miércoles, 10 de junio de 2009

Crònico orìnico de la ciudad

Todos tomamos algunos temas como propios y los defendemos a capa y espada quizà de un modo absurdo; ahì reside la libertad de expresiòn, todo aquello que muchos activistas dicen que no existe, sin embargo lo dicen -sintièndose quizà, hèroes baratejos por decirlo abiertamente- en medio de mitines y espacios pùblicos, como factores de cambio y reflexiòn.
A menudo se tiene la idea de que los jòvenes somos limitados, censurados, relegados y desprotegidos, si a eso le añadimos la idea, de que la juventud en el centro de la repùblica se convierte en una minoria tambièn, debido a la creciente reducciòn en los ìndices de nacimiento entre los que hoy son adultos jòvenes (repito, en el centro de la repùblica unicamente), nos sentiremos pues, ante un panoràma terrible.
En mis ùltimos viajes me he encontrado con ideas diversas, claras y definitivamente pèsimas sobre lo que somos los capitalinos-como en todo, con todos, siempre me dicen que nada es definitivo ni una ley.
Muchos nos ven como ojetes, simplones, fijados, inseguros, agresivos, abusivos y poco èticos.
Muchos piensan que toda la escoria del paìs proviene de la capital, que todos somos entonces, un tipo de ratas humanas, delincuentes-neuròticos, tristes y con malos gustos. (Se me olvidò agregar que crecidos de ego tambièn).
Sin embargo, -tan solo cuando estoy de buen humor- defiendo a la capital como pocos puesto que una simple caminata en ciertas partes de ella me hacen recodar la fascinaciòn que sentì por primera vez al aventurarme a explorarla a pedazos.
En la ciudad, si uno se mete por las partes que debiera y no aquellas en las que la delincuencia crece, y en las que, definitivamente , la mayoria de nosotros crecimos nos podemos encontrar con un aroma a historia, con ambientes bohemios y paisajes bellìsimos en los que la calma se puede alcanzar.
Hoy les hablarè de la plaza de toros, una moda españolìsima que tomò con la mal denominada "charrerìa", toques mexicanos que explican la razòn del paìs para hacer suyas todas las situaciones imaginables adoptadas o infundidas por el destino.
Fuera de cualquier regla moral, ètica o hippie que pudiese entrar en discusiòn respecto a este tema (que no profundizarè en ellos), hablarè de las bases-no de la historia- de la tauromaquia, e intentarè acercar a todos los escepticos, un poco a la comprensiòn de esta tradiciòn (sin descartar que a mi tambièn se me blande el corazòn cuando veo tan abuso y salvajismo involucrado en faenas corridas, motivadas al circo màs sangriento y despiadado).
El arte taurino basa sobre todas las situaciones al desafio que se impone ante la vida propia; pone a prueba el valor de los toreros que salen en pro de demostrar la valentìa y la estètica, a arriesgar su propia vida y poner (como en aquellos famosos circos romanos) su vida en juego contra la de una bestia que tras ser provocada tiende a atacar y defenderse en medio del pànico que el pùblico le causa a defender su vida lastimosamente.
Detràs de la crìa de los toros encontramos la elecciòn de sementales y hembras de clase para que las crìas que daràn su vida en pro del espectàculo, para formar una galante pareja que procrearà a una bandada de toros de lidia que seràn tan solo parte de alguna de las casas de crìa especializadas en este arte.
Generalmente los toros no se dejan broncos, sin embargo hasta unas semanas antes de su corrida se les da una vida de reyes, con cuidados especiales y se les permite contener su bravura.
Se dice que quizà la añoranza de aquella vida de la que son despojados sin màs les da el coraje para embestir al precipicio en la que al final encuentran el sable del torero y su muerte definitiva.
El torero es criado para serlo, desde pequeño, cuando muestra aptitudes crece con la idea y el honor que refiere este arte y es entrenado por alguna escuela o torero retirado, para asì llegar a la fama si es que la merece algùn dìa, si es que la fortuna se lo permite.
Su vida no es muy distinta a la del toro; crece sabiendo que juega la vida, es como en un partido de soccer el eterno local, que si se descuida puede perder o echar a perder su vida por alguna herida que le impida seguir con esta pasiòn.
Al torero todavìa hace un tiempo se le veìa generalmente como un ìdolo que fomentaba todos los valores que el hombre de bien debìa considerar en su vida.
Por eso viste con el traje de lentejuelas, puesto que este representa en su aspecto el honor, la valentìa, la estètica y la luz que representa de entre los demàs hombres al exponer su vida para demostrar sus cualidades.
El estar tan cercano a los cuernos del toro, al tan solo tapar su pobre vista casi al momento del contacto con su propia humanidad, debe entonces, representar un reto y un suceso nada comùn; observas a la muerte de frente, es ella o tù la que al final de dìa darà su ùltimo respiro.
Generalmente las corridas de toros se hacen en la tarde o en mañana, para ser especìficos de entre las doce o tres de la tarde; se vive ese instante como quizà el ùltimo y la postura del traje es un ritual en el que el torero se encomienda a Dios, al destino y a su propia valentìa.
En las corridas generalmente se observan a personajes de actualidad en las primeras filas, el jerez en parvillo es la bebida de tradiciòn en medio de la corrida; comprende un jerez puro añejado en un cuero, lo que le da un sabor màs refrescante y ligero.
Tambièn es tradiciòn la cerveza que hasta los años 60 se tomaba al tiempo, ya despuès, gracias a las tècnicas de congelaciòn, se puede disfrutar en todo su esplendor frìa y en envases de cartòn.
En cuanto a la preparaciòn de esta, tomamos ingredientes base para su preparaciòn:
Agua.
Malta.
Lùpulo.
Levadura.

