lunes, 20 de abril de 2009

Sobre mi yo escritor

Los que me han leìdo recurrentemente sabràn que cuando escribo gusto mucho de describir detalles que al mayor del mundo le parecerìan idiotas y sin sentido, aquellas cosas que nadie recordarìa de una escena pero estàn presentes; lo que decìa la taza del cafè en la marca, el nùmero de popotes de un popotero, la orilla de la crepa quemada de los comensales de junto, las manchas negras de una naranja, etc.
Tambièn las llamadas "onomatopeyas" refiriendome a que todo se puede escribir, (aunque pienso que esa es una palabra fea)y entonces les platicarè un poco de mi dìa actual y lo que escribo en estas èpocas.
Hoy recibì algunas malas noticias, ha sido por lo tanto un dìa de malas noticias, por ejemplo:

Plagio de mis obras
Que IPCSA desde hoy està peor que nunca
Que Camila no me quiere ver "tanto" (dicho literalmente)
Que este Lunes sè ya casi todos los compromisos que tengo esta semana y son demasiados.

Sin embargo algo me preocupa màs que nada y es que, en la novela que escribo actualmente "Primer" (lo sè, otro pèsimo tìtulo) que se desarrolla en la India y trata de u amor a primera vista en medio de la nada y una bùsqueda incanzable por reencontrarlo no logra concretar su primer capìtulo debido a que, todas las imàgenes que me he pintado de la situaciòn, de la trama y del ambiente de esta no me dejan satisfecho; a ser franco lo que no me convence es la decoraciòn de la cabina en la que viajan, por lo que me gustarìa que alguien me diera una idea de còmo imaginan esa cabina de tren.
Muchas gracias


Diego

REmi

Manden si pueden su ayuda a margot-remi@hotmail.com

domingo, 12 de abril de 2009

Pasado y subterráneos entre los que somos superficiales.

A M E N O

Muchas palabras suean bien, son de bien o tienen algún significado que lo lleva a uno de la mano a remitirse a momentos innegables, a veces el pasado se ve demasiado lejos, a veces, es ese pasado lo que quisieramos volver a vivir y otras tantas se ve tan lejano, que no queremos que vuelva jamás.
Muchas veces me quejo con entusiasmo, pues esto definitivamente se me da; generalmente lo que yo doy son quejas, por eso escribir a modo de diario me permite justamente remitirme a estos momentos en los que pleno me siento para divagar sobre la existencia de lo que fue y lo que es. También sobre lo que será si es que acaso se puede hacer una estadística del sentir de todos los que decimos saber medir.
Recuerdo también, que lo primero que escribí fue una obra de teatro que por accidente el destino me hizo comenzar cuando a los ocho años mi madre en su entusiasmo de tener un "niño talento", me metió a clases de mil cosas como piano o teatro; fue en esta última en la que todo comenzó.
Algún día de fecha que no recuerdo, el maestro de teatro nos dejó hacer un montaje corto con todos los elementos teatrales, cualquier tema pero bien justificado, es entonces cuando el acaparador de mi se decide a comenzar un textito con lineamientos teatrales llamado "el terror".
Esa que comenzó según yo, siendo un fragmento pequeño de una obra que jamás existiría completamente, terminó siendo una obra completa con tonos socialistas sobre el régimen nazi y la opresión científica judía. (Cabe mencionar, que en ese entonces leía mucha historia y pensaba que me dedicaría a la física cuántica)
Me gustaba la Europa nostálgica, la herida, la de tiempos después de guerra pues según yo, esa fue la época en la que el pueblo europeo se quitó su máscara de frivolidad y mostró al mundo su fragilidad, le demostró a todos que también requiere ayuda alguna vez.
Ese mes fue mi primer encuentro con la máquina y el alejamiento social, me encerré y disfruté por primera vez jugar a ser Dios; crear y ser dueño del destino de todos se me hizo el juego más divertido del mundo.
Después de eso, comencé dos novelas jamás terminadas en las que noté la falta que tenía yo, para en es entonces ligar una historia sin las reglas de los lineamientos teatrales y me referí entonces a la poesía, según yo, a modo de entrenamiento, pues desde siempre, me gustó más escribir historias que sentimientos extendidos como pergaminos examinados.
Poemas con temáticas triste y naturales, en aquel entonces mi hermano Marcel me llamó "panteísta" y "nihilista", y es que, fue justamente mi hermano, quien me metió una idea en la cabeza:
"El amor no es único tema sobre el que se puede escribir".
Entonces lo hacía mucho sobre los árboles y el viento, quienes siempre me hicieron disfrutar mi forma de vida que pareció desde siempre lenta y tranquila.
Nunca fui muy popular, de hecho muchas veces, aún hoy, suelo caer mal aún antes de que las personas tengan un primer contacto conmigo, a lo lejos muchas veces resulto pesado al resto de los todos, para mí no está mal, ni bien, solo "es".
Y fue justamente este rechazo social el que me primer pasó me ayudó a seguir escribiendo, a falta de más compañeros de juego que los que tenía, podía hacerme de otros sin ningún problema, esos que soportaran mi lentitud y complicaciones en los temas de juego que a otros niñitos desagradaban.
Tomarme a las letras de modo serio no me costó trabajo a mí, pero si a mis padres que vieron que "un geniesito en potencia" se convertiría en un poeta más de esos baratos que van a cafes a tomar bebidas afrancesadas y escuchar a cantantes de trova, que jamás iría al espacio ni haría descubrimientos grandes para la humanidad. Dejé de leer tanta física y me metí en mis primeros libros como el inolvidable "Pensativa" de Ibargüengoitia que me hizo pasar un bellísimo Verano ante un tórrido romance de un chico idiota como yo con una mujer alicaída y perdida en pensamientos desconocidos.
El caso es que mi más grande milagro fue la más grande desgracia, la primer gran decepción de mis padres que veían irse becas por el caracter de un niño terco e irrespetuoso que comenzó a filosofar sobre temas muy pendejos.
La cocina siempre fue de la mano conmigo, la belleza es la base de todo lo que disfruto y el miedo a lo "feo" es lo que justamente me ha hecho como soy, crecí con miedos que jamás negaré y que me remiten a momentos nada amenos.
Entonces, la cocina es, al igual que la literatura un caso y acción de alquimistas; todo lleva un paso y un orden, todo requiere inspiración y un humor específico:
"¿Hiciste la salsa enojada comadre?"
Al igual que en la cocina la preparación de cada cosa requiere un cuidado religioso, la literatura pide respeto y una línea, la literatura exige respeto y que cada cosa, cada elemento que la conforma sea llevada de la mano con muchísimo cuidado, re quiere una explicación de "los dóndes", "cuáles", "cuándos","porqués" y los "cómos".
Por lo tanto el cocinar y el escribir van de la mano aunque no necesariamente lo hagan las mismas personas.
Como por ejemplo

