportable. Cada que puede me dice:"si, por ejemplo, a Horacio le caíste mal ese día que..."
Mientras hablaba con ella revisaba mis correos y todas esas cosas electrónicas de la internet, entonces encontré varios mensajes anónimos que invocaban a mi mamonería, ego, a que soy un mal escritor y que las mil patrañas. Todos anónimos y espero fueran de la misma persona, si no es así entonces estoy cultivándome de retractores a mi obra. También recibí mensajes a mi móvil de un número desconocido que decía que quería verme que tenía mucho que no y cuando pregunté quién era me dijo que era un engredído, mencionó mi nombre(Diego) y no me dijo nada más.
La cosa es que comencé a ponerme paranoico, se lo comenté a Guarjola que me dijo que lo ignorara. Eso me sirvió para invocar mi apatía al parecer y sirvió de maravilla puesto que me dio gusto después que gustándole o no, me lea tan a menudo como para detestarme tanto como para buscarme tanto la cara.
Diana, una compañera de COnfeTi, me dijo que seguro era mi archi enemigo Ricardo Ramírez, pero vamos: siendo sinceros el no es un niño como para hacer esas cosas, quizá ni sabe prender un computador y además me hace ilusión pensar que a mis letras las odian más de una persona.
Diana me comentó también que había leído el instructivo para sonreír que publiqué en mi otro blog de textos y que le dio gran chiste puesto que a un amigo suyo le entró como mandado a hacer. Yo le dije que si, debía publicar cosas de más calidad puesto que en estos blogs muchas veces mareo a la gente, pero después pensé que si vivo de ello, no tengo porqué gastar mi trabajo serio. Mejor que me lo paguen.
Después me leí un correo de la esposa de mi hermano Marcel que me decía que quería saber lo que sucedía con un proyecto de periódico, tele y radio que mi ex jefe Mario Campa estaba comenzando y que me invitó y por ende a ella también. (ella hace locución). Recordé a Marcel que cuando yo era más joven, de hecho un niño mocoso, muchas veces que salí con él decía a todos que yo era su hijo. Eso me molestaba, no nos parecemos y además esa imagen paterna en mi hermano me incomodaba de sobre manera ya me bastaba con un par de padres para tener más.
De niño fui poco simpático, en verdad que no sé cómo podía existir un niño más insípido que yo, recuerdo que mi abuela algún día me dijo "adorable" y eso se me quedó como el halago más bonito de toda mi infancia.
A Elizabeth, la esposa de mi hermano, le dije que no sabía, meterme en eso del periodismo me lo pienso más de tres veces ya, puesto que mi vida se acomodó muy agradable y al menos por un tiempo no quiero mover mucho el asunto.
El caso es que después tuve que ir por tacubaya a reclamar un teléfono que no servía, el lugar era feo, me recordaba a la frontera del país, fea y con un aroma a que algo terrible ocurrirá en cualquier momento. Buscaba en la avenida Jalisco el número 180 piso dos y fue un lío, en primera porque estaba lloviendo y en segunda porque los edificios son raros por ahí, te encuentras el seis, el nueve y después el 250 y resulta que te pasaste por mucho, llegas al 102 y como en cinco cuadras nada tiene número, es un lío.
Cuando encontré el edificio pensé que estaba abandonado, era feo con ese tipo de cristal reflejante y la puerta -según de seguridad-, estaba entreabierta. Cuando entré sentí escalofríos. Acabando un corredor amarillento un policia, jamás supe si hombre o mujer, ni con su voz, que me preguntó mi destino.
Cuando subí por el elevador y llegué al piso vi la oficina de un psicólogo; en su puerta, la palabra "psicólogo" estaba escrita con plumón de aceite negro y abajo su nombre en una tabla de formáica imitación de madera con depresiones de esas que usaban mucho en los cincuentas. Pensé que si alguien fuera a ese psicólogo se deprimiría con tan solo ver ese letrero y seguí con mi camino.
Cuando llegué a las oficinas de la corporación vi cuán fea era, tenía alfombra gris, un montón de lámparas baratas en la entrada y una secretaria que se había quedado atrapada en los noventas con un teléfono enorme rojo.
Atrás de ella estaba un tipo con el cabello a mucho gel, corto y camisa azul turquesa. Usaba corbata anaranjada, pantalón gris y zapatos montaña cafés, por lo que por un momento sentí pánico de haber entrado en la dimensión desconocida y volví al pasado por algún motivo absurdo que seguro gracias a mi feo caracter jamás descubriría.
El taller de revisiones era un módulo con dos tipos mal encarados que mascaban chicle y olían a azúcar, me senté a esperar su revisión y de pronto llegó el hombre de gel en la cresta caminando como todo un marisquete, con las manos dobladas y fingiendo su voz ronca a clara, les juro que me dio mucho miedo por estar en ese lugar tan olvidado de Dios. Les reclamó terriblemente que no trabajaban y yo bajé la vista, sabía que si me preguntaba algo no tendría más que contestarle de mal modo puesto que pocas veces son las que tengo paciencia de ser amable con la gente. Sentí mucho miedo pues.
Al cabo de un rato terminaron la revisión y me dieron un equipo nuevo, salí de ahí hecho una flecha, la zona es fea y además había quedado en ir al cine con un amigo.
Antes de entrar a la estación me llamó para cancelarme y entonces decidí ir a casa directamente. Cuando llegué estaba empapado y de mal humor, no había comida y con esa lluvia no volvería a salir para comprar algo por lo que me hice cualquier cochinada.
Paola esperaba a Ana, la ex novia de un amigo mío y me enteré que andan en un asunto de evitar que maten a los toros, en una campaña de esas de globalifóbicos. No es que piense que está mal preocuparse por el mundo, pero les aseguro que si conocieran estas ideas se sentirían culpables hasta por cepillarse los dientes; son un lío, casi parecen católicas.
La cosa es que el motivo de la separación de ellos dos es un misterio, pero Richie es el tío más carnívoro que conozco y pensé que si se dejaron por eso entonces es el motivo más estúpido que jamás escuché para terminar una relación.
Quizá Ana salga desnuda a reclamar la matanza de toros y pensé que aunque suene antiguo, retrograda y machista eso resultaría terrible si Richie se llegara a enterar. (no lee jamás mis textos, así que no crean).
Después Ana se fue de mi casa y me conecté para revisar mis correos, en ese tiempo hablé con Susana Hernandez, hace poco más de un año se hizo una persona muy constante en mi vida y me contó que está próxima a cumplir años, hace mucho que no sabía de ella y me dio gusto saludarla.
Al final vi que mi amiga Norma Flores Mayer me mandó un correo para preguntarme si asistiré a su cumpleaños, pensé que le había contestado ya- pero comunmente olvido las cosas básicas como la educación.
El caso es que terminé viendo "planeta Terror" del director Rodriguez, que me pareció divertida, pero no volvería a ver esa película, tiene - a propósito, lo sé- de todas esas muletillas de cine malas pero es tan boba que aunque las notes te da risa.