El agua se calienta junto con la malta, que suelta su cuerpo y sabor dulce, tras este paso, se separa el cereal del lìquido, que tiene ya un color claro y muy dulce.
Tras una segunda exposiciòn al calor, se agrega el lùpulo, cuya inorporaciòn a la receta se debe a los monjes de Escocia, que lo agregaron debido a sus cualidades de conservaciòn, y que, definitivamente fue una apuesta acertada, ya que el lùpulo contiene un grado de amargura que da el sabor definitivo a la cerveza.
Al final, se agrega la levadura en el lìquido, lo cual descompone las propiedades de la bebida y las transforma en alcohol, ademàs de brindarles la gasificaciòn necesaria,para que se pueda llamar entonces la bebida como tal: cerveza.
Al final se retira la levadura, misma que puede ser utilizada en futuras preparaciones y tras dejarla "bien muerta" se puede disfrutar en todo su esplendor.
"chic"

margot-remi@hotmail.com

martes, 26 de mayo de 2009

Poètica, subjetividad, incorporaciòn de los universales y bùsqueda de mi propia naturaleza a travès de las negativas de cuna.

¿Logran leer acaso el gran tìtulo de esta entrada?
¿Da fiaca verdad?
Bueno, sigo entonces en el tren de mis pèsimos tìtulos.

La poètica es parte de nuestras vidas,
existen palabras como: bonito, morado, sombras, cine, empalme, mar, silencio, burdeles, pena y clemencia que dan sentido a la vida.
Un minutero que camina como segundero, minutos que pasan como horas que sin darnos cuenta nos limitan a observar la cosas que no debieramos apreciar. En estado de hipersensibilidad, podemos saber a lo que sabe cada sonido que escuchamos y entonces podrìamos empalmar letras con nombres, onomatopeyas, sabores, colores, visiones, sensaciones en general, vista, tacto, gusto y miedo.
Miedo que se convierte en monotonia, como todo lo que algùn dìa nos asombrò y despuès se vuelve costumbre.
A muchos los sueños se les vuelven pesadillas -advierto- esto no va dirigido a suicidas ni a muertos vivientes que se observan en la orilla del mar pensando en lo que podrìan hacer si fuesen felices.
Hablar de infelices no me hace pensar en gente con certezas, muchos genios caminan por las calles presumiendo su rostros feos y sus olores rancios. Entonces en un mundo subjetivo los bonitos con un poquito menos de estupidez que los demàs son considerados geneticamente superiores. Nadie soporta el olor a humedad en un humano.
-dime la verdad-
-dime la verdad-
Se escucha en las miradas de mucha gente que camina en esas calles tambièn, ¿de quièn son ellos hijos?, ¿a quièn aman?
¿de donde viene su mala cara?, ¿còmo sobreviven cada noche? cuando esos minuteros que parecen cuentan horas hacen uso del miedo de todos.
Y despuès se mueren lento, lento, y reviven en segundos a presa de los minuteros que avanzan como centellas y poco lo dejan a uno soñar.
Pensando el otro dìa en que me alejo de mi naturaleza, encontrando mis primeros textos, en el mundo que contaban relatos de lugares que existieron en mi cabeza, tan solo por segundo recuerdo mi amor al surrealismo y mis primeros toques con el mismo, hechos con un èxito modesto,quizà algo mediocre y me leo hoy:
¿Me vale la pena ser comprendido, si divierto y me divierto, pero no me libero?
¿vale màs la pena ser incomprendido, si no divierto, me divierto y me libero?
Eso depende de mi señores, de mi y de Margot, que a ratos me regaña en la lìnea del ser o no ser, y me dice que odio a los hippies pero que me gusta la filosofia por eso: por filosa y poco fiable. Que me dice que soy igual pero menos filosofo y mas infalible, que las imàgenes de àrboles misteriosos en el paisaje no son obras de arte dependientes de Eolo que muestra su hiperrealismo como ensayo a lo visible a los que somos ciegos a lo mìtico.
Muchos se sientan frente a espejos y ven còmo envejecen, se concentran tanto, que envejecen en minutos un año o dos, aburridos lloran por la indiferencia del destino, lloran por las pausas o el tiempo indefinido, esos momentos que parecen suspendidos en lo inmòvil. Momentos de angustia que debajo de la cobija de una hermosa lluvia, se dicen cosas incomprensibles, se cantan amores acuosos, imposibles, se recuerdan sucesos tràgicos y se escuchan sonidos que no se pueden ubicar y se vuelven casi mìticos tambièn.
Algùn domingo en medio de la impasibilidad, escuchè a un niño llorar a lo lejos, fue completamente poètico, pues su llanto era de origen desconocido y parecìa venir del cielo. Un-algo que desconocìa lloraba por algo màs (desconocido tambièn) y ese llanto se lo podìa adjudicar a lo que yo quisiera: esa manzana mordida lloraba entonces por una estocada mortal dada por los labios de una jugosa mujer con vestido rojo: "el amor es un vestido rojo".
Tambièn regalè a mi sombra el llanto que venìa de los cielos, una sombra que llora por racismo y ruega a los cielos por vitiligo.
Una sombra blanca y no afroamericana.
Que se harta un dìa de su dueño, y viaja a buscar el amor ora de otra sombra, ora de una mujer de vestido rojo mientras su dueño se queda en un rincòn debajo de un chorro de agua tembando de frìo.
¿es el alma una sombra?
Jamàs sabremos para què sirve puesto que son de niños, nuestras mejores amigas, de adultos, esclavas africanas que jamàs son usadas ni amadas, jamàs son apreciadas y si se pudiera se venderian sin el menor remordimiento.
Las sombras son la poètica ignorada en todos.
La verdad es que dudamos de todo, de lo que hacemos en sitios que no deseamos y de lo que hacemos en esta vida.
¿debemos dudar de lo que hacemos aqui?
¿hacemos algo aqui?
Quizà el buscar significado a todo es tan solo una ilusiòn al gran vacìo que es la existencia de todos, no podemos procesar la idea de que desde que llegamos estamos muriendo y nos toca divertirnos o aburrirnos, o ser lo que podamos, en el mejor de los casos, que podamos para ser presas de los masones.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Nostalgias