"Receta de Fondue Suizo"

Ingredientes:

1 Diente de Ajo cortado en mitades
1 Taza de Vino Blanco Seco
1 Cucharadita de jugo de limón
250gr de Queso gruyere cortado en cubitos
250gr de Queso Enmenthal Cortado en cubitos
2 cucharaditas de Fécula de maíz
1/4 Cucharadita de pimienta negra
1/4 de cucharadita de pimentón de ayena
2 Cucharaditas de kirsch

(ojo los ingredientes que no reconozcan los pueden comprar en el mercado Que se encuentra en la calle de Pugibet, ubicada cerca de la ciudadela de la Ciudad de México)

Preparación:

Frotar el interior de una cacerola mediana
con los dientes de ajo y descartarlos. Verter el vino y el jugo de
limón dentro de la cacerola y llevarla a fuego mínimo. Cuando el
líquido esté caliente, incorporar los cubos de queso y revolver
continuamente hasta que se fundan y la preparación esté bien unida.
Agregar la fécula disuelta, la pimienta, el pimentón y cocinar durante
2 minutos o hasta que la preparación se espese, revolviendo
continuamente. La mezcla no debe alcanzar el hervor. Incorporar el
Kirsch y batir un minuto, luego verter la preparación en la coquelón,
encender el calentador y ubicar el recipiente sobre el fuego. Servir.


O

(El inicio de mi novela "Lisa la imposible")

"Lisa la imposible"

................

Baile de noche de
estrellas....


................

Las trompetas y el piano armonizaban el baile de 20 de
septiembre de 1954, lo recuerdo con claridad, pues ahí vi por primera vez a
Lisa, una joven hasta ese momento desconocida pues nunca la había visto, el miedo
de guerra estaba latente aún, pero nadie lo mencionaba; mis padres me habían
obligado a ir a los catorce años de mi prima Maria; ella había sido mi mejor
amiga de la niñez, pero la pubertad la convirtió en una chica fatal y
antipática.

Lisa era como un ángel, ella era el ser más perfecto que
había visto en mi corta vida, su cabello era tan claro como la miel, y sus ojos
al parecer eran pedazos del cielo, sus facciones eran tan delicadas como la
seda y su sonrisa tan expresiva como la suave música de ese baile. Era la mejor
amiga de Maria, me repudié toda la noche por haber roto contacto tanto tiempo
con mi prima, no tenía modo de hablar con ella ¿qué le diría?, tal vez mi
juventud me impidió desarrollar un plan, mi única oportunidad era volverle a
hablar a María como antes, así me la presentaría.

Toda la fiesta le estuve buscando la cara a mi prima, pero
esta me ignoraba cruelmente, así que me senté y ya derrotado intenté olvidarme
de ella.

En ese momento comencé a beber ponche con ginebra, pues mi
hermano Carlos, de dieciocho años, había conseguido esta y para divertirse
había vertido licor en la bebida. Obviamente nadie se había dado cuenta, pues a
nuestra moza edad no teníamos idea de lo que era el alcohol, esa época era muy
distinta, la formalidad era lo primordial y hasta el fumar un cigarrillo era
visto como una forma de rebeldía. Ya algo tomado, comencé a quedarme dormido, y
por esto fui al baño a lavarme la cara; ya en este, me di cuenta de algo; había
entrado en un baño, en el que Lisa estaba vomitando por ingerir tanta ginebra;
puede que no fuera su mejor momento, pero lo vi como una oportunidad para
comenzar a hablarle; ¿estas bien?, ella me miró por unos segundos y siguió
vomitando, me sentí incomodo y decidí esperarla afuera del baño...


Del recordar pasados tengo cosas que me quedan que ya no me gustan, o que, si no me gustaban resisto menos aún como son:


La cajeta

A Martinez Serrano

La trova

Los cereales

El hígado encebollado

El reggae

El cognac

El ceseo

La música cúmbia

Coyoacán

El color Azul cielo

El pistache

Los domingos

Los espejos

La película "Chucky"

Las manos deformes

Los roedores

El sabor del rábano

El propóleo

Los finales


Y otras tantas que amo muchísimo


Las peras en almíbar

Las mariposas

La vainilla

La salsa de cacahuate

A Borges

El poulisse

El jarabe de mango y de frambuesa

Los waffles

Los chutney

El té

El cafe

Las letras

Comprar libros con mi padre

Los desayunos en el Trevi tempranísimos

El cocktel de frutas con salsa de oporto en la casa de los azulejos

La meditación en días de mucho cansancio

Las Tecates

Las pastas

El centro Histórico de la ciudad de México

El tango

El danzón

El funk


Entre mil más que no diré para no marear.