Hoy hace un día terrible, pero tengo muchas ideas para escribir y no quería comenzar sin antes contarles mis miedos de ayer.

ikedelaspalabras.blogspot.com

martes, 12 de enero de 2010

Obituario

Quizá nacida de un día que jamás quizo recordar, su llegada al mundo estuvo entre confusión sangre e incertidumbre.
Hoy el destino se vio tentado a quitar lo que el viento-tal parece- trajo solo, hoy el tiempo se acabó para alguien que lo vivió a través de los sonidos, para alguien que hablaba de hermosa forma y se comunicaba con los sordos. Para quien me enseñó que en el Argentina y en mi país los sordos si hablan de un modo aún más distinto.
Y es que a través de los sonidos ella entendió el mundo, a través de la música se creó su propio mundo en el que detrás de la puerta ni el mal ni los miedos existían; fue una tía adoptiva, una mujer de lucha, un verso que ningún poeta quizo escribir hasta hoy.
Más allá de lo que significó para el mundo, Gab comprendió que el mundo está lleno además de letras y palabras de notas musicales y que cada una tenía un sabor distinto, ayudó a los que carecían de alguno a utilizar mejor los sentidos y si esto no fuera poco, fue también mi amiga.
Quizá los que jamás la conocieron tomarán este texto como un sin-sentido que será fácil saltarse dentro de mis textos, pero tanto hablo de obituarios que cuando me ha tocado escribir uno sé que no tengo como decir las cosas.
Gab tocaba la música de la tierra y aprendió que los pisos fríos saben a fresas recién cortadas. Utilizó en viento para tocar trompetas dentro de su cabeza y arrullar a la siempre viva niña, a esa que tenía mil curiosidades que colmaba con sonrisas y respuestas imaginarias. A esa que escuchaba cualquier cosa en la calle y veía el modo de que tuviera sentido por más estúpida que fuera.
Hoy, cuando recibí la llamada de Parie, la Cams, sabía por algún motivo que era para comunicarme que había sucedido lo inevitable.
Es gracioso que hace poco me preguntaran por ahí qué era heurístico, de momento olvidé el significado literal, pero hoy que sucedió esto recordé que justamente algún día tuve una conversación sobre esta palabra con Gab que me decía que en la informática comenzaban a existir virus heurísticos.
Me da un miedo terrible pensar que quizá las máquinas aprendan más que nosotros, que el humano está tan acostumbrado a depender de lo que ya tiene y que algún día olvide que al final todo es obra suya.
Hoy me doy cuenta que para las muertes el hombre no puede aprender, que en los diarios poéticos las lágrimas no existen, precisamente por que fuera de la palabra, la salida de alguna lágrima del ojo no produce ningún sonido -quizá microscópicamente si-por lo que me queda solamente un modo a través de distancias tan grandes de despedirme de ella.
Las letras me apresan y me hacen libre. Las letras dan inmortalidad y sepultan también a quién deseo, no sé, debido a todas las bellas creencias que posiblemente ella misma se creó en qué sitio quiera estar ahora mismo, pero ya sea en el fondo del mar, en el país de los unicornios cruzados con mamuts, en una pintura de Corot, o en el sueño más lindo de toda su infancia, sé que Gab estará ahí puesto que mejor persona que ella no conozco aún.
Si la justicia y no el azar predominan en los que nos sucede cuando dejamos la tierra, estoy seguro que Gab se encuentra en el lugar más bello que la imaginativa de este gris escritor podría inventar jamás en su punto álgido.
"Ojala que la vida sea no más que un largo sueño..."

jueves, 7 de enero de 2010

-manual para desaparecer.