Siempre me dieron miedo los lugares cerrados, los completamente obscuros y terribles, aquellos en los que lo más lejos que uno percibe es el largo de la nariz, llegas a pensar que en cualquier momento te darás un golpe en la nariz o caerás en un precipicio invisible para morir irremediablemente. Cada noche, desde que tengo uso de razón me enfrento a ello hasta que el sueño me vence, me veo atrapado en abismos, inmerso en la nada, en lugares completamente vacíos e inmensos.
Todas esas ideas obedecen -definitivamente- a la educación derrotista que recibí de parte de mis padres, siempre he creído que soy carne de esclavos y que moriré así. Esta mañana no fue la diferencia.
Recostado sobre la cama con la mirada impasible hacia el techo mientras pensaba en la vecina Milagros, escuchando el rechinar de su catre ya que ella estaba en ese momento en pleno acto amoroso con Luis: un desempleado astuto del 422 que se tramó con la melancólica Milagros recién abandonada por su pareja de años.
Odio los domingos que desde hace tres semanas me remiten a este momento de ocio: de un hueco en la barriga pesado mientras un haz de luz entra por la ventana y me deja ver las diminutas partículas de polvo que levantan mi despertar.
Es mi alma que se vuelve vieja y que nadie en años ha recogido para darle reposo.
Los niños del edificio adjunto que juegan en el patio desde temprano y ríen mientras hacen travesuras.
Treinta y siete años he pasado viendo cómo todos son protagonistas de su propia vida mientras en la penumbra hoy me masturbo pensando en la patética Milagros y el canalla de Luis.
A lo lejos suena el carro de las paletas con la bocina vieja y medio quebrada de Samuel el jovato nevero que abastece a los niños no castigados en época de calores.
El rechinar del catre vecino se detiene y me levanto de mi lecho de nostalgia a la que siempre me remiten los domingos lentos y calurosos. "Son días de guardar".
Más tarde, cuando comienza el partido de béisbol de la temporada mexicana, escucho los gritos de los niños que rompen un cristal, ausente del mundo, con una cerveza en la mano siento en carne viva el trueno que se desprende de su travesura. El vidrio quebrado atraviesa y pone mi pelos de punta, siento profundo el sonido atravesar mi cráneo y quizá por achaques de la edad comienzo a tener una jaqueca.
Sucio, apático y sudoroso, apago el televisor y me dispongo a tomar una ducha, las cervezas que me habían provocado un leve mareo.
Prendo la regadera y mientras se llena la tina me observo en el espejo, ahí estoy borroso, completamente opaco y amarillento, más borroso que ayer. Tomo los anteojos postrados en la jabonera grasosa y e los pongo para apreciarme a detalle:
Amarillentos, feos, con una curva casi nula y profundos, me veía como un sapo con ellos, y mis arrugas, y mis patas de gallo, los años que no pasan en vano, todos esos recuerdos, esa vejez y esa soledad plañidera que domingo tras domingo se había acentuado tras años de desgaste natural.
El simple roce de los años y del viento al igual que sucede a todas las montañas y creaciones magníficas, me había llegado definitivamente. Me vi como un fósil, como un vejete inútil con reumas leves, poca resistencia al alcohol e incapaz de satisfacer a una mujer desde hace años.
Solo.
Desnudo y escuálido, frente a un espejo enmohecido en un baño sucio, algo ebrio y por lo tanto, nostálgico por mi pasado.
Recordé mi vida entera en minutos, olí a Minerva, el amor de mi vida. Una chica retozante y simpática de costumbres casquivanas que fue vecina mía hasta los 15 años.
De curvas insensatas y faldas cortas que pasaron de ser traviesas en niñez a la causa de mis noches de insomnio en la adolescencia baja.
Recuerdo sobre todo cuando fue mía por primera vez: yo jugaba aún a la rayuela con mis amigos en la vecindad que albergó mis épocas más bellas, esa misma que cayó hace años por ser vieja como yo.
Me llamó pidiéndole ayuda en su buró con una sonrisa maliciosa:
"no puedo bajar mi listón Samuel"-
Y ahí fui como todo un presumido ante la vista incrédula de mis amigos: Rubén, Santiago y Fernando, hoy ya muertos todos. También estaban Miguel y Sabino, el último la vez más reciente que supe de él me enteré de que se encuentra muy enfermo en un loquero. Que come lo que se encuentra y muerde a quien se le acerca, dicen que por una picadura de un bicho raro que lo atacó hace siete años.
Y subí entonces al cuarto de Minerva, cada pasó me acercó a mi adultez, con el corazón a galope, hoy cada paso me acerca a la muerte.
Entonces suena la puerta de mi solitario cuarto:
Toctoctoc.
Y no pienso salir a abrir, hoy no, ni quiero que me jodan ni la tristeza de las viejas vecinas metiches que sienten lástima por mi estampa de solitario sin familia.
Se cansan de tocar tras un rato y retomo mis recuerdos mientras me sumerjo en la cálida tina.
Más cálida que nunca, cierro los ojos y veo dentro de mi cabeza a Minerva cerrando la puerta de la habitación.
Mirándome coqueta:
"No vas a encontrar un listón menso"- Me dice pícara.
Y me quedé mutis e inmóvil; la vi caminar hacía mí mientras mi corazón se aceleraba aún más. Estos recuerdos que hago casi soñándolos me alejan del abismo que veo desde niño cuando cierro los ojos.
Puso sus manos en mi cuello y dejó ir todo su peso contra mí, sentí su joven cuerpo sobre el mío ávido de pasión y exploración, entonces, tras jugueteos logré recibirla como hombre. Recuerdo sus bragas color violeta tiradas junto a mi cabeza mientras ella se movía encima de mi, me sonería y me enamoré. Así de fácil eran esos años, así de fácil venían las cosas y se iban. Ahora no me quedaba más, solo ver como todo se iba, se iba y se perdía en el tiempo para jamás volver, apreciaba y sabía que el pasado no tenía sentido, era una época de nostalgias y fantasmas que tenía poco sentido ya.
Me acuerdo de sus curvas pequeñitas, de sus pezones rosados y de su cara perversa. De su melena china y castaña que le cubría la cabeza como una corona con aroma a lavanda y de su lengua pequeña e inquieta en mi boca. De esas piernas cortitas y carnosas, de esa faldita que usó y después desusó esa tarde.
Del bendito listón.
Milagros me recuerda mucho a Minerva.
La puerta de mi cuarto comenzó a sonar nuevamente mientras yo descansaba plácido en la tina, el agua mágicamente no se enfriaba y tras pensarme entre sueños viejos comencé a llorar.
El baño de azulejos amarillentos, pequeñito con la taza de baño junto a la tina a no más de un metro, el moho en las comisuras del azulejo tipo Veneciano, el techo sucio, el foco que estaba dando sus últimas luces y en el lavabo estaban mis lentes esperándome volver. Tan solo para darme otra vista en el espejo enmohecido.
A lo lejos Don Simón un viejo ambiguo como yo pone una canción a todo volumen que inunda el edificio, las escaleras que parecen un camino a la nada en picada mientras Ibrahim Ferrer le canta a la vida su crueldad.
Yo entendía a ese viejo.
Recordé mis juegos de niño, la sopa de fideos de mi abuela de los Lunes: esos tazones humeantes de caldo de pollo con hierbas de olor y fideos rosados y suaves.
Mis regaños, los años que corrieron más rápido que yo mismo, el tiempo cruel que me comió.
La puerta sonó de nuevo y me sentí con ganas de pasar el resto de mi vida en la tina, como en un líquido amniótico para arrugarme enserio, para recordar todo lo que fui, para llorar con un niñito ante el abrazo del agua y mi desnudez.
Y el sueño me inunda.
Abro los ojos y la imagen es clara.
El agua está roja, bañada de mi sangre.
En la cabeza llevo una corona de vidrios incrustados sobre la calva, sin fuerzas muero en condiciones parecidas a las de mi nacimiento, ahí, detrás de mis pupilas veo el abismo al que siempre he temido irremediablemente.
En unos días saldré en nota roja con el titular:


"Viejo muerto y abandonado"



REmi

jueves, 30 de abril de 2009

Olvidos.

Estos días vivimos en pánico, no me quiero morir y de algún modo tengo la certeza de que no me voy a morir -puede que suene estúpido- pero siempre he creìdo que el dìa que me muera lo sabrè de inmediato. Tengo la idea de que desde que me despierte lo sabrè; como Borges -a sus medidas proporciones, para nada creo ser ni la punta del pie del maestro- que en su entrevista con Serrano dice casi al final:
"esta mañana sñe que me morìa".
Quizà yo no lo sueñe,quizà ni tenga pizca de idea un dìa o esa misma noche, pero cuando me llegue el momento lo sabrè (quizà porque para ese entonces llevarè mucho tiempo enfermo).
He recibido muchìsimos correos sobre lo que pasa con la influenza, sobre la cuestiòn del diputado del PAN y el cambio de la UNAM a escuela privada, de los intentos del gobierno para que UNAM e IPN pierdan capacidad, hasta he recibido correos que culpan a Obama de algùn modo del estado de emergencia en que vivimos. La verdad es que todas estas cosas me parecen aberraciones de activistas que debieran emplear su tiempo en -si es que en realidad desean cambiar el mundo- actuar y no intentar crear conciencia por medios que no hacen màs que lo que ellos dicen criticar del gobierno. Crear angustia y pànico masivo.
Yo suelo temer por cosas, suelo quedarme atònito con otras tantas, como por observar partìculas de polvo o decadentes rayos de Sol que se pierden a la orilla del horizonte, quiza el miedo y la admiraciòn no son muy diferentes pues ambas deja en nuestra mente el recuerdo.
Recuerdo que de chico solìa temer por la muerte de mis padres, (supongo a todos les pasa de vez en cuando y no solo de niños)los veìa y sabìa de algùn modo que cuando se murieran me iba a doler de sobre manera. Recordar las cosas que son intangibles o irreversibles ya, me remite inevitablemente a la escena en la que un perdido camina en el desierto moribundo pensando en un vaso de agua.
La diferencia es que acà no morimos, acà nos toca sobrevivir ante estocadas que no parecen tan dañinas y que solamente nos vuelven màs frios, quzà apàticos o en el caso de no ser frios ni apàticos terminamos siendo presas que sentimientos atormentadores y miedosos al futuro.
Tambièn pensè en mi futuro con esta contingencia, siempre hablo de mi pequeño restaurante y pensè que hubiera sido una tragedia que una contingencia asì me hubiese tirado a la basura mi sueño si es que yo depenciera en algùn momento de este.
Ahora sè que lo quiero pero que el mundo no es asì de fàcil-que-yo soy muy complicado tambièn pues debido a mi educaciòn no me gusta vivir apretado y ni con incomodidades.
No sè hoy si agradecer a mis padres o no por ello, actualmente trabajo màs de lo que creì soportar (y vaya que me quejo constantemente de que cada vez trabajo màs) solo que ahora no estoy cansado, ahora creo que todo està teniendo una razòn que quiero (en cada caso) ver materializada pronto.
Tambièn les cuento que reencontrè mi libro de "Pensativa" de Ibarguengoitia y cuando lo estuve hojeando recordè ese verano lluvioso en que mi hermano Marcel me lo dio. Cuando comencè a leerlo no pude màs que sonreir pues habìa definitivamente encontrado una joya invaluable. Tambièn tuve mi primer gran romance platònico con Pensativa: aquella mujer de rasgos y mirada frìa, con aroma nostàlgico y sentimientos melancòlicos hacia temas desconocidos.
Tambièn esto me trajo el recuerdo de Rosa Marìa, un romance de muy jovencito que tuve yo (quizà el màs largo de mi vida) que se parecìa justamente a Pensativa, imagen que me costò mucho trabajo eliminar de mi lista de incondicionales cuando se trataba de gustar de mujeres.
De Rosa puedo decir que fue la tìpica relaciòn adolescente en la que uno vive ideales y tonteras de juventud, es una chica amable -aùn, al menos eso supongo- de buenos sentimientos que se topò con el chico màs irresponsable y grosero que jamàs se pudo imaginar. Una relaciòn fuerte en la que la juventud fue el gran obstàculo.
Desenpolvando mis cosas en busca de librarme de enfermedades respiratorias tambièn encontrè mis primeros poemas. De los cuales, como regla del jamàs:
"jamàs se los enseñarè a nadie" y, como regla de los "a veces" supongo algùn dìa romperè la misma y puede que sea demasiado poco personal por lo que cederè a mostrar alguno en este blog a todos ustedes algún día.
De los recuerdos me vinieron otros entre tantos, que, aunque unos menos agradables que otros repito la frase que cada vez que me encuentro bien cito:
"jamàs vivirìa en el pasado, pues agradezco todo lo que se me da y se me quita, pero también quiero saber lo que me sigue en esta vida".