Por lo tanto debo aceptarlo, es patético, si, pero no creo que alguien me pueda negar que todos nos remitimos al pasado con cosas por más absurdas que sean.

Pero yo no, prefiero recordar a volver a vivir, si quiero saber lo que me sigue.

jueves, 2 de abril de 2009

Sentimientos pècoros (de las idas, Santos, milagros y risas sin sentido)

Yo no soy un santo.


A la par del tiempo corren todos, corremos todo e indiscutiblemente llegamos a sitios para despuès irnos de nueva cuenta como huyendo eternamente de lo que es.
¿Quièn es REmi-ike-matalobos?
En el momento que escribo esto, queridos lectores, me siento completamente asustado por el paso del tiempo, me siento vìctima de la circunstancias y uso este medio para contàrselos de forma definitiva, de buena vez, completamente sincero y con dolor en el labio por una herida que estùpidamente me hice hoy en la mañana mientras me comìa mi ensalada diaria.
Ayer Alina me dijo que es muy triste desayunar ensalada, que por eso, siempre traigo la misma cara y luzco infeliz, a lo mejor, si soy un infeliz, pero en otro contexto (como-sustantivo-no-adjetivo).
El lìo es que soy demasiado joven, que envejezco muy ràpido para mi edad y por lo tanto soy un joven con achaques ancianos. Y no, no es pose ni nada asì, de verdad me siento viejo, sin energìas ni ànimo; de pronto, el verme sin màs casi con la idea de que: "mi vida podrìa estar resuelta", de que, "estoy haciendo bases de un gran futuro", o que "soy un chico talento", me jode el pensamiento constantemente.
Soy un tipo al que:
le gusta "escribir"
le gusta cocinar
le gusta cantar (aunque muy mal)
le gusta perder el tiempo
le gusta mirar el cielo hasta quedarse dormido de pereza
le gusta soñar
le gusta ser mamòn
le gusta ver gente y ponerles plàticas en la boca como:

¡Dios, mira! se me transparenta la tanga con mi pantalòn blanco-
Si, de verdad luces como una puta-
o
¡mamà!, ¡ya no quiero biberooòn!, ¡dame un bistec!, ¿tan pobres somos?--
ya a a a a a a- le dice la madre llena de carnes escurridas por toda la cintura.
o
¿Me amas Erika?-
¡bobito, no me llamo Erika!, si, te amo-
muack muack

Sin embargo,lo que màs amo de todo es "escribir".
Hoy no les hablarè de lo que no me gusta, que los que conviven conmigo a menudo sabràn que es el tema que por naturaleza, educaciòn y costumbre retomo con màs frecuencia.
Hoy, no me siento rebelde ni de buen humor, de hecho tengo incertidumbres y malos deseos con "alguna" persona en especìfico.
El escribir me ha dado muchas cosas odiosas para los demàs que amo en mi mismo (y no, los malos deseos no son conmigo mismo, no soy narcisista)como el hecho de ver cada escena romàntica como una situaciòn telenovelesca -no molesta- pero si un tanto risible.
"las miradas que duran mucho, ¿què sucede?"
Y dice èl: "Aquì es a donde tu dices algo" -en voz baja.
o
Quiero decirte que te deseo, te quiero llevar a la cama-jaja vale ¿de donde sacaste ese textito tù?-
Lo pondrìa en una comedia romàntica o algo asì de un tipo militar macho que se enamora de su compañero de cuadrilla.
o
Es raro que me des un abrazo despuès de lo que me dijiste de tu familia y los abrazos-
Bueno, pero no eres mi media hermana, si no, no te estarìa besuqueando-
No debiste mencionar a tu media hermana-
Lo sè, disculpa, vamos a besuquearnos mejor.

Y es que, todos deseamos algo, a alguien o algo de ese alguien siempre; aùn en las vistas furtivas de la calle de romanceamientos y coqueteos con personas que van con sus parejas y lo miran a uno cuando estas mismas se besuquean con sus respectivas. El mundo està lleno de erotismo y eso es maravilloso.
Aunque no, no solo el deseo que me da mucha felicidad que exista es el erotismo, lo es tambièn el deseo de trascender, como yo lo quiero, quiero ser bueno-pues- sentirme agusto con lo que hago y còmo lo hago.
Muchos jamàs lo logran y creo que aùn no, no es tiempo de temer que jamàs lo logre.
Quiero una pequeña cocina en medio de un pueblito en la que la comida italiana la haga yo mismo y vea a los comensales disfrutarla tras yo haberla hecho con cariño y gusto.
Una màquina de escribir (que de hecho ya la tengo) en la cocina para mis ratos libres en la que vuelva al bàsico y escriba poemas para jovencitas bellas que asistan a mi cocina, poemas que jamàs enseñarè.
Cosas tales como:

El mundo es de los dos, con dos podrìa existir un mundo,con uno no.
¿quièn sabe que existo?
¿es el anònimato una muerte de la vida?
¿o serìa yo mismo un sueño del mìo eterno descanso que se detendrà cuando vuelva o quizà jamàs?
¿Adonde van las letras que nadie lee?
Al mismo sitio en que las sombras lloran sus pecados sin ser escuchadas.
A los gritos de la calle hùmeda en la noche.
Y a esas Lunas que nos miran cariñosas que olvidamos ver.
De ahì somos todos.
De mundos de dos de tres o de cuatro.
de uno jamàs.