Tratándose del arte de borrar su sombra, ser, olor y forma física de cualquier punto cardinal y coordenada de esta tierra la empresa no resulta sencilla, antes que cualquier cosa debe pensar: “la desaparición es completamente irremediable, irreversible e inaudita el que usted desaparezca será definitivo por lo que una vez que se decida-si es que esto sucede- a desaparecer no podrá dar marcha atrás.
Antes de comenzar con el manual le recomiendo: reflexione si está-le repito-completamente seguro.

Los casos más comunes para intentar-según la historia indica- la desaparición aborda, entre muchos otros, estos casos:

-Si usted siente cada que despierta que le falta la respiración, al menos hasta que vuelve a acostarse y los sueños lo toman nuevamente.

-Si usted siente un dolor ineludible en el cerebro más de dos veces a la semana.

-Si usted ha hecho doctorado en vergüenzas, resentimientos, miedos e infamias.

-Si cada que toma una taza de café la llena de azúcar para disimular su amargo sabor. Si lo hace diariamente.

-Si el cigarrillo le marea en ayunas.

-Si cada que come carne siente culpas y pone un nombre al animal que circula por su tracto digestivo.

-Si duerme y llora como niñito mientras lo hace. Si abraza al aire en medio de la noche en un estado semi inconsciente.

-Si tiene miedo a la ceguera cada que parpadea.

-Si su secreto más grande ha sido descubierto en medio de todos los que ama u odia.

-Si no ama ni odia a nadie.

-Si de pronto tiene el presentimiento de que no necesita respirar ni comer más.

-Si un día despierta y se da cuenta que por algún motivo este manual aparece a su alcance.

Entonces, si usted se encuentra en uno de estos casos deberá comprender que no tiene más remedio en la vida, que vivir con la cara de vergüenza o desaparecer decorosamente hasta que por algún azar del destino la vida le devuelva por medio de la reencarnación algún tipo de existencia mundana.
Algunos errores que puede cometer al intentar llevar a cabo el manual para desaparecer serían:

-Intentar alcanzar la punta de sus pies mientras cae de un edificio alto en medio de la ciudad en un día Lunes bullicioso.

-Golpeando sus pies el uno contra el otro, mientras cierra los ojos y desea con todo su corazón desaparecer en un día Martes 1 de cualquier mes, repito, esta acción es completamente inútil. Desista de sus intentos que resultarán no más que absurdos.

-Usando elevadores jamás logrará desaparecer, comience a desusarlos.

-Corriendo con los ojos cerrados en medio del laberinto del minotauro hallará solamente una muerte rápida y cobarde. El karma entonces evitará que logre desaparecer pues para los dioses la cobardía no considera ni la menor piedad.

-Si toma una taza grande de té hirviendo en un día helado antes de abrir los ojos.
Ahora que ha leído los métodos erróneos, le facilitaremos los más usados por todos aquellos que desean y han logrado desaparecer:

-Debe dejar atrás su nombre y firma; piense todas las mañanas que usted es otra persona, después de un tiempo asígnese no nombres: hágalo con animales e insectos, llámese gusano, minino, oruga, hormiga, inclusive con nombres de plantas: girasol.

-Evite en lo más posible utilizar los espejos, intente gradualmente usarlos menos, hasta que algún día 1.-su espejo se haya ido por falta de uso ó 2.-al acercarse al espejo su silueta no se vea más.

-Aléjese de las personas que ama, sepa que si estas personas lo aman a usted también, sabrán olvidarle decorosamente.

-Cada ocho horas póngase-en el lugar que usted se encuentre en ese momento-en posición fetal y cierre los ojos fuertemente, ponga sus índices en sus cavidades auriculares y convénzase que está probando la inexistencia.

-Recuerde el suicidio no le servirá más allá que para ser un pretexto al karma. Sin embargo, si se aparece la oportunidad de que usted sacrifique su vida por alguna empresa loable, hágalo sin la menor duda, tampoco lo haga pensando que está haciendo algo heroico ni por el bien de algún otro ser vivo. Piense solamente en la desaparición.

-Cada que vaya a la cama a dormir, tras cepillar sus dientes, observe una fotografía suya y dígase sintiendo paz absoluta: adiós.

-Camine frecuentemente solo por lugares espantosos y desconocidos, el día que usted pierda el miedo será, -sin lugar a dudas-porque ha cumplido su propósito.
Observe detenidamente a su alrededor mientras conduce.

Si observa desconcierto ha cumplido su propósito.

Felicidades es ahora usted un Don Nadie.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Rubén y el salvador Jesucristo