Les cuento de la misma forma que comí chocolate (muchos sabràn que es alimento prohibido para mì) y que no me dio migraña, pero me arrepiento muchìsimo de haberlo hecho puesto que desde hace tres dìas vivo con un miedo infernal a que en cualquier momento me de. Eso seguramente me provocarà migraña, màs aùn que el mismo chocolate.
Mis miedos me hacen aburrido, me lo dijo justamente hoy Camila en la mañana, tambièn Elsy me dijo que soy un aburrido ante mi falta de concentración para pláticas amenas de esas que tenemos muy seguido.
También unas horas antes Mafer me había llamado cara de libro por una plática que tuvo conmigo mientras yo leía un libro de cálculo integral.
Supongo entonces que soy un aburrido, pero adorable, un poco divino también.
Y no, no me importa lo que digan, soy egolatra y de vez en cuando reparto cortesia.
A lo que voy es que, este texto sin sentido al final les provocará antipatía conmigo y dirán:
Este bobo me ha hecho leer algo solamente para llamarse divino, pero también se que lo olvidarán algún día, como casi todos en la ciudad han olvidado esta triste e insípida época de miedo...
Iack

lunes, 20 de abril de 2009

Sobre mi yo escritor

Los que me han leìdo recurrentemente sabràn que cuando escribo gusto mucho de describir detalles que al mayor del mundo le parecerìan idiotas y sin sentido, aquellas cosas que nadie recordarìa de una escena pero estàn presentes; lo que decìa la taza del cafè en la marca, el nùmero de popotes de un popotero, la orilla de la crepa quemada de los comensales de junto, las manchas negras de una naranja, etc.
Tambièn las llamadas "onomatopeyas" refiriendome a que todo se puede escribir, (aunque pienso que esa es una palabra fea)y entonces les platicarè un poco de mi dìa actual y lo que escribo en estas èpocas.
Hoy recibì algunas malas noticias, ha sido por lo tanto un dìa de malas noticias, por ejemplo:

Plagio de mis obras
Que IPCSA desde hoy està peor que nunca
Que Camila no me quiere ver "tanto" (dicho literalmente)
Que este Lunes sè ya casi todos los compromisos que tengo esta semana y son demasiados.

Sin embargo algo me preocupa màs que nada y es que, en la novela que escribo actualmente "Primer" (lo sè, otro pèsimo tìtulo) que se desarrolla en la India y trata de u amor a primera vista en medio de la nada y una bùsqueda incanzable por reencontrarlo no logra concretar su primer capìtulo debido a que, todas las imàgenes que me he pintado de la situaciòn, de la trama y del ambiente de esta no me dejan satisfecho; a ser franco lo que no me convence es la decoraciòn de la cabina en la que viajan, por lo que me gustarìa que alguien me diera una idea de còmo imaginan esa cabina de tren.
Muchas gracias


Diego

REmi

Manden si pueden su ayuda a margot-remi@hotmail.com

domingo, 12 de abril de 2009

Pasado y subterráneos entre los que somos superficiales.