O sea pues, textitos vanos que muchos bobos creen que los hacen escritores.
Hasta que un dìa por convicciòn y valor me dedicara a hacer mi novela, la novela de mi vida-no se tratarìa de mì, me refiero a calidad- y entonces retomarìa el ùnico buen tìtulo que inventè hasta hoy: - segùn yo- "El otoño de las rosas" y dejarìa de ser un cuento para convertirse en pàginas y pàginas de lo que siempre he querido contar, pero aùn no sè còmo.
Empezarìa quizà màs o menos asì:

Era el fin del verano, el cielo mostraba el ùltimo ocaso rojizo de la estaciòn y ahì estaba yo miràndo como la vida se despedìa, el viento comenzaba a soplar con una magnìfica presiciòn y ahì iba el primer pètalo de mis rosas volando por los cielos como una mariposa.
Jamàs me atreverìa...

o quizà

Estaba sumido en un sueño impasible, en una calma profunda y hermosa...

o

El viento olìa a tierra hùmeda, los àrboles gritaban furiosos, sentìan la muerte llegar...

o

Perdido del tiempo lloraba mirando por el balcòn, las gotitas salinas caìan en la maceta y recorrìan lentas y densas a travès del tallo espinoso de las rosas...

o puede que solo

Erase una vez...

o un

Recuerdo que cuando...

Solo espero que no sea ninguno de estos inicios, que sea algo realmente bueno y no cursilerias francas como las que acaban de leer.

Por eso dedico este textito y este deseo

A los que me leen
A los que quieren que piense que estàn ahì
A las mariposas de todo el mundo
A Margot
Al viento que me encanta mucho
A los chabacanos
A las imàgenes religiosas que me asustaban cuando niño
A Sòcrates
A los ojos, la vista
A la voz
A las pelìculas de comedia
A mi futura cocinita
Al otoño de la rosas
Y a las risas que sin sentido aparecen cuando uno comienza a crearse en la mente con deseos su futuro màs feliz.
Nadie es Santo, pero estaba re bueno que vinieran los reyes magos.
Gracias lectores y cuando salga mi primer libro, despuès, cuando el segundo, y despuès cuando comience a escribir el otoño de las rosas (la novela), les informarè y espero sea con una gran sonrisa en la cara.
Solo se trata de fe.

Y por último le dejo dos frasesitas muy simpáticas de Woody Allen:

"El sexo es lo más divertido que puedes hacer sin reirte"

"El futuro me importa mucho pues ahí pasaré el resto de mi vida"

:)

diegrocker@att.net.mx

jueves, 19 de marzo de 2009

Embistiendo al precipicio.