Nací en medio de mercados con frutas, danzantes, comida pestilente de sabores indescifrables, finezas y vulgaridades; ley del más fuerte, vecindades rivales y hermosuras cercanas y enmarcadoras a una realidad terrible. Crecí junto a gritos desencajados del quién vende más barato, en medio de sueños irrealizables, en medio de palacios inalcanzables para el hombre común, de una bandera siempre limpia, muy olvidada, cercano a una catedral hermosa, en la que contaba la leyenda, mis antepasados estaban enterrados; casi a mi salida, tenía el templo mayor, y soñaba con ese México que no era México, pero era más nuestro que ahora. Viví con mi abuela, pues mi madre amada, se fue con un tal Genaro, y mi abuela me cuidó desde entonces; y entonces, ahí, toda la gente me veía recorriendo Venustiano Carranza de cuatro años, jalado de la mano de mi vieja abuela que cargaba flores y las vendía a los enamorados; “déme dos ramos, para la esposa y para la novia por eso del catorce”, llegué a escuchar. Y siempre era igual, estuviese lloviendo o en seca el aire, tan pequeño parado afuera de las librerías, intentando que la venta no fuera tan mala, casi siempre, en épocas gélidas, con mi chamarrita a cuadros; ¡Cuánto quise a esa chamarra!, según mi abuela, había sido de mi difunto hermano Gustavo, que se murió por allá de los siete años, cuando yo tenía apenas uno.
Y aquí, la vendimia era el tema popular, no del que viene de visita, más bien del que nace con esa cruz; no éramos turistas, nuestro único pecado, fue tener antepasados indígenas, por eso a lo lejos, el rico comía en restaurantes lujosos y propios de un argot ajeno a nuestra realidad, y claro, acá, mi amigo William bailaba a la lluvia con sus trajes coloridos comprados en la lagunilla, y se tomaba fotos como fenómeno en el mundo.
Y a unos pasos de mí, afuera de mi vecindad, se escuchaba muy seguido, ya fuera de ruidosos días, decadentes tardes, o desoladas noches, al gusano naranja rugir en busca de más muchachos y muchachas, señores y señoras, que nunca volteaban a uno a mirarle la cara. Ellos a lo mejor volvían dentro de mucho, o a lo mejor ya no, pero uno que nace ahí, siempre vive al mismo sol, a la misma luna y a los mismos gritos, siempre estando ahí, pero no existiendo como persona, nunca importando en realidad nuestro rostro.
Siempre expuestos a las autoridades, y a la gente grosera, sobre todo a los güeritos, que si por nosotros se ve feo el centro, que hacemos delito, que no se qué; no tenemos la culpa de haber nacido en nuestro propio país, si a los mexicanos nos fuera tan bien en el extranjero, como a ellos en México, otra sería la historia, pero siempre para el mexicano es la misma historia en diferentes vidas y personas. Que me voy al otro lado y al rato me desaparezco, o si no, sigo siendo esclavo, que uno extraña la tortilla y el frijol, que uno es naco, y a todo esto si no así, ¿como vivimos y como comemos?
Nací en una vecindad y lo más seguro me iba a morir en otra, o en el mejor de los casos en la misma, cansado de mantener tanto hijo que luego no se iba a acordar de mi, como el señor Gabriel, de ochenta y ocho años, y solo como una piedra después de que se partió el lomo toda su vida por sus siete hijos, y su fallecida esposa.
Y luego dicen que uno por iletrado, no sabe de historia, bien que nos sabemos historias, ese viejo Gabriel, vino de Chipiltepec a visitar a su tío Pablo, y después se casó con su prima Julia, con la que tuvo ocho hijos, de los que solo unos se les murió, nació estúpido, y no tenían para el tratamiento.
Luego las niñas chulas que pasaban por la calle, que lo veían a uno como si fuera miseria, a lo mejor éramos marginados, pero nunca miseria, ¿cómo serían las fiestas nacionales sin nosotros?, tristes, y lo digo en serio. Siempre el cuete, el vino y el amigo, siempre la manteca con el maíz, la corneta, la bandera nacional; siempre el rehilete, y el súper humano presidente gritando el viva México, que uno conocía por la televisión con sus anuncios acartonados vendiendo quién sabe qué a la gente, y luego en los periódicos con cara de idiota; siempre nosotros ahí, confinados a las fiestas, a ser más que parte objeto de ellas, anónimos visores de un México que crece, que recupera poco a poco las Texas, y los Ángeles, que mira con ojos de ilusión los partidos de la selección y así, se entera que existen otros países que no sean los Estados Unidos. Siempre el verdadero mexicano de las manos cansadas y la frente en alto, aunque a uno nadie lo mire, nosotros siempre lo vemos todo; la mirada pícara del que compra sus películas para adultos, ¿quién las da más baratas?, algunos dicen que somos plaga, yo digo que somos honestos, a lo mejor feos, pero eso si, honestos. Esta bien que conocemos a ratas de la ciudad, también a putas a padrotes y asesinos, conocemos al vagabundo que siempre anda bien borracho con quien sabe que dinero, y que nos hablan del derecho registrado; pues ese derecho vale madres, cuando uno necesita comer.
Nací en medio de la ilusión onerosa: la lotería, fortuna impalpable para el que sabe de verdades, realidad angustiosa y feliz para el afortunado e inexplicable triunfante; ¡tengo el bueno señor!, ¿Cuántos quiere?, que si hacemos la vaca, que si mejor nos vamos de juerga, ese era el principio de milenio, lo único diferente al pasado era el celular y el disco compacto, los dos miles venían al país con esperanza y cruel realidad.
El billar estaba de moda, desde que yo era niño, a lo que me contaba mi abuela, casi todo era igual, Bellas Artes era más alto nada más, y todo más nuevo, parecía calmado si lo comparamos ahora.
Que el eje central parece colmena, que la torre Latino ya no se ve tan alta, que la tele es a colores, que ya no hay héroe ni ídolo, que ahora nos jodemos con puro pinche político. Ese era mi México, no el de Pedro Infante, si el de Porfirio, pero ya no el mismo, que si con metro acabado, que allá en el sur seguía el canal de Xochimilco, pero ya muy sucio, ya no tan querido, y a pesar de las épocas se veía tan lejano…