A M E N O

Muchas palabras suean bien, son de bien o tienen algún significado que lo lleva a uno de la mano a remitirse a momentos innegables, a veces el pasado se ve demasiado lejos, a veces, es ese pasado lo que quisieramos volver a vivir y otras tantas se ve tan lejano, que no queremos que vuelva jamás.
Muchas veces me quejo con entusiasmo, pues esto definitivamente se me da; generalmente lo que yo doy son quejas, por eso escribir a modo de diario me permite justamente remitirme a estos momentos en los que pleno me siento para divagar sobre la existencia de lo que fue y lo que es. También sobre lo que será si es que acaso se puede hacer una estadística del sentir de todos los que decimos saber medir.
Recuerdo también, que lo primero que escribí fue una obra de teatro que por accidente el destino me hizo comenzar cuando a los ocho años mi madre en su entusiasmo de tener un "niño talento", me metió a clases de mil cosas como piano o teatro; fue en esta última en la que todo comenzó.
Algún día de fecha que no recuerdo, el maestro de teatro nos dejó hacer un montaje corto con todos los elementos teatrales, cualquier tema pero bien justificado, es entonces cuando el acaparador de mi se decide a comenzar un textito con lineamientos teatrales llamado "el terror".
Esa que comenzó según yo, siendo un fragmento pequeño de una obra que jamás existiría completamente, terminó siendo una obra completa con tonos socialistas sobre el régimen nazi y la opresión científica judía. (Cabe mencionar, que en ese entonces leía mucha historia y pensaba que me dedicaría a la física cuántica)
Me gustaba la Europa nostálgica, la herida, la de tiempos después de guerra pues según yo, esa fue la época en la que el pueblo europeo se quitó su máscara de frivolidad y mostró al mundo su fragilidad, le demostró a todos que también requiere ayuda alguna vez.
Ese mes fue mi primer encuentro con la máquina y el alejamiento social, me encerré y disfruté por primera vez jugar a ser Dios; crear y ser dueño del destino de todos se me hizo el juego más divertido del mundo.
Después de eso, comencé dos novelas jamás terminadas en las que noté la falta que tenía yo, para en es entonces ligar una historia sin las reglas de los lineamientos teatrales y me referí entonces a la poesía, según yo, a modo de entrenamiento, pues desde siempre, me gustó más escribir historias que sentimientos extendidos como pergaminos examinados.
Poemas con temáticas triste y naturales, en aquel entonces mi hermano Marcel me llamó "panteísta" y "nihilista", y es que, fue justamente mi hermano, quien me metió una idea en la cabeza:
"El amor no es único tema sobre el que se puede escribir".
Entonces lo hacía mucho sobre los árboles y el viento, quienes siempre me hicieron disfrutar mi forma de vida que pareció desde siempre lenta y tranquila.
Nunca fui muy popular, de hecho muchas veces, aún hoy, suelo caer mal aún antes de que las personas tengan un primer contacto conmigo, a lo lejos muchas veces resulto pesado al resto de los todos, para mí no está mal, ni bien, solo "es".
Y fue justamente este rechazo social el que me primer pasó me ayudó a seguir escribiendo, a falta de más compañeros de juego que los que tenía, podía hacerme de otros sin ningún problema, esos que soportaran mi lentitud y complicaciones en los temas de juego que a otros niñitos desagradaban.
Tomarme a las letras de modo serio no me costó trabajo a mí, pero si a mis padres que vieron que "un geniesito en potencia" se convertiría en un poeta más de esos baratos que van a cafes a tomar bebidas afrancesadas y escuchar a cantantes de trova, que jamás iría al espacio ni haría descubrimientos grandes para la humanidad. Dejé de leer tanta física y me metí en mis primeros libros como el inolvidable "Pensativa" de Ibargüengoitia que me hizo pasar un bellísimo Verano ante un tórrido romance de un chico idiota como yo con una mujer alicaída y perdida en pensamientos desconocidos.
El caso es que mi más grande milagro fue la más grande desgracia, la primer gran decepción de mis padres que veían irse becas por el caracter de un niño terco e irrespetuoso que comenzó a filosofar sobre temas muy pendejos.
La cocina siempre fue de la mano conmigo, la belleza es la base de todo lo que disfruto y el miedo a lo "feo" es lo que justamente me ha hecho como soy, crecí con miedos que jamás negaré y que me remiten a momentos nada amenos.
Entonces, la cocina es, al igual que la literatura un caso y acción de alquimistas; todo lleva un paso y un orden, todo requiere inspiración y un humor específico:
"¿Hiciste la salsa enojada comadre?"
Al igual que en la cocina la preparación de cada cosa requiere un cuidado religioso, la literatura pide respeto y una línea, la literatura exige respeto y que cada cosa, cada elemento que la conforma sea llevada de la mano con muchísimo cuidado, re quiere una explicación de "los dóndes", "cuáles", "cuándos","porqués" y los "cómos".
Por lo tanto el cocinar y el escribir van de la mano aunque no necesariamente lo hagan las mismas personas.
Como por ejemplo

"Receta de Fondue Suizo"

Ingredientes:

1 Diente de Ajo cortado en mitades
1 Taza de Vino Blanco Seco
1 Cucharadita de jugo de limón
250gr de Queso gruyere cortado en cubitos
250gr de Queso Enmenthal Cortado en cubitos
2 cucharaditas de Fécula de maíz
1/4 Cucharadita de pimienta negra
1/4 de cucharadita de pimentón de ayena
2 Cucharaditas de kirsch

(ojo los ingredientes que no reconozcan los pueden comprar en el mercado Que se encuentra en la calle de Pugibet, ubicada cerca de la ciudadela de la Ciudad de México)

Preparación:

Frotar el interior de una cacerola mediana
con los dientes de ajo y descartarlos. Verter el vino y el jugo de
limón dentro de la cacerola y llevarla a fuego mínimo. Cuando el
líquido esté caliente, incorporar los cubos de queso y revolver
continuamente hasta que se fundan y la preparación esté bien unida.
Agregar la fécula disuelta, la pimienta, el pimentón y cocinar durante
2 minutos o hasta que la preparación se espese, revolviendo
continuamente. La mezcla no debe alcanzar el hervor. Incorporar el
Kirsch y batir un minuto, luego verter la preparación en la coquelón,
encender el calentador y ubicar el recipiente sobre el fuego. Servir.