El soñar en medio de un mundo regido tan cruelmente por celulares, relojes, gritos y sexo es como ser un toro embistiendo a un tren.
Ayer Fabiola me dijo algo que hace mucho no me decían.
En alguna época (cuando mi vida, según Perla era como una comedia de humor negro muy entretenida)lo escuchaba muy a menudo, a tal grado que siempre temía de los futuros inmediatos, y por supuesto, ni hablar de los futuros lejanos, que desde siempre prefiero evitarlos en cualquier plática ya que, soy malísimo para idealizarme en unos años.(o quizá solo tengo miedo de que todo lo que se dice de mí sea cierto)
"Uno nunca sabe si lo que vemos que está pasando-pasa en realidad; lo que sucede nunca es lo que parece, o en el dado caso que si lo fuera terminamos rindiéndonos porque es demasiado tarde cuando nos damos cuenta que pudo-pasar algo con un poco de ayuda".
Esta frase la encontré en el diario de mi abuelo, la verdad no la entiendo, pero creo que se puede aplicar a distintas circunstancias en la vida de todos si nos ponemos en un sentido filosófico. ( y espero le encuentren relación con lo que a continuación contaré)
Ayer estaba comiendo con Marina, que (a modo de pequeño chisme, que los ubicará en el contexto)me contaba sobre la reciente enfermedad encontrada en su hermana Sandra, seis años mayor a ella, y de su incapacidad para contarle a su madre ya que no se llevan bien desde que ambas terminaron sus matrimonios para irse con personas más jóvenes y se quisieron dar (entre ellas) un sermón de moralidad y del concepto de "familia".
Marina también me habló de su relación con ambas y de lo grave de la situación en cuanto a salud se refiere de Sandra; ella me aseguró, que no podía contarle a su misma madre sobre el cáncer de su hermana, pues su hermana se enojaría, pero tampoco le parecía correcto no contar nada puesto que de algún modo "todas las personas esperamos una mano de vez en cuando".
Y después, ignorando toda mi incomodidad soltó la bomba y me metió en un asunto que no es para nada de mi incumbencia:
"Por favor Dieguito, diles, yo no tengo el valor":
Cuando más tarde fui al cine con Fabiola, le conté esta situación y ella me recordó algunos casos que fueron harto incómodos para mí, puesto que algunas personas a lo largo de mi vida se han sentido en tanta confianza conmigo como para encargarme tareas feas y complicadas:
Alguna vez me tocó decirle a mi propia madre que su papá había muerto. Esa fue mi imagen fundante de la muerte; mi primer contacto con ella en la que, mi mamá lloró como una chiquilla, y se tiró al suelo.
La otra fue cuando: por cobardía no pude aceptar durante un largo año que Sócrates era un fantasma ya, de hecho no pude decirle a nadie en mi familia. (y creo que aún piensan que anda por ahí)
Cuando a mi abuela la desauciaron y tuve que decirle a mi padre que dejara de ser tan duro con ella: "tu mamá se va a morir" le dije y se quedó callado mirando al suelo.
Cuando los papás (paás) de Samuel se separaron y me pidió que lo acompañara a contarle a su hermanito.
Cuando Camila se regresó con su maá y le tuve que decir a Samuel (su paá) pues ella no se tomó la amabilidad de informarle.
Cuando la Abuela de Camila se murió, tambien viví una escena feísima; En ese entonces los papás de Camila recién se habían divorciado, Camila me iba a visitar seguido hasta mi casa en ese entonces, pues huía de su casa y de todos sus dolores. Antes de que ella llegara a mi casa recibí una llamada de su madre en la que me pedía que le avisara que volviera.
"Cata se quedó dormidita mi amor"
Me dijo Blanca llorando para que yo atenuara la situación al arribo de mi amiga.
Entonces empecé a preparar café, a tronarme los dedos, a sentir pulgas en el culo de puro miedo a lo que debía decir.
Camila lloraba mucho cuando hablábamos esos días, se veía demacrada y más creyente de la soledad que jamás.
Cuando ella llegó, vino con esas pelis de Disney que sirven para levantar el ánimo, con chistes blancos, personajes "mecas"(citando a la palabra que aprendí de Susana Hernández)y tramas todas iguales.
"¡Mira Ike!, vamos por una pizza y vemos estas. ¿Vale?"
Y yo me quedé queriendo llorar sentado en la mesa con un tono de luz deprimente mirando al suelo.
Pensé lo muy pequeños que somos todos; que somos demasiado poco en medio de tanta nada.
Añorando juegos pasados, tonteras de tiempo libre de sobra y risas por cosas no entendidas por completo.
Deseé no estar ahí ni ser yo el que debía decirlo.
Pero aunque no lo pedì tuve que contarle tan solo para que ella se quitara esa máscara de ánimo y me mostrara sus fantasmas a tope.
"Cata"
Fabiola entonces me dijo:
"Siempre te pasan esas cosas Diego", y es cierto, no se a qué se deban, pero no son nada disfrutables.
Y es que a veces uno olvida como medir el tiempo, a veces uno solo deja que pase hasta que algo o nada llega.
A veces uno lucha para que pase algo; otras veces uno desearía que no pasara nada, pero siempre existe algo en común:
Nada se detiene.
Desde hace años no uso un reloj en mi muñeca, ultimamente siento que necesito uno, llego más cansado a casa que nunca, más fastidiado y más desencantado de las personas.
Cada vez gasto menos para ahorrar y hago las cosas con más coraje o "espíritu" como dice Mario Campa, pero si soy sincero lo hago justamente porque desde pequeño he tenido mucha conciencia de lo que es la muerte y no quiero que me rebase sin que yo, al menos haya hecho algunos intentos.
También platicaba con mi amigo Román sobre lo que es "vivir la vida" ya que desde que "anda de novio" con Jos, una chica sumamente religiosa, él cree saber lo que es la vida y cómo se debe vivir: "al tope".
Quizá no entiendo el verdadero significado de esa palabra y jamás lo haré; por distintas razones como lo son todos mis tráumas.
Pero eso si, me esfuerzo todos los días por hacer algo que al menos pueda recordar cuando me vaya, no como si fuera el último día de mi vida, que esa frase me parece sumamente pendeja.
No quiero vivir al diario con el miedo de que mañana ya no estaré acá, eso jamás me va a funcionar.
Por eso estoy vivo de vuelta acá, sabiendo más que nunca que el mundo está lleno de mierdas, osos, putas, leones, panas, "divertidores", divertidos, personas muy atractivas, bailarines, mosquitos, músicos, músicas, parejas de siameses, gatos y alguna persona por ahí que ocupa mis pensamientos.
¡Oh! y también yo estoy ahí.
Gracias y feliz primavera. (o algo así)

sábado, 7 de marzo de 2009

Cantando con la boca cerrada

“Si guardas silencio tendrás un poco en los bolsillos cuando lo necesites.”