Ya habían pasado los terremotos del ochenta y cinco, muchos sin casa todavía, mi papá todavía no se aparecía: “ojala estuviera muerto, buen pretexto fue ese para largarse” decía mi mamá, que yo tan chico, permanecía impasible jugando con carritos gabachos del día de reyes. Y eso era lo bueno de la vida en edades mozas, los juegos; primero la sonaja, después el carrito y el muñeco, pobres pero muy lindos, después la muchacha, también pobre, pero bien chula.
Y en el cielo ya se dejaban ver pocas estrellas, y uno a pesar de la tal era espacial tan próxima, si veía a la Luna más grandota, era en definitiva, era lo más lejos que se podía soñar. Y nunca nos poníamos a soñar con estrellas y planetas del más allá, nunca soñábamos por falta de esperanza, con el otro lado de la Luna.
Y de moda en la tele pura bulímica hermosa, con ojos de pupilentes, quién sabe si los de ellas si eran reales, con tanta trampa uno ya no sabe, siendo imagen del pueblo, realidad aristócrata.
A lado de la entrada a mi vecindad, un viejo gachupín, de esos que en el pasado nos conquistaron, tenía una librería a punto de bancarrota, yo nada más fui a la escuela unos cuantos años, pero si aprendí a leer, primero presumía a los demás comprando las burrones, ya no tan de moda, pero al crecer con una anciana, los vestigios del ocaso me habían impregnado la mente. Después un poco más grande, los periódicos en los que se hablaba del fútbol, sueño de millones, realidad de veintidós; y al final, después de tanto tiempo metido en literatura no artística, un buen día me acerqué a la librería del viejo Nino, me dijo ceceando: “mira, que tengo estos libros viejos que no creo vender, ya están muy viejos, te los regalo a ver si tu los vendes muchacho”; y aquello fue mi primer tesoro en la vida, diez libros, uno de ellos hasta con dibujitos: “el principito”, cursi el título, y si los de la vecindad me lo ven se van a reír, pensé. Los otros eran tres de ellos, compendios de poetas mexicanos, españoles e ingleses el otro, unas novelas: “las muertas”, de quién sabe quién, “pensativa”, de quién sabe quién, “santa”, que hablaba de una puta cuando eran finas, uno de cuentos de un tal Quiroga, el de “memoria de mis putas tristes”; que pensé, el mundo esta hecho a base de putas, y por último la Odisea, que por más que lo leí, no le entendí bien, quién sabe que se habrá metido ese tal Homero para hablar tan raro.
Caminando por mis calles, dueñas de mi, o yo de ellas, me ilusioné muchas veces con historias infames y desgarradoras, con mujeres también infames y desgarradoras, con deseos irrealizables, imposibles pretensiones para el pobre, que si aprende a manejar, es para ser taxista.
Y esa vida de cafre también es ingrata, mucho camino, nunca llegada, siempre se estaba en medio de las lejanías de la casa, siempre uno lejos de donde quería estar, nunca uno se sentía en su casa; paradero, el deseo del patrón.
Por eso yo vendía flores, que eran al mismo tiempo ilusiones, amores, perdones, regalos incondicionales, agonizantes presentes aromáticos como una sinceridad decadente; pasadizos, llaves directas al corazón de la dama. Vendiendo flores, yo era dueño de mis pasos, nunca rebajé una sola, o bien vendida o bien podrida, que no me sale el negocio, que mire que chulas están, no me las vaya usted a despreciar.
Y la rosa se hizo mi mejor amiga, una vez sin espinas, era pura belleza, las había de todos colores, mis preferidas eran las rojas ordinarias, carmesíes, fogosas, pasionales, efímero regalo, futuro que no tan lejano era la condena mortal.
Primero un octubre lejano, a mis dieciséis años, mi abuela se muere, pulmonía espantosa, terrible, que yo sufrí mucho, pero no me sentí desamparado; y desde ahí, le tengo pavor a los octubres, obscuros, fríos, solitarios, en los que mi única compañía después de esa noche, fue el espejo; que yo sin dinero, fui ayudado por los vecinos para la caja y eso de la sepultada. Ahí entendí la importancia de los espejos, fieles acompañantes, que se mueren el mismo día que uno; a mi abuela no le lloré mucho, a pesar de cuidarme tantos años, era mala; por eso había escondido los libros, ¿para que los quieres?, puras cochinadas herejes, me decía cuando los veía.
Unos cuantos días después, me traje a vivir a mi cuarto a mi amigo Juve, venido de las Méridas tropicales y lejanas, al sur según, bonitas, y pobres como el verdadero México, viajero inocente que de niño se hizo músico de los vagones del metro, cantante indigno, indígena intérprete del acordeón más triste conocido por mis oídos; artista del verdadero mundo, soñador de la fama y la fortuna: un ciudadano ordinario. Cargando en sus espaldas catorce años en los que desde los inicios de su caminar, uso el grito de la piadosa limosna humana.
Y nunca tuve noches tan buenas como aquellas, probé el chupe por primera vez en mi vida, me emborrache con mezcal, vino de mesa del pobre, destilado según las leyendas cegador, a la vista y a las penas; medicina para el cansancio corporal y digno del hombre al fin de cada jornada.
Fue en esas noches, de la azul celeste que Dios nos regaló, en las que conocí a Astrid, hermosa quinceañera sin corona, virgen pura y dueña de mis primeros sueños adultos, recién mudada a mi vecindad apenas una semana después de que Juve se viniera conmigo.
Y fue ahí cuando conocí el amor; no supe si era miedo o desconcierto, pero por primera vez en mi vida, quise traerme a mi casa a la niña. Y esa ilusión del matrimonio es uno de los pocos resquicios de luz que cargamos los pobres con orgullo; el recinto sagrado, era lo único que dios nos daba para cegar aquello de las tristezas.
Pero no todo en el mundo es aquello amoroso, el odio también se da, y sobre todo en mi mundo; por eso conocí junto a Astrid a su hermano: Pablo el ”perro”. Celoso vigilante y enfermo adversario, testigo y delincuente de varios desvirgamientos, de ahí, surgía su pavor por mi persona, todas eran viejas zorras, menos su hermana y su mamá. Juve bien me lo decía: no te metas con la niña, que juegos con mujeres son pleito seguro; pero yo, bien menso, idiota por esos ojos negros y la piel trigueña y joven de la niña, hice oídos sordos y comencé a hablarle obsequiándole lo único que conocía hasta ese momento en mi vida: flores.
Y esa tarde me ilusioné, ni siquiera me sentí mal por mi venta nula, Astrid me había sonreído y con su voz, que guardaba tras su acento la verdad indígena, toda roja aceptó mi rosa, la roja ilusión.