O

(El inicio de mi novela "Lisa la imposible")

"Lisa la imposible"

................

Baile de noche de
estrellas....


................

Las trompetas y el piano armonizaban el baile de 20 de
septiembre de 1954, lo recuerdo con claridad, pues ahí vi por primera vez a
Lisa, una joven hasta ese momento desconocida pues nunca la había visto, el miedo
de guerra estaba latente aún, pero nadie lo mencionaba; mis padres me habían
obligado a ir a los catorce años de mi prima Maria; ella había sido mi mejor
amiga de la niñez, pero la pubertad la convirtió en una chica fatal y
antipática.

Lisa era como un ángel, ella era el ser más perfecto que
había visto en mi corta vida, su cabello era tan claro como la miel, y sus ojos
al parecer eran pedazos del cielo, sus facciones eran tan delicadas como la
seda y su sonrisa tan expresiva como la suave música de ese baile. Era la mejor
amiga de Maria, me repudié toda la noche por haber roto contacto tanto tiempo
con mi prima, no tenía modo de hablar con ella ¿qué le diría?, tal vez mi
juventud me impidió desarrollar un plan, mi única oportunidad era volverle a
hablar a María como antes, así me la presentaría.

Toda la fiesta le estuve buscando la cara a mi prima, pero
esta me ignoraba cruelmente, así que me senté y ya derrotado intenté olvidarme
de ella.

En ese momento comencé a beber ponche con ginebra, pues mi
hermano Carlos, de dieciocho años, había conseguido esta y para divertirse
había vertido licor en la bebida. Obviamente nadie se había dado cuenta, pues a
nuestra moza edad no teníamos idea de lo que era el alcohol, esa época era muy
distinta, la formalidad era lo primordial y hasta el fumar un cigarrillo era
visto como una forma de rebeldía. Ya algo tomado, comencé a quedarme dormido, y
por esto fui al baño a lavarme la cara; ya en este, me di cuenta de algo; había
entrado en un baño, en el que Lisa estaba vomitando por ingerir tanta ginebra;
puede que no fuera su mejor momento, pero lo vi como una oportunidad para
comenzar a hablarle; ¿estas bien?, ella me miró por unos segundos y siguió
vomitando, me sentí incomodo y decidí esperarla afuera del baño...


Del recordar pasados tengo cosas que me quedan que ya no me gustan, o que, si no me gustaban resisto menos aún como son:


La cajeta

A Martinez Serrano

La trova

Los cereales

El hígado encebollado

El reggae

El cognac

El ceseo

La música cúmbia

Coyoacán

El color Azul cielo

El pistache

Los domingos

Los espejos

La película "Chucky"

Las manos deformes

Los roedores

El sabor del rábano

El propóleo

Los finales


Y otras tantas que amo muchísimo


Las peras en almíbar

Las mariposas

La vainilla

La salsa de cacahuate

A Borges

El poulisse

El jarabe de mango y de frambuesa

Los waffles

Los chutney

El té

El cafe

Las letras

Comprar libros con mi padre

Los desayunos en el Trevi tempranísimos

El cocktel de frutas con salsa de oporto en la casa de los azulejos

La meditación en días de mucho cansancio

Las Tecates

Las pastas

El centro Histórico de la ciudad de México

El tango

El danzón

El funk


Entre mil más que no diré para no marear.


Por lo tanto debo aceptarlo, es patético, si, pero no creo que alguien me pueda negar que todos nos remitimos al pasado con cosas por más absurdas que sean.

Pero yo no, prefiero recordar a volver a vivir, si quiero saber lo que me sigue.

jueves, 2 de abril de 2009

Sentimientos pècoros (de las idas, Santos, milagros y risas sin sentido)

Yo no soy un santo.


A la par del tiempo corren todos, corremos todo e indiscutiblemente llegamos a sitios para despuès irnos de nueva cuenta como huyendo eternamente de lo que es.
¿Quièn es REmi-ike-matalobos?
En el momento que escribo esto, queridos lectores, me siento completamente asustado por el paso del tiempo, me siento vìctima de la circunstancias y uso este medio para contàrselos de forma definitiva, de buena vez, completamente sincero y con dolor en el labio por una herida que estùpidamente me hice hoy en la mañana mientras me comìa mi ensalada diaria.
Ayer Alina me dijo que es muy triste desayunar ensalada, que por eso, siempre traigo la misma cara y luzco infeliz, a lo mejor, si soy un infeliz, pero en otro contexto (como-sustantivo-no-adjetivo).
El lìo es que soy demasiado joven, que envejezco muy ràpido para mi edad y por lo tanto soy un joven con achaques ancianos. Y no, no es pose ni nada asì, de verdad me siento viejo, sin energìas ni ànimo; de pronto, el verme sin màs casi con la idea de que: "mi vida podrìa estar resuelta", de que, "estoy haciendo bases de un gran futuro", o que "soy un chico talento", me jode el pensamiento constantemente.
Soy un tipo al que:
le gusta "escribir"
le gusta cocinar
le gusta cantar (aunque muy mal)
le gusta perder el tiempo
le gusta mirar el cielo hasta quedarse dormido de pereza
le gusta soñar
le gusta ser mamòn
le gusta ver gente y ponerles plàticas en la boca como:

¡Dios, mira! se me transparenta la tanga con mi pantalòn blanco-
Si, de verdad luces como una puta-
o
¡mamà!, ¡ya no quiero biberooòn!, ¡dame un bistec!, ¿tan pobres somos?--
ya a a a a a a- le dice la madre llena de carnes escurridas por toda la cintura.
o
¿Me amas Erika?-
¡bobito, no me llamo Erika!, si, te amo-
muack muack