Siempre callada y con la mente en blanco miraba Dafne a su abuelo tocar el piano de cola, negro e inmenso, ese piano era el espejo en que mejor se veía ella.
Cerraba los ojos, así se veía.
Bailando y cantando en medio de un espectáculo de bambalinas en el que ella era la atracción especial. Su figura entallaba un bello vestido blanco, pulcro, con vuelos que la hacían parecer una hermosa ave exótica. Una ninfa, la musa más adecuada al mundo idólatra.
Alzaba la voz y quebraba vidrios, rompía corazones se convertía en un sueño inalcanzable.
Era un sueño inalcanzable.
Rosas caían al escenario tras su canto, hombres perdían el corazón al verla caminar, a algún afortunado le guiñaba el ojo y entonces este moría de amor.
Despierta y se ve sangrando, aprieta una rosa roja del tallo y las espinitas de esta la han lastimado.
Entonces toma el periódico e intenta leerlo: Cierra los ojos tratando de concentrar su vencido sentido de la vista, hace todo lo posible por captar cada letrita que de pronto se maña y se empeña en ser incomprensible.
“Hoy en la noche María Callas se presenta en el teatro del ayuntamiento.”
El puente de su calzón se humedece por su sobre estimulado y oculto sexo, la desea, desea probar esos labios que entonan notas tan magníficas.
Desea ese cuello, morderlo, comerlo, hacerlo rojo, lamerlo por completo, deseaba que María Callas fuera suya.
De fondo su abuelo toca una canción lenta con cierta lujuria, al parecer esos momentos jamás terminarán, pero después de tanto tiempo esa luz, esos sonidos, el olor a caoba del estudio, su abuelo y el crujir de la madera en la época de frío se tendrían que terminar.
La tetera sonó:
¡Fshyyyyy!
En la mesa solo se escuchaba el golpe de la cuchara con la taza y los sorbos que de vez en cuando, o su abuelo o ella daban a la bebida.
Ella estaba inmersa en el deseo de ir a verla, de sentir su voz al oído, de olerla, de poseerla por un día.
De contarle sus pasiones más bajas, de mostrarle su secreta excitación.
-Ni lo pienses que hoy tengo dolor en mis huesos- Dijo su abuelo sin dirigirle la miraba mientras se frotaba los brazos.
Y ella ocultó sus lágrimas tras el humo que salía de la taza de té, se ocultó tras la caída de su largo y negro cabello. Bebió té con lágrimas salinas mientras su sueño se esfumaba cuando el equilibrio hacía que su bebida se enfriara.
Mucho tiempo de una paz maldita, de guerras, ruidos, facas y abandono en su interior.
De un deseo incontrolable entre sus piernas, de una nostalgia gigante en su corazón.
Soledad tenía que llamarse ella.
Su abuelo tosió flemático, asqueroso, sin recato alguno sobre su bebida.
Y ella se dio cuenta que hace mucho podía escuchar el caminar de las ratas detrás de las paredes.
Mucha calma para un corazón joven.
“María Callas”
No podía quitársela de la cabeza.
Suspiraba mientras la escuchaba entre sueños.
En el patio, la fuente se enfriaba aún más, a lo lejos se veía el humo de la fábrica de carbón y el cielo que se mostraba rojo, un cielo oxidado que estaba a punto de dar posada a un cuarto menguante casi finiquito.
Una parvada de aves volaban a lo lejos para enmarcar el ocaso.
Ese día oscureció temprano.
Después del té el abuelo siempre dormía una siesta al arrullo de la práctica de Soledad en el piano.
Ese era el trabajo de ella, ser lenta, recatada, noble, súbita como un té, paciente y hermosa como las melodías que tocaba mientras su abuelo dormía.
Odiaba eso, se odiaba por eso.
Y comenzó entonando “Patética” de Beethoven mientras gotitas de lágrimas salinas caían a sus dedos y disfrutaba obscenamente de ello.
Soledad vivía una excitación secreta que solo el cuerpo femenino puede comprender.
Al son de primer movimiento, se imagina de nuevo, ahí, en medio del escenario, dejando detrás a ese piano que desde niña tuvo que aprender con virtuosismo.
Las ratas detrás de las paredes, la madera crujiendo, la noche cayendo, sus lágrimas y su sexo estimulado por el banco, todo está en sintonía con su música.
Ve a su abuelo, ahí quieto, sin moverse ni un poco, en una calma insoportable, Soledad toca deseando hacer que el tiempo ocurra más pronto, no puede quitarse de la cabeza la idea de que, debe verla, debe decirle lo que siente cuando la ve, cuando piensa en ella.
Su abuelo parece quieto, demasiado, inclusive podría…
Y su pecho se le oprime, no sabe si de gusto o tristeza, esta será la última pieza para él, la toca como nunca antes lo hizo.
Ahí su abuelo con silencio de tumba entre las ratas, la madera, la noche y las lágrimas de la sobre-estimulada Soledad escuchando su última pieza.
Soledad ríe incontrolablemente mientras toca las últimas notas para su abuelo con tanta pasión, que sus dedos cortados han dejado las teclas del piano con manchitas rojas como si esta fuera la escena de un asesinato.
Se pone de pie y tras darle un beso en la frente al vejete corre a su habitación a arreglarse.
Las ratas, la madera, la noche, las lágrimas y el sobre-estimulado sexo de Soledad al fin tendrían saciedad esta noche si todo salía bien.
Hoy vería al fin a “María Callas”


Y este lo terminé apenitas.
REmi

jueves, 26 de febrero de 2009

No soy un buen ciudadano.