Y mientras en Pino Suárez, Juve, cantaba una canción que hablaba de lágrimas de desamor, yo soñaba con bodas y un montón de chamacos, con la iglesia: mi catedral tan hermosa, adonde mi señor Jesucristo, me iba a casar algún día con mi Astrid, adonde uno ya no sería un perro solo, adonde en medio de mi marginación y pobreza, me sintiera rico, hombre de bien, aunque usted no lo crea, pues la pobreza también tiene sus anhelos de dignidad.
Y me fui a rezarle al señor, a darle las gracias, de darme esa alegría; ilusorio olvido del fin, búsqueda de la inmortalidad de mi apellido: Ortiz, no uno cualquiera, un bastardo y solo, pero más digno con fe renovada, agradecido con Dios.
El apellido a veces se carga con orgullo y otras como maldición, es palabra, es nombre, identificación, es linaje, casta, herencia y a veces un simple adorno; Ortiz, yo, ese del espejo que compartía nombre con mis ojos, ese del espejo, que no sé si soy yo, u otro, que no sé si el espejo me quería hacer más feo; pero según todos, ese era yo. ¿No se sabe que es uno?, todos nos llaman mexicanos, nos dicen pícaros, nacos, rateros, malinchistas, indios, come frijoles, y eso de rateros lo dicen por culpa de sobre vivencia. Le decían a Luís, vende discos del zócalo, que cometía delito, que la piratería no es ética, es menos ético robarlos y darlos igual de caros; ¿qué es ético?, nadie sabe, pero todos hablan. Y Luís, como otros mexicanos sin rostro, temía por su libertad, aquella que te quitan las leyes, temía por sus hijos; aquellos que te da Dios, temía al hambre y a la desnudez, aquella dignidad que solo podía emularle el vender su producto barato: según piratería, aquello anti ético para los ricos; ¿pero nosotros los pobres que hacemos?, comemos igual que ellos, diferencia abismal es el trabajo; por más trabajo uno gana menos, mucho menos que ellos, y si carecemos de simpatía, ni siquiera eso tenemos, nos queda vender lo que podamos, y entre todo eso, esta lo chafa.
Pirata: somos hijos de lo falso, falsas esperanzas, falso futuro, falso político, falsas costumbres, todo es falso, ¿qué es lo mexicano? Y es ahí, adonde uno se reconoce como tal; no sé que me hace mexicano, solo se que yo soy lo más mexicano; tengo rostro tengo sueños, tengo sed insaciable de todo lo que un hombre desea: soy flor y canto de Quetzalcoatl.
En esa semana, por allá del martes, se me enferma el pobre Juve; un dolor de panza enfermizo que me hizo llevarlo al centro de salud; remedio insultante de pobreza, y que me lo internan: denuevo la soledad de frente al espejo oxidado de vejez, nuevamente esa luz amarillenta del cuarto de vecindad, el silencio, mi respiración agitada por el miedo a las tinieblas. Lo llevaron a un hospital grande con médicos finolis que lo veían a uno por debajo del hombro; salvavidas sin corazón ni alma, a los tres días me dicen lo irremediable: Juve, artista de la ciudad tenía un cáncer en la panza, muy avanzado, se me iba a morir.
Y desde entonces con cara hipócrita entraba a su cuarto de hospital, compartido con otros dos enfermos; uno solitario y sordo que había sido atropellado, sin visita alguna; el otro un padre de familia mal operado con su esposa incondicional acompañándolo día y noche mientras sus hijos de ocho y doce años trabajaban en la calle para sobrevivir.
Este señor murió, y sus hijos no se pudieron despedir de él en vida; los chamacos no podían entrar a ver a los enfermos bajo ningún motivo. A pesar del mal trato, su esposa le dio las gracias a las enfermeras; bofetada blanca, último recurso del dolido pobre.
Y Juve lloraba cada visita; me partía el corazón verlo cada vez más pálido y pelón, ni como avisarle a su familia su triste suerte. Lloraba de miedo y resignación, gemía como vieja mi pobre Juve, y yo ahí, tratando de animarlo, de darle falsas esperanzas. Después regresaba a las calles a vender mis flores, lloraba por dentro mientras vendía felicidad; y aunque usted no lo crea, mis flores conocían mi tristeza, se empezaban a marchitar.
Y tomaba en las noches, pensando en Juve y su triste suerte; viajó a la ciudad para conseguir dinero; la suerte nada más le dio la muerte. Y allá en Mérida se quedaban solas su madre y sus hermanas; solas a suerte de un destino incierto, calladas, imaginando las maravillas por las cuales Juve ya jamás regresaría.
Astrid hermosa: miraba mi tristeza a lo lejos bajo el cobijo “del perro”, que me destrozaba con vista terrible y despreciable, yo callado, llorando por dentro, porque a pesar de haber vivido con puras viejas si aprendí que los hombres no lloran, solo por dentro. Sufría por un amigo; en este mundo El señor te da pocos, y tienes que aprovecharlos; por eso odiaba los octubres: el ocho se me murió Juve.
Y no pude siquiera enterrarlo, me dijeron y lloré como vieja; me dijeron y me quedé de nuevo solo: Rubén el solitario, el callado, el abandonado, lo miraba acostado, tumbado, frío, quietecito con cara de sufrimiento, me dolía su suerte, porque lo dejé ahí, se iba a ir a la fosa común después de que futuros doctores petulantes lo cortaran a su antojo hasta que apestara.
Un día después; me desperté a las cinco de la mañana; alborada roja y fría, la ciudad se despertaba, y lentamente se convertía en movimiento constante, me fui a la catedral a buscar consuelo del señor; recé y lo encontré adentro de mi corazón: cálido, abrazado por la nada, hermosa sensación divina; fe ignorada por el rico.
Mi venta fue pobre, como yo mismo, morí igual que Juve, caminé gritando el precio de mis flores, la ciudad se nublaba cada vez más, el gris cielo, el opaco nubarrón nos cubrió lentamente. Dios lloraba un minuto después junto a mí, yo, refugiado en la catedral, siempre refugiándome no solo del tiempo, también de mi realidad; viendo como mi tricolor bandera lloraba lentas lágrimas sucias. Un hombre me regaña, me dice que no respeto la casa del señor, que aquí no puedo vender. Yo le contesto con la mejor cara, la casa del señor es de todos le comento y el se va.
Astrid entra a la catedral con su madre y me sonríe, me quema de alegría ya sé quien es ella, es la mujer de mi vida, y aquí enfrente de mi señor, enfrente de la fe de tantos pobres diablos como yo, algún día lo confirmaré. Al fin, la fe es lo último que muere dicen por ahí…