Sin embargo,lo que màs amo de todo es "escribir".
Hoy no les hablarè de lo que no me gusta, que los que conviven conmigo a menudo sabràn que es el tema que por naturaleza, educaciòn y costumbre retomo con màs frecuencia.
Hoy, no me siento rebelde ni de buen humor, de hecho tengo incertidumbres y malos deseos con "alguna" persona en especìfico.
El escribir me ha dado muchas cosas odiosas para los demàs que amo en mi mismo (y no, los malos deseos no son conmigo mismo, no soy narcisista)como el hecho de ver cada escena romàntica como una situaciòn telenovelesca -no molesta- pero si un tanto risible.
"las miradas que duran mucho, ¿què sucede?"
Y dice èl: "Aquì es a donde tu dices algo" -en voz baja.
o
Quiero decirte que te deseo, te quiero llevar a la cama-jaja vale ¿de donde sacaste ese textito tù?-
Lo pondrìa en una comedia romàntica o algo asì de un tipo militar macho que se enamora de su compañero de cuadrilla.
o
Es raro que me des un abrazo despuès de lo que me dijiste de tu familia y los abrazos-
Bueno, pero no eres mi media hermana, si no, no te estarìa besuqueando-
No debiste mencionar a tu media hermana-
Lo sè, disculpa, vamos a besuquearnos mejor.

Y es que, todos deseamos algo, a alguien o algo de ese alguien siempre; aùn en las vistas furtivas de la calle de romanceamientos y coqueteos con personas que van con sus parejas y lo miran a uno cuando estas mismas se besuquean con sus respectivas. El mundo està lleno de erotismo y eso es maravilloso.
Aunque no, no solo el deseo que me da mucha felicidad que exista es el erotismo, lo es tambièn el deseo de trascender, como yo lo quiero, quiero ser bueno-pues- sentirme agusto con lo que hago y còmo lo hago.
Muchos jamàs lo logran y creo que aùn no, no es tiempo de temer que jamàs lo logre.
Quiero una pequeña cocina en medio de un pueblito en la que la comida italiana la haga yo mismo y vea a los comensales disfrutarla tras yo haberla hecho con cariño y gusto.
Una màquina de escribir (que de hecho ya la tengo) en la cocina para mis ratos libres en la que vuelva al bàsico y escriba poemas para jovencitas bellas que asistan a mi cocina, poemas que jamàs enseñarè.
Cosas tales como:

El mundo es de los dos, con dos podrìa existir un mundo,con uno no.
¿quièn sabe que existo?
¿es el anònimato una muerte de la vida?
¿o serìa yo mismo un sueño del mìo eterno descanso que se detendrà cuando vuelva o quizà jamàs?
¿Adonde van las letras que nadie lee?
Al mismo sitio en que las sombras lloran sus pecados sin ser escuchadas.
A los gritos de la calle hùmeda en la noche.
Y a esas Lunas que nos miran cariñosas que olvidamos ver.
De ahì somos todos.
De mundos de dos de tres o de cuatro.
de uno jamàs.

O sea pues, textitos vanos que muchos bobos creen que los hacen escritores.
Hasta que un dìa por convicciòn y valor me dedicara a hacer mi novela, la novela de mi vida-no se tratarìa de mì, me refiero a calidad- y entonces retomarìa el ùnico buen tìtulo que inventè hasta hoy: - segùn yo- "El otoño de las rosas" y dejarìa de ser un cuento para convertirse en pàginas y pàginas de lo que siempre he querido contar, pero aùn no sè còmo.
Empezarìa quizà màs o menos asì:

Era el fin del verano, el cielo mostraba el ùltimo ocaso rojizo de la estaciòn y ahì estaba yo miràndo como la vida se despedìa, el viento comenzaba a soplar con una magnìfica presiciòn y ahì iba el primer pètalo de mis rosas volando por los cielos como una mariposa.
Jamàs me atreverìa...

o quizà

Estaba sumido en un sueño impasible, en una calma profunda y hermosa...

o

El viento olìa a tierra hùmeda, los àrboles gritaban furiosos, sentìan la muerte llegar...

o

Perdido del tiempo lloraba mirando por el balcòn, las gotitas salinas caìan en la maceta y recorrìan lentas y densas a travès del tallo espinoso de las rosas...

o puede que solo

Erase una vez...

o un

Recuerdo que cuando...

Solo espero que no sea ninguno de estos inicios, que sea algo realmente bueno y no cursilerias francas como las que acaban de leer.

Por eso dedico este textito y este deseo

A los que me leen
A los que quieren que piense que estàn ahì
A las mariposas de todo el mundo
A Margot
Al viento que me encanta mucho
A los chabacanos
A las imàgenes religiosas que me asustaban cuando niño
A Sòcrates
A los ojos, la vista
A la voz
A las pelìculas de comedia
A mi futura cocinita
Al otoño de la rosas
Y a las risas que sin sentido aparecen cuando uno comienza a crearse en la mente con deseos su futuro màs feliz.
Nadie es Santo, pero estaba re bueno que vinieran los reyes magos.
Gracias lectores y cuando salga mi primer libro, despuès, cuando el segundo, y despuès cuando comience a escribir el otoño de las rosas (la novela), les informarè y espero sea con una gran sonrisa en la cara.
Solo se trata de fe.

Y por último le dejo dos frasesitas muy simpáticas de Woody Allen:

"El sexo es lo más divertido que puedes hacer sin reirte"

"El futuro me importa mucho pues ahí pasaré el resto de mi vida"

:)

diegrocker@att.net.mx