El día 14 de Febrero empezó de un modo muy bello.
Desperté y llegó a mi el olorcito ese a té que de vez en cuando mi madre prepara con buen humor, esa noche había soñado esa pesadilla que viene a mí muy seguido:
ese en el que veo a mi abuela y ella toma del brazo a mi abuelo, me dice cruelmente:
"¿Si pudieras te irías con él verdad?"
Esta vez no desperté llorando.
Entonces decidí que quería escribir ese sueño, ver si de algún modo algo mejoraba cambiando el final. Me senté solemne en el computador y lo prendí.
Una taza de té y mi mente perturbada de nueva cuenta.
"Podría revisar mi correo, si encuentro alguno de esos que me asustan, como las cadenas mala leche, me ayudaría*". Pensé.
Encontré, entonces cosas que me hicieron sonreir como jamás antes lo había hecho.
El primero era un correo del periódico para renovar mi contrato.
El segundo era un correo con las posibles portadas de mi libro.
El tercero era una carta escrita por mi amiga Camila en la que me contaba una nueva receta que había adquirido gracias a las coincidencias del destino de un fundido de queso con salsa de salmón que publicaré más adelante.
Al final leí un mensaje de mi amiga Fernanda, quien siempre está ahí, se le necesite o no deseandome, según ella por suceptibilidad un día maravilloso, en el que hacía recuento de nuestra amistad y todo lo que esta ha traído con ella.
Y se me quitaron las ganas de escribir.
Pues sonreí de forma increíble.
Así que decidí salir a "asolearme" a la calle, ahí justo adonde el resto de las personas existen; adonde todos están tratando de escribir sus propias vidas de forma interesante, todos tratando de crear momentos para "recordar":
Por ahí unos novios tomándose fotografías de esas con cuerpos falsos.
Por allá una niñita de la mano de su abuela y venían del mercado.
Un organillero extendiéndome su sombrero.
Palomas que volaban como posando para una fotografía entre el parque pequeñito aquel.
Y yo que me senté un momento y saqué mi libretita, mi pluma de Bob Esponja y empuñando mi imaginación hasta el infinito escribo a modo de memorandum una frase:
"Si guardas silencio, tendrás un poco en los bolsillos para cuando lo necesites"
El resto de la semana, me sentí con ese mismo halo que me invade de vez en cuando, nostálgico y apático, como si viviera en medio de un momento que la historia olvidará, uno de esos momentos en los que se posa el Sol de algún modo que los vuelve sombra. Como los dos días después del fin de una guerra.
Sintiéndome víctima de un futuro olvido.
Yo llevado por el impasible tiempo, por el abrumador espacio, terminaré siendo polvo por guardar tantos silencios.
Obediente.
Educado.
Amable.
Correcto.
Paciente.
Pacífico.
Fome.
"Olvidado".
Aunque no sé si quiero ser inmortal.
Después fuí a ese mercado que se encuentra en Pugibet a comprar carnes y quesos.
Miré por los aparadores como un niñito vagabundo. Sonreí, pues amo comprar alimentos.
y más tarde debía ir a un bautizo, pero no lo hice, no sé, quizá solo estaba de mamón, y mi educación me impidió ir a ver a mis amigos de siempre con mi cara de "Popeye"(citando a Javier).
Y salí en la noche con una amiga a uno de esos sitios que odio, escuchando música de trova, bebiendo micheladas y viendo el espectáculo de un payaso idiota.
A las siete de la mañana, escuchando su despertador, una clase de alarma insoportable que ella no escuchó.
La noche no tuvo la bondad de dejarme beber en paz.
Entre esa semana, cuando caminaba, yo parecía volar entre nubes, parecía encantado por Valiums o algún tipo de no se qué.
Fuí de nuevo un bailarín derrochando talento por las calles.
Fue una semana veloz.
el martes me encontré a mi amiga Joyce pues fuímos a ver la exposición de David Lachapelle, me pareció fea, había mucha gente y las fotografías no me dijeron nada. Eran tontas e irrespetuosas con el arte clásico.
Al final terminamos en "ese cafecito" cercano al zócalo comiendo y hablando de nuestras familias: "la mía es re fea". "No, la mía más".
y al final tratando de demostrarme que era bueno haber renunciado a un trabajo me dijo algo muy extraño:
"Tu cutis está muy terso".
Ese sábado me reencontré con mis amigos, esos de siempre a los que había huído una semana antes, los vi como siempre cada uno con sus problemas de siempre, con las cosas que todos se callan siempre, con lo que hablan siempre.
Inclusive yo, lo que sería insoportable, si no me importara aunque sea un tanto mi propia vida.
Los quiero mucho a todos.
Bebimos en tres cantinas que conocemos bien, todas se nos hicieron feas ya.
Fuímos a una fiestecilla por ahí que Memito nos mencionó por esos días, para sacudirnos la aburrición.
Entré a la fiesta y sin más, un tipejo que se parecía a Jack White me dijo:
"Vienes tú, Alardeando escritorcillo."
-¿Te conozco?- Le pregunté.
No, ni yo a ti.
-Bien, entonces no tengo nada qué decirte- le respondí.
Y toda esa noche en medio de la fiesta (en la que se prestó la cursilería de escribir un deseo que volaría por las calles del centro en la madrugada en un papelito en el que yo dibujé una Margot para darle libertad), me estuvo jodiendo y acercándose para decirme: "hola, tú que no me conoces".
Después gracias al cielo aquel jodón se fue sin más.
Repito:
Odio que me agredan sin razón alguna.
Más tarde, mientras bebía mis ricas Tecates en compañía de mi amigo recién abandonado (por su chica) una mujer me dijo algo a lo lejos y no la escuché.
Me acerqué:
¿Perdón?-Dije
¿Tienes fuego?
No, disculpa, no fumo- le contesté.
Oye y ¿como te llamas?.
Diego, ¿tú?-
Y me dijo su nombre aunque no me acuerdo cual era.
Tienes unos ojos bien bonitos, dame tu correo que no marco por teléfono.
¿Cuántos años tienes?-le dije
29 ¿y tú?-me dijo.
21-contesté.
No te creo, ¿tan chico?-
Ajá-le contesté.
Afortunadamente llegó su amigo marica que me dijo que me parecía al principito tomándome del pelo y regresé con mis amigos.
Esa noche Richie y yo terminamos ocultos en la parte trasera de una camioneta viendo el cielo y las fachadas del centro hasta llegar a Garibaldi.
El Viernes pasado fuí al tomar té (ese rico que alguna vez mencioné antes) con mi amiga Susana, contamos el ¿qué tal? y el ¿cómo te va?, y a pesar de que a ella no le gustó el té que elegí, yo lo amé.
Mencionó algo que me dió mucha risa cuando hablaba de su psicólogo (eso creo, quizá sea psquiatra)que iba más o menos así: "puedo presentartelo, no tengo incoveniente, al fin, no le hablo de ti".
Y eso, me dio mucha risa, por majadero, mucha gente es más simpática cuando lo es y ella es una de esas personas. De hecho mi otra amiga llamada Susana es del mismo tipo, quizá sea situación del nombre y entre su significado esté algo respecto al tema.
Al final de la noche terminé riéndome mucho al recordar esa situación.
El sabado fuí aun lugar "chic" con un primo que es aún más "chic" y me encontré con Tamayo, esa que baila a MIA de forma muy sensual, me saludó y me asusté, (por motivos que no contaré por malcriado) y decidí cobardemente volver a mi casa temprano a ver pelis que me aburrieron.
Hoy saldré para Sonora a cubrir notas policiacas, un amigo (Raulito) me mostró su fea colección de periódicos Metro y entre ellos vi el titular que decía "POZOLE ROJO" y narraba la historia de un narco que metía a sus víctimas en ácido que cuando lo decantaba parecía pozole.
Y que se joda también, ojala que no me pase eso.
Jajajajajajajaja
au revoir (queridísimos lectores)