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Debe ser la noche.

Se le ve desde distante hace unos días- Dice el doctor Mark Sept.
Al parecer todo lo que hace es dormir en el día, despertar en la noche y se queda inmóvil en la banca central del patio; no dice, ni hace nada, ni siquiera se mueve. Me preocupa su estado.- Agrega Rick Mikaels, el guardia nocturno australiano.
Si usted logra verlo, de día el sueño que lo consume es perturbador, mírelo, apenas es perceptible su respiración. Parece...-
¿Muerto?-Agrega el alienista recién llegado de Madrid.
Así es-Termina Mark Sept.
¿Podría dejarnos solos?- Dice el alienista Victor Empte.
No lo creo recomendable señor Victor, hace una semana intentó matar a la mucama con un cordón, sería peligroso-Dice Rick Mikaels.
No importa, muchas veces traté ya con estas criaturas olvidadas de Dios-
Está bien, pero cualquier cosa no dude en gritar, estaré cerca señor Victor- Asevera Rick el guardia.
Victor deja su maletín misterioso en la mesa empotrada al piso de azulejo frío y se acerca al enfermo que reposa tirado en posición fetal, sus pasos suenan en todo el cuartito y producen un eco que pareciera está acompañado de muchas personas más.
Cuando se acerca a unos centímetros del enfermo percibe un aroma extraño, casi nauseabundo que parece reconocer pero no logra ubicar de momento.
Bien Samuel, me han dicho que no padeces de ninguna enfermedad al menos conocida, tu memoria está bien, tus actitudes parecen ser normales ano ser de lo de la mucama y de tus actividades nocturnas. ¿Cómo te sientes?-Pregunta Victor.
Con sueño, déjeme dormir por favor-Contesta Samuel el enfermo.
Con mucho gusto, solo contésteme: ¿por qué duerme todo el día?-
Es algo que no puedo decirle porque va a pensar que estoy loco-Contesta Samuel y le da la espalda aún tumbado en el suelo.
No crea, yo jamás creería que usted está loco, si vine aquí es porque quiero ayudarle su familia está muy interesada en que reciba la ayuda médica adecuada.-
No quiero contestarle-Termina tajante Victor.
Por favor, no me haga usar métodos poco civilizados-Dice Victor y finalmente atrae la atención de Samuel que lo mira desde el frío piso.
Quiero agua-Dice Samuel y se sienta.
Victor grita al guardia por agua que la trae de inmediato y la acerca temeroso a Samuel.
Vayase por favor-Dice Victor.
Bueno, entonces me contaba-
Mire, lo que sucede es que este no es mi cuerpo, me hace falta acostumbrarme a esta nueva corteza, me es dificil entender sus reglas, esta ropa me incomoda, no sé cómo usted puede traer ese saco sin sentirse incómodo-
Si, bueno, es algo incómodo en realidad, pero, ¿si usted no es Samuel,quién es en realidad?-
No soy un alguién, soy un qué.-
¿Cómo está eso?-
Si mire: no soy otra persona, soy un algo, y de algún modo Samuel se quedó adentro de lo que yo soy-
¿Y qué es usted?-
Un árbol señor doctor-
¿Un árbol?, ¿Pero cómo?-
Yo mismo me lo pregunto, un día Samuel estaba paseando, con mal de amores por el patio y se sentó a llorar en mi lecho, me contó su triste historia de amor.-
¿Y lo de la mucama?-
Esa mujer avienta agua con cloro a mis raíces, no tiene idea de cuánto duele, ya le traía unas ganas...-
Entiendo-
¿Y Samuel qué dice?, ¿puede hablar con él?-
Si, y me dice que no me devolverá mi cuerpo, que está muy feliz ahí.
Dios santo...

REmi

viernes, 11 de diciembre de 2009

De entre todos los rostros, tú tenías cara...

El miercoles en la noche pasado recibí una noticia que me entristeció completamente.
La señora Consuelo, mamá de Greys, llamó a mi casa para buscarme y me contó sobre la enfermedad (o padecimiento, no sé) que aqueja a Greys desde hace dos años. El mismo tiempo que dejé de saber de ella.
Greys tiene un tipo extraño de epilepsia, que no le ha hecho convulsionarse, pero si-y esto me consta- percibir el mundo de un modo distinto a los demás.
También ha perdido al azar momentos de su vida, tras un tratamiento que recién toma, empieza, a recordar cosas que su mente había perdido en el diván de los olvidos.
Entonces la señora me pidió que hablara con Greys unas horas puesto que según esto, se acordó de mí el sábado pasado; yo le dije que mi tiempo estaba muy apretado, pero que con gusto, si iban a la presentación de libro-exposición de jueves en la noche, hablaría con Greys con mucho gusto.
Cuando la vi, supe que de algún modo era la misma persona:de Greys recuerdo cómo contaba y sentía las cosas del mundo, recuerdo que hacía cosas pequeñitas hermosas, que dibujaba de forma increíble y que sus relatos siempre me remitían a momentos aislados de mi infancia.
Sentado con ella, escuché su relato de las uvas:
El otro día iba sentada comiendome unas uvas, siempre me gustaron mucho y cuando estaba chiquita mi mamá siempre me compraba unas cuando la acompañaba a hacer el mercado. Cuando las comía sentí una ramita entre mis dientes y la vi.
Le pregunté a mi mamá cómo era esto posible y me dijo que las pasas eran uvas viejas; entonces pensé en la vejez de las uvas, que no saben a fruta descompuesta y de pronto me acordé de ti que me compartías uvas negras de vez en cuando.
Si, esa era la Greys que yo recordaba.
Me dijo que se sentía extraña al no poder ser la misma de siempre y le dije que al menos para mí, esa era la Greys que recordaba de hace un par de años.
Me dijo que también recordaba cómo era yo, que tenía algo que siempre destacaba con mi ropa, que algo que siempre hacía que me sintiera en otro canal.
Joyce, mi amiga de CONfeTI llegó al evento y la reconoció; Joy siempre ha sido despistada, distraída, dispersa y algo indiscreta, pero siempre ha tenido también un gran corazón y nada de mala leche.
Joy Me saludo efusivamente: ¡6 meses sin verte ike!
Y saludó a Greys, ambas estuvieron en la primer junta de CONfeTI, pero Greys no se acordó de ella.
Me llevé por un momento a Joy, y le conté en aparte lo sucedido.
Cuando volvimos con Greys a platicar, me dijo:
¿Te acuerdas del día que nos conocimos?
Y le dije que si.
Entonces Joyce preguntó el modo en que nos conocimos y muy a mi sorpresa Greys fue la que llevó el relato:

Dijo que en la escuela le parecía que yo destacaba siempre, con mi sueter de plumitas o mis chamarras de pana ginda, cosas que para ella eran distintas, que de entre todos los desconocidos, de entre todos los rostros, yo tenía cara.
Siempre me sentaba en el mismo sitio a escuchar mi música solo y con mi libreta a escribir cosas que jamás mostraba a nadie.
"Ese día me acerqué y te pregunté que qué hacías, me dijiste que leías un cuento que habías escrito un día antes y que si quería que me lo leyeras"
Y recordé eso, esa época más bien, ese yo soñador que fui cuando formalicé apenas mi escritura y la tomé como mi vida; a pesar de que tenía ya un par de años escribiendo, fue hasta ese entonces que me di cuenta que no podría dejar de hacerlo jamás.
Me dijo: "en tu cuento tenías a un personaje que se llamaba Graciela,cuando acabaste de leerlo, me preguntaste mi nombre y me dio mucha risa, te dije: Yo me llamo Graciela."
Me dijo que conmigo podía decir cosas como la de la uva sin sentirse ridícula porque sentía que yo estaba en ese canal, pero más no recordaba de mí.
Ella estudia diseño industrial actualmente y hace cosas re lindas, le dije que siempre tuvo manos de creadora y que, no me extraña que estudie eso porque siento que hacer del mundo un sitio más agradable es su trabajo y vocación desde siempre.
Al final se despidió y me dio las gracias, me invitó a hacer ropa con ella algún día porque piensa que tengo un toque ad hoc para su idea sobre lo bonito y se fue.
La que olvidó parte de su pasado me hizo recordar a quién quizá odié ser, pero en su boca no me pareció tan mal tipo.
También se me quedó esa frase: "de entre todos los rostros, tú tenías cara.."
Eso es justo lo que percibí el día que vi por vez primera a Sara.
De entre en gris del mundo ella era como el verde olivo.

REmi