martes, 3 de febrero de 2009

Que se jodan las cosas...

Hoy sentí algo que no me gustó.
Fuí a comer a mi eterno Trevi, me senté en la silla que siempre ocupo cuando voy solo, el paisaje era como siempre: ameno y viejo.
Ahí estaban unos cuantos camaradas de comidas en solitario a los cuales ni veo cuando voy acompañado.
"joven, no le di su regalo de fin de año"- me dijo la mesera-
Y la vidé, con su siempre seguro fleco de estilo noventas, extendiéndome un cuchillo de mantequilla con la estampa impresa del Trevi.
¿Es un regalo?- Pensé nervioso, pero despues esa calma que me visita tan seguido ultimamente me hizo recapacitar.
_No Tú, lo pagaste ya con tantas comidas, con tanto tiempo, con tantos escritos, con tantas...tantas._
-Vale- le dije sonriendo y volví a mi tema recurrente estos días-
¿Qué palabra decir en vez de "gracias"?
Mientras comía mis ricos ravioles a la romana, pensaba en la respuesta.
Jamás llegó.
Unas viejillas, de esas típicas por las que los estereotipos se inventaron se sentaron junto a mí:
-Jimena, te digo: ¡solo existe una tortilla española, no seas necia!-
-¡Que si existe, el otro día ...blablabla... con zanahoria!-
Y entonces como siempre me tomo las licencias de entrometerme en lo que no, hablé hacia ellas.
De hecho si existen dos estilos de tortillas españolas:
ambas llevan:
Aceite de oliva (adceite de olivas)
1/4 de Cebolla picada (dceboia picaá)
2 papas peladas crudas (2 papas pelaás cruas)
4 huevos (se dice igual)
Sal (sal, también)

Preparación:
En una olla se coloca el aceite de oliva, una taza nomás, no se deja tanto pues no se quiere que nade y que las papas se hagan fritas. Se mete la cebolla y la papa al mismo tiempo, ojo la sal va al último, si no se hace así, sabrá muy feo. Después de aproximadamente dos minutos en cadela fuerte, se colocan los huevos previamente batidos (o revueltos, como deseen)y la sal.
Se deja a fuego hasta que se puede voltear para la cocción uniforme en ambos lados.

(Volviendo)
A las viejitas rancias, les dije que la diferencia entre las tortillas Asturiana y la Madrileña, es el corte de la papa, que aunque no lo crean, si tiene mucha influencia en el sabor:
Madrileña: rodajas.
Asturiana: Cubitos.

Las viejitas me invitaron a comer con ellas:

¡Venga joven!, ¿Cómo es que sabe uste´ eso?-
-No, muchas gracias, tengo algo de prisa y no quisiera hacer la grosería.-
Y la mesera volvió con mi cambio:
-¿Vive solo joven?-
-No, soy casado-le respondí.
-¿Tan joven?-
-Si, uno comete errores- Terminé a lo que ella sonrío:
-Tenga buena tarde-

A la mañana siguiente mi padre y yo andabamos por el circuito interior en medio de ese tìpico tráfico citadino; él últmimamente se comporta extraño (Si, eso de extraño depende mucho de mí)y de pronto solto una bomba de la nada:
-¿Alguna vez pensaste que estas en este mundo por alguna razón en especial Diego*?-
Mi padre es amante de la metafìsica y le da seguido la cosa de verme como futuro salvador de algo (quizá de las nueces, o algo así).
-Si, para escribir-le respondí.
Y quedé perturbado evadiendo la plática del destino del mundo.

Por último, por si no lo saben, sufro de alucinaciones de vez en cuando; ultimamente veo a una niña (y no, no veo muertos)por lo que me haré unos estudios clínicos.
Yo pensaba que podía ser cansancio o en el peor de los casos epilepsia, pero (y no sé si sea mejor) mi amigo Rodrigo (que está enojado conmigo porque lo dejé plantado)me dijo con un humor negro que me dejó chispeando:
Si es esquizofrenia, estas a tiempo para tratarla, es tratable y controlable, claro, no te descuides que luego harìas cosas como Van Gogh que sin darse cuenta se cortó la oreja para su mujer.

¡Chis!

Que se joda
¿Que no?

REmi

*Hace mucho no me asumía como "Diego", de hecho siempre detesté mi nombre pues lo relacionaba de algún modo con los higos del árbol de mi abuela.(Detesto los higos)